Obispos argentinos destacaron la "valentía" del Papa

Obispos argentinos destacaron la "valentía" del Papa
Los prelados nacionales valoraron el modo en que durante ocho años Benedicto XVI condujo a la Iglesia Católica y ponderaron su capacidad para reconocer las "debilidades humanas" y renunciar a su pontificado.
Los obispos argentinos destacaron hoy "la valentía" de Benedicto XVI para reconocer las "debilidades humanas" y renunciar a su pontificado por "falta de fuerzas", y valoraron el modo en que durante ocho años condujo a la Iglesia Católica.

Los prelados nacionales expresaron en sendas reflexiones sus sensaciones sobre la dimisión del Papa a partir del 28 de febrero, una noticia que ayer sorprendió al mundo y abrió un sinnúmero de especulaciones sobre su posible sucesor.

Monseñor José María Arancedo, de Santa Fe y presidente del Episcopado, aseguró que el testimonio que Joseph Ratzinger "ha dado de su vida e incluso en su misma renuncia hablan de una gran seriedad, de responsabilidad", y exhortó a prepararse para "recibir a quien será el próximo sucesor de Pedro, el próximo Papa".

En tanto, monseñor Andrés Stanovnik, de Corrientes, consideró "digno de destacarse, la claridad, profundidad y sentido pastoral de la enseñanza de Benedicto XVI, y su extraordinario sentido de humanidad que se hacía explícito en el amor sincero y universal que transmitía por todos los hombres, sin ninguna distinción".

Su par de San Juan, monseñor Alfonso Delgado, dijo que la renuncia fue "un acto de enorme grandeza y de profunda humildad por parte del Papa. Expresa un gran amor a la Iglesia y una plena confianza en la providencia de Dios".

Monseñor José Luis Mollaghan, de Rosario, sostuvo que la "luz de su pontificado llegaba a todos nosotros como una estrella brillante, con su cercanía de padre y su magisterio luminoso" y expresó confianza en que la decisión de Ratzinger "brota de su sabiduría y de su corazón humilde y valiente".

Mientras que monseñor Carlos Ñáñez, de Córdoba, pidió "pondera bien este gesto" del Papa, porque demuestra que "nadie es eterno" y que "debemos aceptar nuestros límites y hacer un paso al costado", el arzobispado de Mendoza dijo que "recibimos su decisión con respeto y espíritu de fe" y destacó "su humildad evangélica y su grandeza de alma".

Monseñor Santiago Olivera, de Cruz del Eje, expresó su "dolor por su renuncia, un hombre de Dios a quien admiro por su firmeza en la fe, un profundo amor a la Verdad y su entrega total a la Iglesia" y monseñor Antonio Marino, de Mar del Plata, estimó que "de una vida enteramente dedicada a Jesucristo y a su Iglesia, como fue la suya, no podemos esperar sino motivaciones santas".

Monseñor Francisco Polti, de Santiago del Estero, aseguró que "con la misma humildad y sencillez con que enfrentó los momentos difíciles de su pontificado, ha decidido ante Dios que su misión como Papa está cumplida, que Dios necesita de otro instrumento para llevar adelante a su Iglesia. Con este gesto, muestra una vez más que el Papa es el siervo de los siervos de Dios, y que su único afán, lejos de todo protagonismo personal, es que la Iglesia y la humanidad sean bien servidas".

Por su parte, monseñor Miguel Angel D'Annibale, de Río Gallegos, dijo que el hecho de que "el Papa reconozca su debilidad, tanto espiritual como física, que le impide estar a la altura de la nueva evangelización, propuesta por él mismo para toda la Iglesia, nos hace mucho bien. El seguirá prestando su ayuda a la Iglesia por medio de la oración silenciosa y fecunda. Y así deja la 'puerta abierta', para que otro pueda tomar su lugar y continuar con alegría, entusiasmo y cercanía la obra de la evangelización".

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