Quien también estuvo muy cerca de las deliberaciones por la nueva ley de inteligencia pero no dio quorum fue el senador por la UCR, Luis Naidenoff, quien en diálogo con Radio Uno y El Comercial.
Expresó al respecto que: “no participamos porque no estamos dispuestos a prestarnos a una farsa. Me parece que en primer lugar el gobierno pretende instalar esta idea de que a partir de la modificación de la ley de inteligencia estamos solucionando las cuestiones de fondo que tienen que ver con las relaciones oscuras del propio poder y los propios servicios que la presidenta no pudo controlar.
Esta ley es puro maquillaje porque se crea un Agencia Federal transfiriendo todo el personal que tenía la anterior agencia bajo un nuevo nombre manteniendo las propias categorías y en segundo lugar el gobierno trata de transparentar porque hay una supuesta guerra de servicios que se les fue de la mano al propio poder”.
Dijo además que: “es preocupante cuando una jefa de estado que tiene la responsabilidad de gobernar un país reconoce que se le escaparon de las manos sus propios servicios. Es un tema tan delicado que es una cuestión de estado”.
Gils Carbó
Naidenoff dijo también que: “hay que fijarse que grave que es la propuesta del estado que siempre redobla la apuesta en mecanismos de control, cooptación y silenciamiento que las escuchas que las ordena el juez, en este nuevo proyecto lo pone bajo la órbita de la procuración general, es decir de Gils Carbó que se ha ocupado de perseguir a todos los fiscales que se han animado y atrevido a investigar al poder, por ejemplo Campagnolli quien investigó la ruta del dinero K.
También cuando se modificó el código procesal penal intento el nombramiento de 16 fiscales a fines del año pasado sin que el código entre en vigencia. Bueno este personaje va a tener bajo sus manos las escuchas que las resuelve un juez y que se las debe resguardar en el marco de decisiones jurisdiccionales. Entonces ¿de que cambio estamos hablando?”
Luego agregó que “se ha muerto un fiscal que todos tomamos conocimiento de su muerte, 24 horas antes del compromiso que asumió de concurrir al Congreso para aportar pruebas por haber acusado a la presidenta de la república y al canciller y a otros funcionarios de este gobierno de ser los encubridores de los supuestos autores del mayor atentado terrorista que sufriera la argentina y este fiscal amaneció muerto.
Este es un gobierno sospechado porque no garantizó la seguridad del fiscal que es una obligación del estado, es sospechado porque en primera instancia, apareció el secretario de seguridad Sergio Berni antes que el juez y nos habló de suicidio. Es sospechado porque la presidenta primero nos habla de suicidio por las redes sociales y luego termina mutando en su posición y nos dice que en realidad no tiene pruebas pero está convencida de que esto se trata de un asesinato y si lo dice ella, si nos reconoce que hay una guerra de servicios tiene que aportar las pruebas por eso este es un gobierno sospechado y como siempre recurren al viejo truco de que los responsables están afuera.
Hoy la muerte de Nisman es responsabilidad de una accionar conjunto del servicio de inteligencia, del actuar conjunto del golpismo judicial y de los grupos concentrados que supuestamente tratan de tergiversar la información”.
Finalmente expresó que: “lo real y concreto es que acá tenemos en primer lugar, gente de los servicios como el caso de Stiusso, propuesto por el propio Nestor Kirchner para que colabore con el fiscal Nisman, hoy buscado por el propio gobierno. Los servicios nunca han estado en defensa de los intereses de la sociedad argentina y este gobierno ha hecho uso y abuso de los propios servicios para escuchar y perseguir a dirigentes opositores, a periodistas, a empresarios y a sindicalistas que alguna vez levantaron la voz contra ellos.
Estamos ante un punto de inflexión, son horas de muchísimo dolor mientras el gobierno trata de sembrar mayor confusión o de instalar esta idea de que con esta especie de gatopardismo con esta ley, las cosas se solucionan y no es así”.



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