Un banco nacional puso en una página web de inmobiliarias un simulador de hipotecas, que permite calcular cuotas y costos.
“En una semana y media colocamos todos los créditos que teníamos pensados para el año”, relataron días atrás a un alto funcionario. Y éste repite la anécdota marcando lo que en el Gobierno creen hoy que es una de las vías para sostener el crecimiento que dicen ya comenzó: los préstamos. El otro es la obra pública, a la que pretenden darle un ritmo tal que pueda duplicar los desembolsos de un año atrás.
La semana pasada Clarín adelantó un informe en el que el Gobierno aseguraba que la economía ya estaba creciendo.El INDEC confirmó parcialmente esos dichos esta semana señalando que en noviembre la actividad había crecido 1,4% respecto a octubre, aunque caía una cifra equivalente respecto al mismo mes de 2015. Esa recuperación que ven desde la Casa Rosada es más una acumulación de brotes verdes que un fenómeno extendido. De ahí la preocupación por sostenerlo.
El ministro de la Producción, Francisco Cabrera, ayer se dedicó a twitear 10 hechos que, dijo, demuestran el crecimiento en este período. Allí destacó el alza del empleo, suba de exportaciones, la cosecha record del campo. Ylos créditos: “Las ventas 2016 con Ahora12 y Ahora18 fueron de $ 70.000 millones y la cantidad de operaciones creció un 32%”, “Otorgamos un 160% más de créditos a las PyMEs a través del @BICE_Arg”, posteó.
“Los créditos para las personas vienen recuperándose desde mediados de año, a las empresas empezaron a subir en diciembre (+2,5%)”, dicen en la Casa Rosada.Sin embargo, en enero la tendencia se planchó: desde el 31 de diciembre para acá, el total de créditos en pesos se mantiene estable en alrededor de $910.000 millones. Aunque eran $840.000 millones a mediados de noviembre. Pero no todo es igual:mientras los desembolsos a empresas se estancan (“hay razones de estacionalidad, todos los años es igual”, dicen en el Banco Central), siguen en alza los créditos prendarios, los personales y los hipotecarios que apuntan a las familias. Las tarjetas cayeron luego de las fiestas, pero el 15 de enero empezaron a repuntar. Por eso el consumo financiado por crédito es uno de los resortes en los que piensa el Gobierno. O al menos una parte de él, según relata el consultor Miguel Bein en su informe de ayer.
Bein señala allí que en el Gobierno hay quienes creen que la única manera de que haya un alza del consumo es con una recuperación del salario real (postura a la que él adhiere). Pero que hay otros funcionarios que creen que si los salarios siguen planchados por los topes a las paritarias que impulsa el propio Gobierno, que propone un modelo similar al inaugurado por María Eugenia Vidal en la Provincia (18% con cláusula gatillo si la inflación es más alta), los créditos pueden se la solución para mantener el consumo.
“Ahí hay una caja negra que todavía no termino de descifrar -señala el economista jefe de uno de los mayores bancos del país-. Porque el crédito para el consumo crece desde julio, pero el consumo no levanta. O hay algo en las estadísticas que no registra qué pasa con ese dinero o hay algún otro problema”. ¿La gente financia la pérdida de su poder adquisitivo? Sería ese el segundo modelo que define Bein, entonces.
La obra pública es el otro motor en el que confía el Gobierno para llegar a las elecciones con la economía en recuperación más clara. Concretamente, pretenden que en el primer semestre del año se dupliquen los desembolsos respecto al año pasado. “La idea es ejecutar el presupuesto más rápido que en 2016”, reconocen en el ministerio del Interior y Obras Públicas. “Pero eso no está ligado a los tiempos electorales”, agregan. Queda en uno creer que sea así o no, claro.
En las cuentas que manejan privados y funcionarios, para que el PBI tenga un alza del 2%, el gasto en obras públicas debería duplicarse. El Presupuesto 2017 incluye un alza de fondos para ese destino del 40% respecto a 2016. La manera de que tenga un impacto importante, entonces, es acelerar todos los desembolsos. Aunque todavía estén pagando facturas que quedaron del año pasado, como los $5.000 millones de viviendas que se cancelaron esta semana. Igualmente no todos los ministerios fueron a la misma velocidad: en 2016 Transporte ejecutó inversiones por $41.500 millones y Energía por $ 20.000 millones, por citar un ejemplo.
“Es que la contribución de la obra pública no es tan significativa en la cuenta total de la economía -reconocen en la Casa Rosada-. Podemos ayudar, pero hay que lograr que arranque también el sector privado. Y ahí pesan los créditos hipotecarios. Por eso es importante que estén recuperándose. Entre el 20 de noviembre y el 20 de enero el stock de ese tipo de prestamos pasó de unos $ 57.500 millones a alrededor de $ 62.000 millones. Ahí hay algo significativo”.
Para poder mover ese rubro, precisamente, es que están buscando cómo reducir los costos de la construcción. Hay ya trabajando una mesa entre empresarios, gremios y funcionarios. El jueves se juntan por tercera vez. Un punto en discusión es la aplicación de Ingresos Brutos en las provincias a las hipotecas, que las encarece. Hoy los bancos están cobrando tasas de 5% (públicos) a 7% (privados) sobre la indexación del sistema UVA.
“El aumento del crédito augura un mayor nivel de actividad económica para 2017”, dicen hoy en el Gobierno. “Los préstamos hipotecarios con UVA impulsarían las operaciones inmobiliarias, el crecimiento de los préstamos personales estimularía el consumo”, añaden. Así lo plantean




Comentá la nota