Escrutado el 78%, se imponía por un muy estrecho margen; tensión en los mercados
Cinco años después de perder los comicios frente a Alan García, el ex militar, de 48 años, se impuso en el ballottage y a partir del próximo 28 de julio conducirá al país por cinco años.
Sólo después de la medianoche la Oficina Nacional de Procesos Electorales (ONPE) dio los primeros resultados oficiales. Escrutado el 78% de los sufragios, Humala, un populista de izquierda que moderó sustancialmente su discurso e imagen respecto de 2006, se imponía por una diferencia mínima: 50,08% contra 49,9%.
De todos modos, las mesas contabilizadas pertenecían, en un 70%, a las zonas urbanas del país, donde Fujimori -hija del ex presidente Alberto Fujimori, condenado a 25 años de prisión por crímenes de lesa humanidad y corrupción- tiene su mayor caudal electoral. Por eso, se estimaba que la diferencia iba a ser mayor cuando empezaran a contarse los votos de las zonas rurales, en las que predomina Humala.
Como en la primera vuelta, realizada el 10 de abril, el escrutinio fue extraordinariamente lento. Pasaron varias horas antes de que se conocieran los primeros datos. Sin embargo, ya desde temprano los sondeos en boca de urna y los conteos rápidos habían adelantado la victoria de Humala.
"Somos conscientes de que el margen es favorable para nuestro contrincante, pero vamos a esperar los resultados oficiales", había dicho Fujimori a sus seguidores después de conocerse las cifras extraoficiales, desde un balcón del Hotel Bolívar. "Reconoceremos la voluntad del pueblo peruano. El hecho de haber recibido casi la mitad del apoyo del pueblo es un motivo de gran alegría."
Ante el miedo a un fuerte derrumbe hoy en los mercados locales, que temen que Humala eche por tierra la bonanza económica de la que goza el país desde hace diez años, el ministro de Economía, Ismael Benavides, adelantó anoche que el gobierno tiene "un plan de contingencia que contemplará liquidez en el mercado por parte del Tesoro", de la mano del Banco Central.
"No hay razón para preocuparse, se mantendrá una política monetaria y una política fiscal responsable", dijo, por su parte, el jefe del plan económico del partido de Humala, Félix Jiménez, preocupado por dar un mensaje de tranquilidad a los inversores y alejar los fantasmas que despierta el pasado anticapitalista del presidente electo. "Si hay un ataque especulativo, yo reitero y le pediría al Banco Central que haga su trabajo; el Banco tiene instrumentos para evitar un ataque especulativo", agregó.
Tras conocer los resultados en boca de urna que le daban el triunfo al candidato de Gana Perú -o más bien de la derrota de su acérrimo enemigo, el fujimorismo-, el escritor Mario Vargas Llosa se anticipó y afirmó desde Madrid: "Estoy muy contento. Fue una derrota del fascismo; la democracia se ha salvado en Perú. Hay que celebrar". El autor de La ciudad y los perros destacó, no obstante, que a partir de ahora Humala deberá brindar "los signos necesarios para reconciliar a la familia peruana".
"Esta división ha sido muy negativa, es muy importante que Ollanta Humala exhorte a los peruanos a reconciliarse y a que cesen los ataques, las iras, los rencores y la violencia verbal, para que Perú siga dando la batalla contra la pobreza y el atraso", dijo.
Desde el exterior, uno de los primeros mandatarios en felicitar al ex militar por su "gran triunfo" fue el presidente de Bolivia, Evo Morales. "El gran triunfo de Humala es el resultado de la lucha del pueblo por su dignidad y soberanía", expresó Evo, sin esperar los resultados oficiales.
Según un comunicado de la coalición Gana Perú, encabezada por Humala, el presidente de Chile, Sebastián Piñera, llamó al candidato nacionalista para darle sus saludos por los resultados. Humala "agradeció el gesto e hizo votos para que las relaciones entre los gobiernos se fortalezcan en bien de ambos países", según el comunicado de Gana Perú.
El resultado de los comicios refleja la profunda división que existe entre los peruanos, en una sociedad que quedó polarizada a raíz de una tensa y prolongada campaña, que estuvo plagada de acusaciones y denuncias, muchas de ellas sin pruebas ni fundamentos.
Varios analistas peruanos advirtieron ayer que lo que recibió Humala está lejos de ser un cheque en blanco, y recordaron que, además de esa mitad del país que no votó por él, muchos de los que sí lo respaldaron lo hicieron "con la nariz tapada", sin convencimiento, por lo que controlarán cada uno de sus pasos.
"Todos saben por quién voté", dijo el ex presidente Alejandro Toledo, en referencia a su apoyo a Humala. "Pero quiero que sepan que permaneceré atento y denunciaré cualquier maniobra que ponga en peligro la democracia. Seré un celoso vigilante de la libertad de expresión y los derechos humanos", insistió.
Después de votar, el presidente Alan García, a quien Humala había acusado de favorecer a su rival, afirmó que él sería "simplemente un apoyo para quien gobierne".
Otro de los desafíos del presidente electo será garantizar la gobernabilidad sin contar con una mayoría en el Congreso unicameral, fracturado en varias fuerzas políticas.
El ex militar deberá hacer uso de una buena cintura política para concertar alianzas con otros partidos.
En este terreno, mucho dependerá de la actitud que asuma el fujimorismo, que detrás de la alianza humalista Gana Perú, primera fuerza en el Congreso electo, con 47 bancas (de un total de 130), tendrá la segunda bancada parlamentaria, con 37 escaños.
"Mientras la economía ha crecido a paso firme desde 2000, la política se ha empobrecido. No hay partidos políticos ni instituciones fuertes, por lo que Humala deberá construir una democracia más de fondo y menos individualista", dijo a LA NACION el analista Luis Benavente.
Humala recibirá, además, un país de fuertes contrastes, en donde pese al sólido crecimiento del PBI en los últimos años (de un promedio anual del 8%), un 30% de la población aún vive en la pobreza.
"Con todas las fuerzas"
Temprano por la mañana, Humala se había mostrado sonriente, confiado en el triunfo que finalmente se concretó anoche. Con los primeros rayos de sol, el candidato salió a correr y luego compartió con la prensa el tradicional desayuno electoral en su casa, un elegante chalet de tres pisos, con galería y jardín, en el barrio de Surco.
En una mesa repleta de manjares peruanos (como un plato de cuy, tamales, jugo de camu camu y pan serrano), que compartió con su mujer, Nadine Heredia, y sus tres hijos -Ilary, Naira y el pequeño Samin, de cinco meses-, Humala atendió a los medios entre bocado y bocado. "Votemos sin miedo y con confianza. Démonos todos una oportunidad para cambiar", declaró.
Antes de finalizar el encuentro, cuando la prensa le pidió que saludara para las cámaras, Humala sonrió, levantó los dedos con la "V" de la victoria y, sintiéndose ya presidente, anticipó: "Vamos a conversar con todas las fuerzas".
El triunfo de Humala tuvo una fuerte excepción: la ciudad de Lima y su provincia, donde Fujimori obtenía anoche un porcentaje cercano al 60% de los votos, según los resultados extraoficiales. Esta ventaja se revirtió en el caso de las provincias del centro y el Sur, mientras que en el norte del país la situación parecía empatada. Keiko arrasó, además, en el exterior, donde obtuvo el 70,20% de los votos, contra el 29,80% de Humala, según el conteo rápido de la consultora Ipsos-Apoyo.
Apenas conocidos los primeros resultados en boca de urna, favorables al "Comandante", sus partidarios comenzaron a congregarse en las plazas de Cuzco, Arequipa, Iquitos y en, menor medida, Lima. Eufóricos, muchos continuaban anoche festejando la victoria de su líder, al canto de "¡Se siente, se siente, Humala presidente!" y "¡Sí, se pudo! ¡Sí, se pudo!".
ATAQUE DE SENDERO EN PLENA VOTACIÓN
AYACUCHO, Perú (AP).- Cinco soldados muertos dejó ayer una emboscada de presuntos miembros de Sendero Luminoso a una patrulla que se dirigía a custodiar los comicios presidenciales en una aldea del valle de los ríos Apurímac y Ene, una zona del sudeste del país. El jefe militar de la zona, el general Víctor Montes, afirmó que los militares atacados eran suboficiales e iban a cumplir labores de vigilancia en Choquetira, una población de la región. El valle es uno de los puntos más conflictivos de Perú por la presencia de mafias de narcotraficantes y de una de las dos columnas que le quedan a Sendero.




Comentá la nota