Mientras la Nación quiere prohibir la exportación de agua, Das Neves apura una embotelladora

Con cinco días de diferencia, mientras en el Senado de la Nación se evaluaba la necesidad de declarar el acceso al agua en la Argentina como un “derecho humano” y por ende un recurso intransferible, prohibiendo su exportación;
el Gobernador del Chubut, Mario Das Neves visitaba un emprendimiento de exportación de agua mineral desarrollado durante su gestión en la bucólica localidad de Río Mayo, donde un grupo empresario -que no fue presentado aún en sociedad- está dispuesto a invertir 30 millones de dólares para embotellar el agua chubutense y exportarla hacia otros países.

Este evidente desencuentro entre los intereses nacionales y provinciales y las ideas que el dasnevismo tiene sobre el ´crecimiento´ sin ´desarrollo´ no es nuevo, basta con observar el criterio de venta de tierras públicas, o la disposición para acceder a la transferencia de tierras con bosques nativo. En ese marco no pasó desapercibido este entusiasmo por terminar de legitimar el primer proyecto de exportación de agua chubutense.

Argentina, atenta

El 29 de septiembre pasado la senadora

del Peronismo Federal y titular de la Comisión de Justicia y Asuntos Penales de la Cámara alta, Sonia Escudero, presentó un proyecto de ley que declara “el acceso al agua potable y el saneamiento un derecho humano fundamental para la vida”, y prohíbe su exportación.

Según la legisladora, “el 22,3 por ciento de los hogares de nuestro país no tiene acceso a la red pública de agua potable”, por eso, la iniciativa propone establecer la obligación del Estado -nacional, provincial y municipal, en sus respectivas jurisdicciones- de garantizar el acceso al agua potable a todos los habitantes del territorio nacional, y prevé la implementación de un sistema de tarifa social cuando las personas no puedan acceder a estos servicios por motivos económicos.

Además, el punto tal vez más importante del texto detalla con claridad que no se podrá realizar “la exportación a granel de agua dulce, en todos sus estados, obtenida de fuentes superficiales o subterráneas”, excepto en dos casos: cuando se trate de la ejecución de tratados internacionales suscriptos por la Argentina por razones humanitarias o de emergencia -previa evaluación del impacto en el medioambiente y en el nivel de abastecimiento interno-; y en establecimientos de bebidas hídricas, de conformidad con lo previsto en el Código Alimentario Argentino.

Escudero advirtió: “Resulta alarmante confirmar que el agua contaminada es la segunda causa de muerte infantil en el mundo. Cada año, mueren cerca de 1,5 millones de niños menores de 5 años como consecuencia directa de la diarrea y otras enfermedades causadas por el agua sucia y por un saneamiento insuficiente”.

Asimismo los legisladores analizaron el marcado interés internacional en el potencial hídrico con el que cuenta nuestro país, sabiendo a la vez que el agua será en breve plazo, uno de los grandes recursos más escasos a nivel mundial.

Chubut, a contramano

Hace más de siete años el Instituto Nacional del Agua (INA) comenzó a actualizar una evaluación seria sobre el recurso hídrico nacional, hasta disponer y emplazar a la creación de los organismos provinciales pertinentes, como el Instituto Provincial del Agua (IPA) –que dicho sea de paso no fue idea ni genialidad dasnevista, sino un requerimiento nacional-, a fin de alcanzar una prospección y plan acabado del manejo del agua a nivel país.

En ese mismo período, mientras el IPA estaba demorado en algún cajón de Fontana 50 y aún no era siquiera proyecto, el Gabinete de Das Neves festejó la idea de concretar una planta embotelladora de agua mineral, ubicada en el establecimiento de la familia Mazquiarán en Río Mayo, la que ahora estaría próxima a habilitarse según anunció el propio Gobernador el 22 de septiembre pasado.

De qué se trata?

Según los pocos antecedentes que existen del proyecto de exportación de agua de Chubut, por cierto poco y nada debatido, la inversión inicial fue de 3 millones de dólares, mientras que el total previsto asciende a 30 millones de dólares.

El proyecto comenzó a desarrollarse en 2007 con el propósito de exportar agua mineral natural de los manantiales de Río Mayo a la paqueta localidad europea de Palma de Mallorca.

Ese mismo año Das Neves mantuvo una reunión reservada con el entonces intendente de Río Mayo, Gabriel Salazar; el dueño de la estancia y los representantes del sector inversor, cuyos nombres se mantuvieron en reserva.

En aquel momento también se acordó la participación del Estado provincial, aunque ello nunca se transparentó, pese a que en esa época hubo consultas de los diputados.

El propietario de la estancia, Juan Mazquiarán, dijo en esa oportunidad que “Tenemos excelente agua y si vemos lo que ha crecido el consumo de agua mineral en el mundo, diremos que este será el negocio del futuro”, sostuvo por aquel entonces el empresario que confiaba en cerrar números con los inversionistas y avanzar de lleno.

En relación al negocio en cuestión, el dueño de la estancia comentó que “las aguas terminan siendo un monopolio”, considerando cómo se maneja el negocio a nivel mundial; de allí el interés es obtener el envasado en lugar de origen.

El empresario destacó además que mucho se ha trabajado para resguardar la cuenca y proteger al manantial: por eso el agua se convertirá “en el oro azul del futuro”.

Reacción tardía

Esta información que fue anticipada por El Diario hace varios años, también fue alertada en su momento por el matutino porteño La Nación advirtiendo que “Inversores extranjeros asociados con propietarios de campos en el sur de Chubut están interesados en desarrollar una planta embotelladora de agua de manantiales mineralizada naturalmente que incluiría un desembolso de US$ 30 millones. Las fuentes de manantiales están ubicadas en la localidad de Río Mayo, en el sudoeste de Chubut, a 730 kilómetros de la capital, Rawson. Los inversores piensan asociarse con los dueños de los establecimientos, que tienen en su interior los manantiales”, exponía el reporte periodístico.

Hace menos de 20 días, el Gobernador Das Neves, a contramano de los intereses nacionales y provinciales, y avanzando en soledad con su tendencia a hacer buenos negocios con los recursos naturales, reafirmó su aval a la exportación de agua. Tras inaugurar 18 cuadras de pavimento en Río Mayo, y anunciar unos 12 millones de pesos de inversión en el alejado Río Senguer, el mandatario que transita los últimos 45 días ´hábiles´ como Gobernador, volvió a visitar la planta embotelladora de agua mineral y se manifestó “gratamente sorprendido” por el avance del emprendimiento industrial, valorando “el impulso, el esfuerzo y las convicciones” de sus mentores y transmitiendo su decisión de “poder estar presente el día de la inauguración”.

Además destacó la importancia de los puestos de trabajo que se generarán, los que aún no se sabe cuantos serán, y sostuvo que para una iniciativa de este tipo “en un lugar tan difícil como Río Mayo, solo cabe la palabra admiración (sic)”.

En su camino por el pueblo completó el cuadro con un discurso osado: “Son posibles los cambios, ¿dónde está escrito que no podemos ser contundentes a la hora de tomar decisiones y producir los cambios?”

Los pobladores acostumbrados al deambule que produce la política en los angostos senderos del interior provincial, no entendieron bien si hablaba del asfalto, de las obras escolares o de la entrega del agua.

Para los periodistas atentos, lo que si quedó claro es que o Das Neves desconocía el debate que se está dando a nivel nacional y que ya estaba plantado en el Senado de la Nación sobre el necesario cuidado del recurso hídrico nacional, o lo conocía demasiado bien, tanto como para confirmar su voluntad contraria a la conservación y por eso habló precisamente de ´cambios´.

Un dato más: el proyecto contra la venta del agua es de una senadora por el Peronismo Federal, se supone que el mismo partido por el que Das Neves es candidato a Vicepresidente de la Nación.

En fin, habrá que ver que opina la ciudadanía.

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