Los ocupantes del galpón desalojado hace dos meses construyeron una losa y ya van por el segundo piso
La ex "Saladita" de Retiro, desalojada el 9 de mayo pasado, y en la que varias familias ingresaron en junio para construir, adentro, sus viviendas, ya tiene dos plantas. El primer piso ya está dividido en habitaciones de material, y parte del techo, desmontada. En el segundo nivel también se construirán viviendas.
Hace poco más de dos meses la feria fue clausurada porque allí se vendía mercadería de origen ilegal. Días después doce familias ocuparon el galpón y comenzaron a construir en su interior para dividirlo en la misma cantidad de habitaciones. A principios de junio ya se veían los primeros trabajos de albañilería. El traslado de bloques, cemento y maderas de ese momento se llevó ahora al piso superior, al que se accede por una escalera robusta construida por los ocupantes.
"Este techo lo vamos a volar para poner otro de material, más fuerte", decía la semana pasada a LA NACION Junior uno de los ocupantes. Con Piero, un compañero, mostraban los avances de la construcción. Ayer, una parte del techo ya no estaba.
Durante el tiempo que las familias llevan viviendo allí no sólo cambió la edificación, sino también la situación de las personas. A la contravención por violación de clausura dictada en mayo se sumó ahora una causa penal por usurpación. Mientras tanto, las paredes siguen levantándose, a la espera de una resolución judicial que determinará qué juez se hará cargo de la causa.
AVANCES SIN CESAR
Desde mayo, los cambios dentro de la ex "Saladita" fueron notables. Primero, equipos electrónicos, juguetes, ropa, zapatillas, reproductores de DVD y camisetas de fútbol. Luego, colchones, ollas, ceviche, botellas de Chola de Oro, bloques, bolsas de cemento y paredes levantadas a unos 50 centímetros. Ahora, la planta baja está dividida por paredes, hay columnas de cemento perfectamente construidas y las paredes ya llegaron al techo.
Seis de las familias se ubicaron en la planta baja y las otras seis se instalarán arriba. Las entradas al galpón son tres aberturas en la pared que da a la calle 13 del barrio San Martín, lindante con la Villa 31. La construcción está a cargo de algunos de los habitantes del galpón, mano de obra calificada en albañilería.
"Acá nadie nos vendió nada. Nos metimos todos juntos porque vimos una oportunidad. Nadie más va a entrar", dice Piero. Sus palabras salen apresuradas ante las dudas de cómo llegaron a ocupar la ex feria. El grupo de la Vecindad Peruana -como ellos mismos se denominan- impidió que otras familias se sumaran a la toma en la parte delantera del galpón. "Eso es espacio público de la Ciudad y no vamos a dejar que nadie ingrese", agrega.
Al respecto, el ministro de Ambiente y Espacio Público porteño, Diego Santilli, reconoció que la ocupación del galpón "es un problema a saldar" en términos judiciales. "Como gobierno, estamos listos y a disposición para actuar cuando la Justicia lo disponga. El problema de la Calle 13 es el crecimiento descontrolado que tuvo la villa", amplió.
La Defensoría del Pueblo de la Ciudad, que tomó intervención en junio cuando los vecinos tuvieron un enfrentamiento con efectivos de la Policía Federal, asistieron a los ocupantes brindándoles asesoría legal.
"Cuando comenzó el conflicto no había defensor oficial interviniendo. Las personas no tenían defensa pública. Ahora tomaron participación las defensorías públicas 16 y 17", dice Sol Blasco, directora del Área de Seguridad Ciudadana y Violencia Institucional de la Defensoría.
Según explica, tras la intervención de la jueza de primera instancia Alejandra Dotti, ahora se espera la designación de otro magistrado para comenzar a intervenir. La causa sobre la ocupación continúa siendo confusa. La fiscal de la ciudad Verónica Guagnino, que había ordenado el desalojo de la "Saladita", confiesa que "la causa está estancada porque los jueces no consideraron pertinente que se avanzara".
La jueza Dotti se opuso los pedidos de Guagnino para allanar el lugar. Otros dos jueces de segunda instancia rechazaron sendas apelaciones de la fiscalía. Si es denegado un recurso de inconstitucionalidad presentado ante el Tribunal Superior, la última carta de la fiscalía es elevar un recurso de queja. "Pueden pasar unos seis meses mientras esperamos", se queja Guagnino. En ese tiempo, la Vecindad Peruana ya será, seguramente, un complejo de habitaciones de, al menos, dos plantas.
MATERIAL DE CONSTRUCCIÓN SIN CONTROL
Continúa el ingreso de material a la villa a pesar de una prohibición
En noviembre de 2008, la jueza en lo Contencioso Administrativo Cecilia Gilardi de Negre dictó un fallo que impedía el ingreso descontrolado de material de obra a la Villa 31. Lo hizo tras una denuncia del gobierno porteño que alertaba por el peligro inminente de derrumbe existente en varias construcciones del asentamiento de Retiro. A pesar del fallo, las irregularidades siguieron.
¿De dónde sale el material de la obra de la Saladita? "Lo compramos acá, en el bajo...", susurra Piero, un vecino del lugar. "Lo traen de a poco, de a un metro cuadrado de arena...", agrega. Nadie lo admite, pero en la Villa 31 funciona una suerte de corralón que vende los materiales a un precio mucho más alto que afuera del barrio. Allí, según algunos vecinos, ingresa material sin control.
AYER Y HOY
En junio, el galpón era visible; ahora, desapareció la cúpula

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