El incidente con el gobierno norteamericano por la incautación de armas en un avión militar estadounidense que aterrizó días atrás en Ezeiza registró ayer un nuevo pico de escalada cuando la administración de Barack Obama reclamó la devolución “inmediata” de los materiales retenidos y ministros del gabinete argentino respaldaron lo actuado.
El subsecretario del Departamento de Defensa para Asuntos Hemisféricos, Frank Mora, afirmó en tono perentorio que los equipos “tienen que ser devueltos lo más pronto posible, inmediatamente” si lo que se busca es solucionar la controversia.
El funcionario norteamericano argumentó que “nunca hemos tenido una situación” similar con otro país y consideró que el conflicto “es un incidente serio, pero se puede superar muy fácil”.
Mientras, la Justicia pidió ayer al canciller Héctor Timerman, a la ministra Nilda Garré, y a la Embajada de EEUU en Buenos Aires “toda la información que posean” sobre el avión militar de ese país que arribó el jueves pasado al aeropuerto internacional de Ezeiza con material sensible que no había sido declarado.
El juez en lo penal económico Ezequiel Berón de Astrada pidió además los detalles del convenio de cooperación de seguridad entre ambos países que habilitaron el curso que venia a brindar el personal americano al Grupo Geof de la Policía Federal.
En tanto, el subdirector general y técnico aduanero de la DGA-AFIP Pedro Roveda declaró como testigo en la causa y dijo que en el hecho no se detectó ningún ilícito pero sí dos presuntas infracciones al Código Aduanero.
En medio del conflicto, Cristina Kirchner instó a “defender la soberanía nacional”. Lo hizo durante un acto en El Calafate, en el provincia de Santa Cruz, convocado para inaugurar el paseo costero Néstor Kirchner. “¿Saben cuál es la verdadera soberanía? Defender los intereses de la Nación. Esa es la verdadera soberanía”, afirmó la presidenta no bien comenzó su discurso.
Frontal. En cambio, el jefe de Gabinete, Aníbal Fernández, asumió una actitud frontal y opinó que si la Argentina hubiese tratado de ingresar material sin declarar en Estados Unidos, las personas que lo transportaban estarían en la cárcel de Guantánamo “en situación que no se las quiero ni explicar”, en alusión a las denuncia de torturas de terroristas de Al Qaeda.
El funcionario sostuvo que “no hay ningún incidente diplomático deliberado” y negó que el incidente haya estallado como una consecuencia de internas políticas con la ministra de Seguridad, Nilda Garré, quien se quedó con las fuerzas se seguridad que manejó durante año el jefe de Gabinete.
A su vez, el ministro del Interior, Florencio Randazzo, buscó bajar un poco el tono al negar que hay “internas en el Gobierno, ni problemas con Estados Unidos” y manifestó que “sólo se trata de cumplir con la ley”.
En sintonía con el canciller Héctor Timerman, Randazzo remarcó: “Hasta el momento, ni la embajada (norteamericana) ni el gobierno (de Barack Obama) han proporcionado explicaciones satisfactorias que aclaren la presencia del material no declarado”. l







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