Paciencia. Eso es lo que debieron tener ayer aquellas personas que concurrieron a la guardia del hospital Lucio Molas. Es que algunos esperaron más de ocho horas para poder ser atendidos por los profesionales de turno. En víspera de un nuevo paro en el sector de salud, fue mucha la gente que asistió al principal centro asistencial.
"Estamos desde las 11 de la mañana y nadie nos atiende", dijo una señora que aguardaba en la sala de espera. Pasado el mediodía habían llegado otras personas. Todas pugnaban por lo mismo: recibir atención médica. También estuvieron aquellos que, cansados de esperar, decidieron marcharse a su casa sin ser revisados.
Un equipo de este diario, que se hizo presente en el Lucio Molas a las 19, pudo comprobar los reclamos que se recibieron en la redacción mediante llamados telefónicos. En un lapso de 45 minutos, ningún médico o enfermero salió a atender a aquellas personas que esperaban pacientemente, aunque claro que la paciencia de a poco se iba acabando. El timbre de la guardia sonaba, pero nadie daba la cara. Es más, la puerta se abría, sólo, luego de comprobar que el que estaba del otro lado era personal del hospital.
Comentá la nota