En su mayoría son familias que se encontraban viviendo con alto riesgo sanitario, sobre el turbal ubicado próximo al barrio Los Fueguinos. El Intendente y la secretaria de Desarrollo y Gestión Urbana Viviana Guglielmi recorrieron el sector.
Durante la visita, el jefe comunal y los funcionarios se encontraron con las familias que posterior a desarmar sus casillas construidas arriba del turbal, ya viven en ese sector del valle y que aprovechando la tarde, estaban limpiando, forestando y parquizando los terrenos. A la par que otros, sin vivir aún; se encontraban preparando los módulos que se convertirán en su próximo hogar, efectuando ampliaciones, colocando durlock y pintando los interiores.
A partir de las necesidades encontradas durante los relevamientos, los módulos que en principio iban a ser entregados a familias con pocos integrantes, fueron replanteados para dar cobijo a familias numerosas. Por lo que para tal fin, se efectuaron accesos entre la pared medianera, permitiendo que dos módulos se convirtieran en una hogar con el doble de superficie.
Desde la puesta en marcha de este proyecto de relocalización de hogares desde el turbal al valle de Andorra, ya son veinticinco las familias que accedieron a ser trasladadas. Generando por un lado, la recuperación del turbal como reserva ambiental natural y por el otro, el establecimiento de las familias en un lugar que cuenta con gran parte de la infraestructura básica.
Acompañando la iniciativa del municipio y mediante el trabajo y la autogestión de los vecinos, los módulos habitacionales se van transformando paulatinamente en hogares, convirtiendo al sector en un barrio interno del valle, donde también se construye una plazoleta con juegos para niños.
Mirta tiene por fin una casa
Poco acostumbrados a ver que una persona durmiera en la intemperie, en el banco de una garita de colectivo, en las escaleras de algún edificio o en una carpa, que a veces armaba en las plazoletas de la doble Maipú, Ushuaia vio durante varios años a esta mujer que deambulaba por la ciudad con un carrito, un gato y un palo de raíz a modo de bastón.
Sin embargo, esos tiempos han quedado atrás, porque Mirta, esta mujer de largos cabellos ondulados y canos, y de rasgos finos; no tendrá necesidad de seguir vagando ni de dormir en la calle o donde la alcance la noche, ya que el municipio le otorgó un módulo habitacional en Andorra, y que puede ser identificado porque en su frente luce un cartel con el nombre de “Agosto”, en referencia al mes que recibió la noticia que le “cambió la vida”, expresa contenta.
Con paciencia se la suele ver durante estos días, desenterrando con delicadeza un renoval de lenga, una mata de frambuesas o un acebo, que prolijamente ha replantado en el frente de su nuevo hogar.

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