Advirtió sobre el Brexit y el populismo antes de dejar Alemania; desplegará más soldados en Siria
PARÍS.- Para mantener el orden internacional, Estados Unidos necesita una Europa fuerte y unida. Desde Hannover, en su último día de gira por el Viejo Continente, el presidente Barack Obama instó a sus aliados europeos a recordar la historia de sus respectivas naciones, mantener esa unidad que trajo la paz al continente y resistir a las "falsas sirenas del populismo".
"Hoy, más que nunca, una Europa fuerte y unida es, como decía Adenauer, una necesidad para todos nosotros (...) Porque la seguridad y la prosperidad de Europa están inextricablemente ligadas a la seguridad y la prosperidad de Estados Unidos", dijo en un vibrante discurso. "Una Europa fuerte y unida es una necesidad para el mundo, porque una Europa integrada es vital para nuestro orden internacional", agregó.
Ese mensaje pareció directamente dirigido al pueblo británico, que el 23 de junio debe pronunciarse por referéndum si desea abandonar la Unión Europea (UE).
Poco antes, Obama había llamado a los europeos a aumentar sus presupuestos de defensa para hacer frente a los jihadistas de Estado Islámico (EI) y otras amenazas a la seguridad.
Al poner punto final a un viaje de seis días que lo llevó de Londres a la ciudad alemana de Hannover y destinado a reactivar los lazos comerciales entre su país y la UE, el presidente norteamericano insistió: "Tal vez ustedes necesiten que un extranjero venga a recordarles la magnitud de lo que han logrado a partir de las ruinas de la Segunda Guerra Mundial".
Su discurso también significó una vibrante defensa del tratamiento que Angela Merkel ha dado a la crisis de los refugiados. Para Obama, Europa se encuentra en un momento crucial en que debe escoger entre el pluralismo o, rechazando su propio progreso, apoyar a aquellos que afirman que la democracia no puede funcionar.
Obama, que necesita el apoyo de sus aliados europeos para hacer frente a los desafíos que plantean a su país Rusia y Medio Oriente, aprovechó su presencia en Hannover para anunciar el despliegue de 250 militares suplementarios en Siria a fin de entrenar a combatientes locales que luchan contra EI. Constituidos mayoritariamente por fuerzas especiales, esos equipos trabajarán con los peshmergas, las milicias kurdas que combaten en el norte sirio.
Pero el vehemente discurso del mandatario -que ayer mantuvo una minicumbre con Merkel; con su par francés, François Hollande, y con los primeros ministros de Italia, Matteo Renzi, y británico, David Cameron- estuvo sobre todo destinado a pedirle a Europa que no se deje tentar por las engañosas sirenas del populismo.
"Vivimos tiempos inquietantes. Y en esos momentos parece haber una inclinación de la naturaleza humana a retirarse al imaginario confort de su propia tribu, su propia secta, su propia nacionalidad. Hacia aquellos que se parecen a nosotros y hablan como nosotros", señaló.
"Pero hoy, más que en cualquier otro momento de la historia del hombre, ése es un falso confort", advirtió el presidente. "Ese error de juicio puede llevar a la opresión, la segregación, los campos de internación y a Sebrenica", concluyó Obama, al referirse a la masacre de julio de 1995 en esa región de Bosnia-Herzegovina, donde más 8000 hombres y adolescentes bosnios musulmanes fueron asesinados por fuerzas del ejército de la República Serbia de Bosnia (VRS), comandadas por el general Ratko Mladic.
Aludiendo a la retórica de la extrema derecha europea, pero también de Estados Unidos, el jefe de la Casa Blanca admitió que las políticas de inmigración plantean problemas en cualquier país.
"El grave peligro -concluyó- es que aquellos que vociferan consigan imponer una cultura del ellos y nosotros".


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