El jefe de la CGT se desligó del fraude de los remedios y reiteró sus críticas por la inflación
Hugo Moyano sonreía con cierto placer cuando se despedía de los estudiantes de la Universidad de Belgrano. Recorrió la escalinata rumbo a la salida escuchando felicitaciones y medidos reproches. Una señora le planteó su postura sobre los cortes, y el líder de la CGT la escuchó con atención. Un joven bromeó con la hipotética candidatura a presidente de Independiente, mientras que otros le estrecharon temblorosa la mano para verificar que ese hombre que circula por los medios de comunicación era de carne y hueso.
A sala llena, Moyano expuso durante casi dos horas ante los estudiantes. No eludió referirse a ningún tema, aunque fue astuto y disciplinado al opinar sobre el escándalo de Schoklender. "No sé quién manejaba los fondos y yo no tengo nada que ver", esquivó.
Eso sí, el jefe de la CGT fue crítico con el Gobierno por la inflación y caminó con pies de plomo e ironía cuando se refirió a los políticos y sindicalistas opositores. Y se atrevió a dilucidar qué será de su futuro más inmediato: "No voy a ser candidato a nada. No me interesa ser diputado. Puede ser otro cargo, pero no ahora. No necesito los fueros, no le tengo miedo a nada", desafió.
Visita a la Casa Rosada
La visita furtiva de Moyano , anteayer, a la Casa Rosada, avivó las versiones sobre su pelea por mayor protagonismo en el armado electoral. "No fui a pedir nada", desestimó, tajante. Lo cierto es que en las listas kirchneristas habrá lugar "para cuatro o cinco candidatos" moyanistas, según fuentes gremiales. Todo se encamina para que uno de esos lugares recaiga en Facundo Moyano, el referente de los peajes y de la Juventud Sindical. "Depende de que lo tengan en consideración cuando armen las listas. No depende de mí", dijo el camionero sobre su hijo.
A pesar de su alineamiento con el Gobierno, Moyano focalizó su crítica en la inflación: "No beneficia a nadie. Es un problema que nadie lo puede negar. Es un déficit. El 80 por ciento del salario se va en el consumo y, como siempre, nuestra inflación es la del supermercado. Pero prefiero esto que el cierre de empresas y la falta de trabajo de la década de los 90".
No fue la única recriminación del camionero al Gobierno. Ratificó que insistirá con el proyecto de repartición de ganancias entre los trabajadores, pidió actualizar el monto de la Asignación Universal por Hijo a causa de la inflación (hoy está en $ 220 mensuales) y reclamó que se construyan más viviendas y rutas.
Investigado en el caso del fraude de los remedios , Moyano apeló a una broma para distanciarse. "Cuando aparece un dólar falso, no creo que Obama vaya preso. No es fácil controlar todo, y no creo que Zanola [Juan José, de la obra social de los bancarios que está preso] sea culpable", dijo. Y se defendió: "La Justicia tiene la última palabra, pero dicen barbaridades de mí porque yo no ando en yates tomando sol y molesto".
Despertó más de una carcajada en el auditorio cuando respondió sobre el jefe de gobierno porteño, Mauricio Macri. "No puedo opinar de la gestión porque nunca empezó", juzgó. Y fue duro con Francisco de Narváez: "Si no pudo gestionar Casa Tía, no creo que pueda hacerlo con Buenos Aires".
El mandato de Moyano como secretario general de la CGT finalizará en julio de 2012. Abrió ayer la puerta a un posible adiós. "Estoy grande, pero no nos adelantemos. No comamos la cena antes del almuerzo", dijo, y rechazó la amenaza por el reagrupamiento de "los Gordos" (los representantes de los grandes gremios). "Nunca se comprometieron. Si se presentan, tendrán que ganar", desafió.
¿Quiere ganarse a la clase media?, lo consultaron, ya en el final. "Vengo para que sepan que no soy un ogro ni malo como dicen. No me quiero ganar a nadie porque por ahora no soy candidato a nada", cerró Moyano la charla de su raid académico.




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