Por temor a las comparaciones decidió no marchar a la Plaza de Mayo el 20 de este mes; diferencias con la CTA de Micheli
La gigantesca protesta por el 8-N terminó de convencer a Moyano que no era necesario activar una huelga con movilización. La explicación fue que hace apenas nueve días se marchó en reclamo de los fondos de las obras sociales. Pero a decir verdad, el camionero sabe que difícilmente pueda reunir una multitud que impacte de manera semejante a lo que fue la del cacerolazo de anteayer.
"No tiene sentido movilizar. Queremos que sea un paro como los de antes, con las fábricas con persianas bajas y sin transporte, que se sienta bien en las industrias y en el comercio", anheló un moyanista con cargo jerárquico en el cúpula cegetista.
Sobre el 8-N, Moyano legitimó la protesta y celebró la masividad. "El Gobierno debe prestar atención. Es un reclamo justo, fundamentalmente en contra de la soberbia y para que dejen a la Justicia trabajar libremente. La gente ya está cansada y lo expresó con una contundencia muy importante. Nadie puede arrogarse que fue propia", dijo, en diálogo con Radio Mitre.
Después de obtener el consenso de su tropa para convocar al paro, Moyano charlará con Micheli para definir detalles de la iniciativa. "Si la CTA quiere marchar a la Plaza de Mayo, Hugo no se va a oponer. La unidad de acción estará en el paro", dijo un dirigente que está en el comité organizador de la protesta.
Consultado por LA NACION, Micheli se diferenció: "La huelga es con la gente en la calle. El paro dominguero no va".
Hasta el momento, la convocatoria al paro tiene garantizada la participación de los estatales de ATE, que impacta directamente en 700 municipios y en hospitales públicos; de todas las ramas de los camioneros que responden a Moyano; de los gremios portuarios y aeronáuticos; de los ferroviarios de la línea Sarmiento, y del puñado de sindicatos de la CGT Azul y Blanca de Luis Barrionuevo, entre los que se destacan los gastronómicos, el personal de las estaciones de servicio y los obreros de maestranza.
"La movilización ya fue; nosotros vamos a sumarnos al paro. Y mucho más nuestra actividad, porque en YPF seguimos igual que cuando estaba a cargo de Repsol", expresó a LA NACION el barrionuevista Carlos Acuña, referente del Sindicato de Obreros y Empleados de las Estaciones de Servicios.
Cerrado el trato con Micheli y Barrionuevo, Moyano se entusiasma con obtener nuevas adhesiones. Hubo conversaciones con gremios opositores, enrolados hoy en la CGT oficialista que encabeza Antonio Caló. Las bases gremiales de sindicatos históricamente enfrentados al camionero están presionando a sus conductores para plegarse a la protesta del 20 de noviembre. Hay dos casos puntuales en los que se debate qué postura tomar: la seccional cordobesa de Luz y Fuerza y alguna delegación díscola de los mecánicos del Smata. Esto es una muestra de que la falta de respuestas por parte del Gobierno a la CGT afín ya abrió grietas entre los dirigentes y sus afiliados.
Facundo Moyano posiblemente retome su buena relación con Néstor Segovia y lo incite a paralizar los subtes. No será sencillo: la cúpula de los metrodelegados está alineada con el kirchnerismo. Pero hay otro sector que debatiría sumarse a la medida: se trata del bastión que comulga con la izquierda y que encabeza Claudio Della Carbonara, delegado de la línea B. Della Carbonara es crítico de lo que denomina "la burocracia sindical", pero en esta vuelta comparte los reclamos de la CGT y la CTA.
Las centrales opositoras unirán sus voces de protesta para exigir la universalización de las asignaciones familiares; elevar el mínimo no imponible del impuesto a las ganancias, y pedir "un aumento de emergencia" para los jubilados..







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