El gobierno puso condiciones muy leves a la fusión de Telecom-Telefónica. El tuit fijado de Milei quedó viejo y Magnetto logra de nuevo favores de un gobierno.
El Grupo Clarín se encamina a cumplir uno de sus objetivos históricos: terminar cada gobierno más grande que como lo empezó. En este caso, su último movimiento es la fusión Telecom-Telefónica, lo que lo transformaría prácticamente en un monopolio de las telecomunicaciones.
Pese al fuego cruzado entre la agenda noticiosa de los medios del Grupo Clarín, que reflejaron selectivamente de los desaguisados de La Libertad Avanza, y el presidente Javier Milei, que aún tiene como su tuit fijado un ataque directo al holding que encabeza Héctor Magnetto donde afirma que no permitirá la fusión de Telecom con Telefónica, ahora todo parece más relativizado. El gobierno anunció que habilitará esa operación si la empresa cumple con ciertos condicionamientos que, a priori, son menores al lado de los beneficios de integrar los gigantes de las telecomunicaciones del país.
Milei choca con su marco teórico, tan diminuto que sobra lugar para una foto carnet. En junio de 2024, en el Latam Ecomic Forum, criticó que “según la teoría económica convencional, los monopolios son malos y hay que regularlos”. Luego detalló que “lo primero que hay que entender es que los monopolios no son malos. Es más, les diría que los monopolios pueden ser maravillosos si son como consecuencia de que quedó uno. Y si no les gusta que haya uno solo, no se enojen con el que está, enójense con los que no están, no con el que está. Porque el que está, está arreglándole problemas a la gente. Salvo que sea arreglado por el gobierno, que eso es otro problema, pero el problema de ahí no es que haya un solo empresario, sino que el problema es que está el Estado”.
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En el mismo discurso, Milei enfatizó: “Y cuando los gobiernos se ponen a regular los monopolios, una de las cosas que hacen es matar la cuasi renta. Cuando matan la cuasi renta, matan el incentivo a la innovación, y cuando matan el incentivo a la innovación, matan el crecimiento económico”.
Con este discurso debería apoyar la fusión de Telecom y Telefónica. Confirmaría el crecimiento de el Grupo Clarín, que obtuvo Telecom durante el gobierno de Mauricio Macri y con Milei compró Telefónica, concentrando las dos empresas de telecomunicaciones que el país heredó desde las privatizaciones de Carlos Menem. La triple M y sus consecuencias. Pero Milei no apoyó a este monopolio.
El 24 de febrero de 2025 el Grupo Clarín anunció que Telecom había comprado Telefónica. A los pocos días, el 2 de marzo, Milei publicó el tuit que al día de hoy tiene fijado en su cuenta. El tuit fijado de Milei arranca con el título “CLARÍN: LA GRAN ESTAFA ARGENTINA”. Repasa una serie de beneficios que el holding le arrancó a gobiernos anteriores, en particular la Ley de Preservación de Bienes y Patrimonios Culturales (conocida como Ley Clarín) que lo protegió para que pudiera reestructurar su deuda en dólares post 2001.
Ante la iniciativa de fusión de Telecom-Telefónica, el tuit fijado de Milei dice: “Hoy quieren quedarse con el 70% de las telecomunicaciones argentinas. Eso implica que tu celular, tu internet, tu teléfono, todo lo controlaría el mismo grupo económico, que por su posición dominante podría cobrarte cualquier precio porque no habría competencia. No vamos a dejar que eso suceda. No vamos a dejar que sigan robándole a los argentinos. Cuando Clarín nos ataca, sepan que la razón es esta. Quieren controlar las comunicaciones de todo el país. Pero en el fondo no me están atacando a mí. Te están atacando a vos. Yo solo estoy en el medio”.
¿Como se explica el Milei de junio de 2024 con una oda a los monopolios con el Milei de marzo de 2025 que denuncia la conformación de un monopolio en las telecomunicaciones?
La encrucijada la puede resolver la frase atribuida al presidente de Estados Unidos Franklin Delano Roosvelt cuando le preguntaron por el dictador Anastasio Somoza: “Es un hijo de puta, pero es nuestro hijo de puta”. Milei no tiene un problema teórico ni práctico ni moral con los monopolios, pero ahora que es presidente quiere que el monopolio esté alineado con sus ideas. Clarín se habrá transformado en un pasquín antiperonista o antikirchnerista en sus últimos años, pero es en el fondo una ideología en sí misma. Clarín es clarinista. Sus medios, además, son una unidad de negocios de un holding que tiene otros intereses económicos mucho más rentables y los utiliza para obtenerlos. Como a Milei no le preocupan los monopolios a Clarín no le interesa el periodismo: todo son negocios.
Una de las claves de este comportamiento que parece errático la publicó Diego Genoud en El Destape. Pocos días antes de que Clarín anunciara la compra de Telefónica, Genoud publicó: “Un empresario importante del sector le confió a El Destape que entre los que se quieren quedar con Telefónica Argentina está un holding cercano al presidente y afirmó que los Werthein de DirecTV no tienen los fondos suficientes para comprar una empresa valuada en 1000 millones de dólares. En cambio, afirmó que es otro Werthein, Gerardo, el que aparece conectado con un grupo inversor de mucho poder”. Y detalló: “De acuerdo a la información que circula en el mundillo de las telcos, junto con Gregorio Werthein existe otro grupo de empresarios amigos, todos de buena llegada a La Libertad Avanza. Rodolfo D’Onofrio, de La Estrella Seguros, Marcelo Mindlin, de Pampa Energía, y la familia Sielecki, dueña de Laboratorios Phoenix. El ex presidente de River acredita una larga relación con el canciller Werthein y estuvo presente con Zulemita Menem el día de su asunción en Casa Rosada, en noviembre pasado. La familia de los laboratorios tiene hoy a uno de sus miembros como parte del gobierno, el embajador en Francia, Ian Sieleccki”.
Clarín apuró la jugada y se quedó con Telefónica antes que los empresarios amigos de Milei. El presidente no está en contra del monopolio, quiere el monopolio manejado por sus amigos. Su monopolio. O quería, ya que Magnetto le ganó de mano. Y al creador del Grupo Clarín le sobra experiencia para aguantar los embates de la Casa Rosada y torcerle el brazo al presidente que se dedicó a autolimar el poder de su investidura. El topo del Estado puede quedar enterrado por él mismo.
¿Excesivas o caricias?
Hubo titulares de todo tipo. La web oficial publicó que “el Gobierno nacional rechazará la compra de Telefónica si Telecom no se desprende de 6 millones de usuarios”. La mayoría de los medios leyeron que el gobierno “aprobó” la fusión. Clarín tituló que “el Gobierno ordena desinvertir más de 6 millones de clientes en la compra de Telefónica”.
¿Qué pasó entonces?
El Tribunal de Defensa de la Competencia (TDC) informó que “ha resuelto imponer un conjunto amplio de condiciones que supeditan la adquisición de Telefónica Móviles Argentina por parte de Telecom, empresa del Grupo Clarín, con el objetivo de evitar que esta operación constituya la formación de un monopolio que perjudique a los usuarios y a la libre competencia”.
El comunicado del TDC agrega que “estas condiciones estructurales y conductuales buscan prevenir una concentración excesiva en el mercado de las telecomunicaciones y resguardar la competencia efectiva en beneficio de los usuarios, cuestiones fundamentales para los consumidores que se veían comprometidas en las propuestas presentadas por Telecom”. Llora en marco teórico de Milei.
Entre las condiciones que le imponen al grupo Clarín para aprobarle la fusión están, textual:
Desprendimiento de casi el 50% de su cartera: Telecom deberá ceder 6 millones de clientes móviles, junto con la infraestructura asociada, distribuidos estratégicamente entre el AMBA, la Región Norte y la Región Sur, a un nuevo competidor del sector de las telecomunicaciones.Acceso a infraestructura: la empresa deberá garantizar a un nuevo operador acceso a su infraestructura, espectro, sistemas y condiciones de interconexión por el término de 2 años, asegurando la continuidad y calidad del servicio mientras el competidor desarrolla su propia red.Devolución del espectro radioeléctrico: restitución de un total de 130 MHz, que incluye una devolución inmediata de 60 MHz a nivel nacional, devoluciones adicionales en zonas de alta concentración y la asignación del remanente al mercado secundario para su puesta a disposición de otras empresas.Reestructuración en internet fija: obligación de ceder clientes a otros competidores en aquellas localidades donde la participación minorista de la resultante de la adquisición supere el 50%.
“La operación solo será viable si se implementan estas medidas que evitan la consolidación de posiciones dominantes y garantizan que no se reduzcan las opciones disponibles para consumidores, empresas y potenciales competidores. El objetivo final es consolidar un mercado de telecomunicaciones abierto, dinámico y competitivo, libre de posiciones dominantes que puedan perjudicar a los usuarios y al desarrollo del país”, cierra el comunicado del gobierno.
¿Es mucho o es poco lo que pide el gobierno a cambio de aprobar la fusión?
Desde Telecom informaron a El Destape que consideran que las condiciones que puso el gobierno son “excesivas”. Señalan que en la mayoría de los países se redujo la cantidad de operadores en telecomunicaciones por las barreras de entrada e inversión que requiere el negocio y que la obligación de vender parte de sus abonados a otro operador no es viable por el hecho de que no hay otro que quiera y/o pueda hacer esa inversión. Telecom publicó en Clarín que “las exigencias del Tribunal superaron ampliamente la propuesta de Telecom, que había ofrecido ceder 3 millones de abonados móviles y 130 mil abonados de banda ancha fija”.
Para Telecom las condiciones que puso el gobierno están desactualizadas ya que, en su mirada, calcular a los usuarios por localidad choca con la posibilidad que tienen otras empresas que brindan servicio saltelital y no tienen limitaciones por municipio o provincia. El destinatario del mensaje es claro: Starlink, del tecnomagnate Elon Musk, que en mayo informó que superó los 700.000 usuarios en el país estén donde estén, sin limitaciones geográficas.
Ante la consulta de El Destape, fuentes de Telecom aseguraron que van a analizar si las condiciones que puso el gobierno hacen rentable o no el negocio y que sino siempre tienen la vía judicial, donde son más que efectivos.
“Los condicionantes son caricias que un gobierno débil políticamente le da a una de las empresas más grandes del país”, escribió Agustín Espada, investigador del CONICET y director de la Maestría en Industrias Culturales de la Universidad de Quilmes (UNQ). En un hilo de Twitter detalló que “la operación concentra en telefonía móvil, el sector más lucrativo de los servicios, el 66% de los clientes en Telecom. Con la medida del gobierno, Telecom tendrá 57% del mercado con capacidad para absorber lo entregado y más. Esa es la caricia del gobierno”.
Un punto no menor es la banda ancha. Espada afirma que “la operación concentra a los dos principales prestadores de banda ancha del país. Con fuertísima presencia en el AMBA. Más allá de la obligación de ceder clientes, el gobierno dice NADA sobre la infraestructura.¿ Cómo competir contra la empresa resultante sin eso?”. En criollo: Clarín se quedaría con los caños de internet y eso es una barrera de entrada fuerte para cualquier competencia.
Martín Becerra, profesor e investigador del CONICET y una referencia en economía de la comunicación, habló de “suaves condiciones” y de “la capitulación de Milei ante Clarín”. En un tuit agregó: “Veo el esfuerzo de los amigos de Clarín por maquillar la rendición de Milei como condicionamientos ‘exigentes’ o ‘duros’ a la compra de Telefónica por Telecom. No es así: lo autoriza a ser el único grupo que ofrece servicios convergentes (fijos y móviles) en todo el país”. En números, explica que el gobierno les pide que entreguen 6 millones de clientes cuando tienen 40 millones.
“Aún cumpliendo los términos enunciados por el gobierno, Telecom redoblará su dominio en un sector vital para la vida cotidiana de la mayoría de los argentinos, lo que a su vez le reserva un papel rector en el disciplinamiento de la cadena de suministros de la dinámica industria de las comunicaciones a nivel industrial”, detalla Becerra en un artículo publicado en Letra P.
Santiago Marino, doctor en Ciencias Sociales y magister en Comunicación y Cultura, publicó que “Milei no borra el tuit fijado ni con el codo lo que esputa con la boca. Pero, como todos sabíamos, se aprueba la compra de Telefónica en condiciones muy beneficiosas para el Grupo Clarín”.
La fusión, en los papeles, ya es un hecho hace rato. Telecom compró Telefónica en febrero del 2025. La operación se concretó por 1.245 millones de dólares, de los cuales 1.170 millones salieron de un préstamo otorgado por el BBVA, el Deutsche Bank, London Branch y el Banco Santander y otro préstamo del ICBE que el holding deberá afrontar. En los balances de Telecom ya figuran los números de Telefónica, aunque desde la empresa aseguran que se gestiona como una unidad de negocios separada hasta la aprobación final de la fusión.
Otro dato no menor de esta trifulca es que a los pocos días de la compra, a mediados de marzo, renunció el titular de la Comisión Nacional de Defensa de la Competencia (CNDC), Alexis Pirchio. Desde el gobierno aseguraron que era porque tenía proyectos personales. Pero llamó la atención, ya que fue pocos días después de que Milei anticipara en su tuit aún fijado que impediría la fusión Telecom-Telefónica que tenía que definir eses organismo. En noviembre de este año el gobierno cambió la CNDC a Agencia Nacional de la Competencia. Puso al frente a Eduardo Montamat y como vocales a Lucas Trevisani Vespa y Marcelo D’Amore.
El método Clarín
Clarín, nacido el 28 de agosto de 1945, tiene tantos años como el peronismo y acumula un know how del que pocas empresas pueden jactarse: le sacó algo a cada gobierno desde entonces. Hay una excepción que confirma la regla: los años de Cristina Fernández de Kirchner.
Pese a la intuición actual, la hemeroteca revela que Clarín tenía buen vínculo con el gobierno peronista. No era el Clarín actual, sino un diario más creado por Roberto Noble, un importante dirigente político de la década del ‘30 que entendió que los medios podían servir para catapultar presidente, tal como describe la magnifica biografía del diario que escribió Martín Sivak.
Del primero peronismo Clarín obtuvo dos cosas, una directa y otra indirecta. La directa era el papel, por entonces todo importado, garantizado por el secretario de Medios Raúl Apold, de excelente relación con Noble. La indirecta, su gallina de huevos de oro: los clasificados. Cuando el peronismo expropia el diario La Prensa en 1951, Noble vio la oportunidad que sus primos de La Nación descartaron por ser cosa de pobres: los avisos clasificados. Un negoción que le dio el primer gran impulso económico al emporio que hoy conocemos.
Clarín se hizo antiperonista al día siguiente del golpe de 1955. En sus editoriales se manifestó a favor de la la dictadura de Eduardo Lonardi primero y Eugenio Aramburu después, incluso con crónicas que detallaban el recibimiento del primero en las calles con la multitud agitando el diario Clarín, que se asumía como parte de las conspiraciones. Hablaba de la tiranía que había terminado y en mayo de 1956 le pidió en sus páginas a Aramburu una indemnización por lo que había sufrido durante el peronismo. Todo a la vista.
La llegada de Arturo Frondizi al gobierno fue todo para Noble, que sentía propias las ideas desarrollistas que tenía por entonces Rogelio Frigerio. Con Frondizi llegó el crédito para el actual edificio en la calle Tacuarí. Clarín tuvo buenos vínculos con todos los gobiernos civiles y militares, pero su segundo gran salto económico fue Papel Prensa, obtenida en alianza con la dictadura genocida.
Ya en democracia, tuvo una pelea pública con Raúl Alfonsín, pero el presidente miró para otro lado cuando Clarín se quedó con Radio Mitre, por entonces algo prohibido por la ley de Radiodifusión que había dejado la dictadura. Con Menem fue otra cosa: apenas asumió le entregó Canal 13 y blanqueó Radio Mitre. Menem se arrepintió: en 1992, en una entrevista en La Nación, le preguntaron si se arrepentía de algo en sus primeros 3 años de gobierno. Dijo que una sola cosa: de haber permitir que Clarín se transformara en un multimedio.
En 1996, al año siguiente de cumplir medio siglo, Clarín se transformó en Grupo. En esa década también se quedó con el fútbol. Magnetto siempre se adelantó a las transformaciones tecnológicas y usó el fútbol para hacer crecer su red de cables. Fernando De La Rua le entregó una de las pocas cosas que le faltaban: la desregulación de la venta de diarios por fuera de los canillitas. Eduardo Duhalde ofrendó la Ley Clarín para salvarlo de quedar en manos de sus acreedores externos. Néstor Kirchner autorizó la fusión Cablevisión-Multicanal.
CFK fue la que rompió ese ciclo. No se lo perdonaron. Macri lo retomó, con favores para la licencia de Fibertel y la autorización para que adquiriera Telecom.
Ahora es el turno de Milei. O de Clarín con Milei.
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