Un problema esencial de la energía nuclear, el de los residuos, implica la gestión de cientos de miles de toneladas producidas anualmente y que seguirán siendo radioactivas durante cientos de miles de años. Esta realidad nos obliga a considerar las dificultades insalvables de librarnos de esta imposición a las generaciones futuras, algo escondido por los principales medios de comunicación y portavoces de la industria nuclear.