Ayer viajó a Santa Cruz donde votará el domingo y, por la tarde, regresará a Olivos. Ya prepara el cierre de su gestión.
Lejos de los cierre de campaña del candidato del FPV, Cristina Kirchner partió ayer por la tarde a Santa Cruz donde votará el domingo. Con un rotundo silencio la última semana de campaña previa al balotaje, la Presidenta estará en familia estos días, en su provincia a donde volverá después de finalizar su mandato el 10 de diciembre. Lejos de la actividad oficial y la exposición pública, tiene al menos dos objetivos firmes, según reconocieron desde su entorno: dejar el gobierno en orden y retirarse como la Presidenta con mayor imagen positiva.
Fue una semana de silencio y reclusión en la quinta de Olivos. La Mandataria no fue a la Casa Rosada y sólo apareció a través de twitter, donde escribió unos mensajes el día del Militante, con la impronta colocada en Néstor Kirchner y unos pocos tuits dirigidos a Daniel Scioli que disputará el domingo la presidencia contra Mauricio Macri. Desde su entorno remarcaron que los objetivos en estos días son encarar los últimos días de gestión en orden y finalizar su gestión con alta imagen positiva.
La decisión de campaña fue mantener un perfil bajo para no repercutir negativamente en el electorado indeciso, al que apuntó Scioli estas semanas. La Presidenta dejó de lado, por unos días, su alta exposición mediática, las cadenas nacionales y los actos. Mantuvo en Olivos algunas reuniones de rutina con el secretario general de la Presidencia, Eduardo “Wado” de Pedro, pero decidieron cancelar toda actividad oficial.
Hoy Cristina iba a encabezar un acto en el distrito bonaerense de San Pedro para conmemorar el Día de la Soberanía. La actividad se pospuso sin mayores explicaciones y todo indica que en plena veda, se evitó cualquier impacto negativo que un discurso presidencial pueda tener en el electorado. “Se instaló mucho el discurso anti K y lo vincularon a Scioli, pero ella sigue teniendo 50% de imagen positiva”, dijo un alto funcionario del Gabinete que intervino en la campaña sciolista.
Quedan sólo 21 días de gestión para el Gobierno, y en el entorno más cercano de la Presidenta, señalan que son semanas “para preparar el cierre de la gestión”. La jefa de Estado lo hace con su círculo más íntimo, donde predomina su familia.
En la Casa Rosada reiteran que Cristina dejará “una gestión ordenada” y que el objetivo es irse tras ocho años de gobierno y doce de kirchnerismo, “con la imagen más alta con la que ningún presidente dejó la Rosada” dijo un alto funcionario. Sin ocuparse directamente de las internas kirchnerista que repercutieron en la campaña de Scioli, fuentes cercanas a la Mandataria, aseguraron que su prioridad por estos días, es cómo entregará el mando el 10 de diciembre y no el “día a día de la previa al balotaje”.
Contrastando con el clima de tensión y nerviosismo que se vive en el oficialismo a días de las elecciones presidenciales y con encuestas poco favorables, Cristina Kirchner eligió el Sur para esperar el domingo de balotaje. En Río Gallegos, donde la casa de gobierno estuvo tomada durante varios días por un dirigentes de ATE, la Mandataria votará en el Colegio Fátima el domingo al mediodía, para regresar por la tarde a Buenos Aires y seguir el escrutinio desde la quina presidencial.




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