De Narváez condiciona un armado con los disidentes al rol de Duhalde

De Narváez condiciona un armado con los disidentes al rol de Duhalde
El peronismo disidente sólo tiene un objetivo común: vencer a Néstor Kirchner. Pero también tiene un gran problema: aún no sabe cómo hacerlo. No sólo no ha resuelto quién es el mejor candidato, sino que tampoco sabe si debe competir por dentro o por fuera de la interna peronista.
En las reuniones que han mantenido algunos de sus referentes más importantes, entre ellos Carlos Reutemann, Felipe Solá, los hermanos Rodríguez Saá y Mario Das Neves, hubo dos ausentes importantes: Francisco de Narváez y Eduardo Duhalde. Es decir, buena parte de la pata bonaerense de la estructura. Y justamente donde hay más dificultades para el armado.

De Narváez está dispuesto a sentarse a la mesa del peronismo disidente pero pone una condición: que Duhalde no siga diciendo que será candidato sí o sí, sin importarle las estrategias del armado común. Entiende que en ese caso Rodríguez Saá, Das Neves y quizá Solá terminarán llevándose sus porciones del voto peronista anti K y eso beneficiará al oficialismo. “Todos pueden manifestar su voluntad de ser, pero no pueden decir voy a ser yo”, le explicó a su entorno De Narváez, quien además está convencido de que el ex presidente no puede superar a Kirchner. El duhaldismo, en cambio, está seguro de que De Narváez no podrá ser candidato por la limitación constitucional. “Duhalde siempre repite lo mismo porque está preocupado y sabe que nosotros sí podemos ganarles”, retrucan en el búnker de Las Cañitas.

Aunque a sus referentes bonaerenses les bajó el mensaje de que competirá por la provincia de Buenos Aires, en las conversaciones con los más cercanos De Narváez asegura que mantendrá por un tiempo más su doble postulación a presidente y gobernador. “Todo depende de cómo se acomode el peronismo. Porque si el Lole decide finalmente no ir, y no hay nadie que se le pueda parar enfrente a Kirchner con chances, yo me mando. La definición se dará hacia fin de año”, dice De Narváez. De ese modo busca sostener en pie su aspiración ya que, según asegura, no tiene indicios de que la Corte Suprema vaya a invalidar su postulación por no haber nacido en la Argentina. Al mismo tiempo deja en claro que para él Reutemann no se bajó totalmente de la carrera, aunque hoy prefiere no jugar.

El otro tema de discusión reside en saber si los disidentes competirán por dentro o por fuera del PJ. Solá y los Rodríguez Saá prefieren jugar por afuera. De Narváez, por adentro. Los dos primeros aducen que no habrá reglas limpias, y ponen como prueba la disputa que existe en la Justicia por los padrones que se utilizarán. Creen que se busca blanquear así una disputa funcional al oficialismo. De Narváez, en cambio, entiende que habrá una contienda transparente porque serán comicios muy vigilados, y que a Kirchner le conviene legitimarse en una gran interna. Duhalde oscila entre ambas posiciones.

El Bicentenario y el Mundial de Fútbol servirán de cortina durante un mes. Cuando se descorra el telón, el peronismo anti K deberá acelerar su estrategia, si no quiere ser espectador de una contienda ajena.

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