Nuevo escenario

Cuando los restos mortales de Néstor Kirchner llevan apenas algunas horas en su lugar de reposo final, ya se han deslizado tantos trascendidos respecto al nuevo escenario político en que deberá moverse la presidenta Cristina Fernández, que junto al cúmulo de versiones y rumores, serían imposibles siquiera de tabular en alguna clase de formato que permita luego comprobar, seguramente, cuan poco de todo lo que se dijo llegó a transformarse en realidad.
Es que existen algunas certezas dentro de esta convulsión provocada por la desaparición de quien fue el conductor y responsable de todos los manejos políticos de este período del kirchnerismo iniciado en 2003. Y una de ellas es justamente la mencionada, pues aún cuando nadie puede asegurar hasta donde llegaban los límites, mucho menos de qué manera se tomaban las decisiones en conjunto, la realidad dejó reiteradas evidencias que para Néstor era la tarea política, para Cristina la de Gobierno.

Quiérase o no, se vienen cambios. Y no estamos hablando de nombres, que también son posibles, sino de los frentes a los que deberá abocarse CFK, pues además de la habitual tarea de gobernar, tendrá que hacerse cargo de la conducción partidaria. Así lo indica la historia del peronismo. Es que más allá de responsabilidades y cargos, Daniel Scioli fue extremadamente claro, y con la cautela de siempre, cuando afirmó que la presidenta Cristina es la conductora natural del peronismo. Tal vez, porque lo siente de esa manera pues al fin y al cabo la del gobernador bonaerense ha sido una carrera tapizada por esta clase de actitudes de renunciamientos, o bien muy cercanos a ellos -con lo cual no le ha ido nada mal, ya que es el peronista con mejor imagen-, aunque quizás no haya que descartar que con ese posicionamiento esté buscando frenar otros avances. Como el de Hugo Moyano por ejemplo, que ya controla -bueno, es una forma de decir pues encuentra seria oposición en un grupo de intendentes- el territorio bonaerense.

De paso, y sobre Moyano, hoy considerado como uno de los hombres más poderosos de la Argentina, ¿cómo se sostendrá el acuerdo? Es probable que sea muy apresurado tejer hipótesis, o tratar de adelantarse a los acontecimientos, pero no pasará mucho tiempo en que el tema deberá resolverse. Y entonces no estará Kirchner del otro lado de la mesa. Es consistente el rumor de una fuerte discusión que ambos habrían tenido vía telefónica horas antes del fatal desenlace en la salud del ex presidente.

Cuando todavía la conmoción y el duelo están vigentes, toda la responsabilidad se deja recaer en la presidenta. Lo dijimos en anterior entrega y lo reiteramos: por antecedentes, por trayectoria, simplemente por presencia, demostró tener una fortaleza anímica muy grande, más allá de estas cuestiones humanas que impactan tan fuerte, muchas veces desnudando el alma y que nadie puede medir en su verdadera dimensión, salvo quien lo esté pasando.

"Profundizar el modelo" ha sido la consigna generalizada transmitida en este momento de dolor, por una expresión que alcanzó una repercusión pocas veces vista en estos siete años de administración kirchnerista.

Pero claro, ahora todo recaerá sobre una sola persona, marcando una diferencia de escenario bastante importante.

Habrá que esperar unos días, tal vez muchos menos de lo que se supone, para comenzar a vislumbrar lo que se viene. Y cuando hablamos de dirección, no estamos siquiera pensando en modificaciones de lo actuado hasta ahora, sino cómo se irán ubicando cada una de las piezas, además de las responsabilidades y el uso del poder.

Carlos Zaninni, Oscar Parrili y Julio De Vido conforman un trío que viene acompañando a los Kirchner desde la primera hora, durante las gobernaciones en Santa Cruz e incluso en la intendencia de Río Gallegos. Como confianza, tienen de sobra, aunque el primero es quien aparece con mayor chance de poder. Aníbal Fernández es otro de los que integra ese círculo áulico, habiéndose ganado el lugar a fuerza de batir el parche contra quien se le cruzara en el camino. Pero de ahí a cubrir la ausencia de NK hay un abismo. En cambio, y aunque sólo es otra de las muchas versiones, tiene cierto asidero, el que podría adquirir un rol destacado es Máximo Kirchner, el hijo mayor, iniciado en la actividad política al fundar La Cámpora, impulsado por el entusiasmo que le transmitió su ahora desaparecido padre. Y otro que sería convocado es Carlos Bettini, el embajador en España.

Todavía no se han visto nueces, pero ruidos se escuchan. Como para que nadie tenga dudas, este mismo lunes la presidenta retomará su actividad en la Rosada, y quizás frenando algunos avances que ya se dieron sin disimulo.

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