La alianza de los radicales y peronistas disidentes con el bloque del PJ Pampeano está a punto de romperse: el radical Gerardo Morales (Jujuy) denunció al peronista pampeano Carlos Verna de haber vendido su apoyo al kirchnerismo a cambio de fondos para la provincia de La Pampa.
En el vernismo, en tanto, insisten en su posición: "somos independientes; apoyamos las leyes que ayudan a la provincia", dicen, frente a los cuestionamientos. "No tenemos por qué ser siempre opositores ni oficialistas".
"Esta ley debería llamarse la ley de los 600 millones de pesos", explotó Morales en pleno recinto, cuando ya languidecía la sesión en la que el oficialismo aprobó un proyecto de ley que avala el uso de reservas para pagar deuda, informó La Nación.
El senador jujeño aludió así al acuerdo por el cual Verna consiguió que la Nación se comprometiera a cancelar la deuda de 600 millones de pesos que mantiene con La Pampa. A cambio, el legislador firmó el dictamen que habilitó el tratamiento del proyecto por el cual el kircherismo quiere avalar por ley el uso de reservas y, sobre todo, decidió postergar su rechazo al polémico DNU 298/10.
La denuncia de Morales no sólo es inédita (nunca un senador había acusado a otro en pleno recinto de haber cambiado su voto por dinero), sino que hizo saltar por los aires la alianza opositora de la Cámara alta. Es que Verna formó parte de la mesa de negociaciones que les permitieron a radicales, peronistas disidentes y fuerzas menores alcanzar a 37 votos y alzarse con el control de todas las comisiones del Senado el pasado 3 de marzo. Ese fue, hasta ahora, el único triunfo del antikirchnerismo en la Cámara alta.
"Estamos cansados de ser funcionales a Verna, para que después termine haciendo negocios", afirmó ayer Morales, y ratificó el rumbo que tomó en la noche de anteayer.
Según fuentes parlamentarias, la jugada del radical jujeño fue consultada con otros sectores del arco antikirchnerista, como los peronistas salteños Juan Carlos Romero y Sonia Escudero, quienes habrían dado el visto bueno a la ruptura de relaciones con sus colegas pampeanos. Otros voceros, en tanto, dijeron que el ataque de Morales provocó cierto malestar en el interior de su propio bloque, ya que muchos de sus correligionarios se habrían enterado apenas unos pocos minutos antes. Como sea, el arranque de Morales obligará a la oposición a buscar otros caminos para conformar una nueva mayoría que le pueda condicionar la agenda al oficialismo.
La tarea parece casi imposible, si se tiene en cuenta que Verna comparte bloque con su comprovinciana María Higonet y que el ex presidente Menem decidió ser funcional al kirchnerismo desde que permitió, con su abstención, que la Casa Rosada lograra la confirmación de Mercedes Marcó del Pont al frente del Banco Central.
De acuerdo con voceros radicales, la decisión de Morales tiene que ver con su cansancio con varios peronistas disidentes que jugaron de opositores para conseguir lugares en comisiones clave, y ahora, con el cargo ya asegurado, coquetean con el oficialismo. "Es hora de que se empiecen a caer algunas caretas", es una de las frases catárticas que le adjudican a Morales.






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