Inflación y cuestionadas políticas productivas son dos de las razones que explican el fenómeno ¿Volverá el "deme dos", pero de alimentos en lugar de TVs? Un signo de la era K.
A pesar de que en los EE.UU. un dólar es un dólar y en la Argentina hay que reunir $ 3,88 para comprarlo, al menos en supermercados de Miami y Los Angeles es posible comprarlos a menor precio que en Buenos Aires. Ocurre con la leche, cuyo precio se aproxima a los $ 2 por litro en locales de Coral Gables o Litle Havana, mientras que promedia los $ 3,30 en Palermo o La Plata.
Diferencias más importantes se encuentran cuando se analizan las ofertas por la carne de pollo. En Miami se puede comprar una libra de pata-muslo, es decir 453 gramos, por sólo 29 centavos de dólar, o 1,12 peso, cuando en Buenos Aires el precio se eleva a $ 21 el kilo de esa bandeja.
Algunos cortes de vacunos resultan también más accesibles en los comercios de Orlando. Por ejemplo la cañada, ideal para preparar guisos, está en oferta por US$ 1,49 la libra ($ 10 por kilo). Si bien la tipología de la promoción es complicada, ya que se puede comprar sólo una unidad por cliente y además debe hacerse una compra general no menor a US$ 10, el precio es 20% menor que el que puede encontrarse en cualquier supermercado de primera línea de Caballito, donde el kilo de carnaza (su corte similar) no baja de los 12 pesos.
En gaseosas y jugos también hay diferencias que vuelcan la conveniencia a comprarlos en los EE.UU. No ocurre lo mismo en pescados, aderezos y vegetales enlatados, entre otros.
Las razones de estos desfasajes son varios. De hecho PERFIL consultó a economistas como Mariano Lamothe, de Abeceb.com, Gastón Rossi, de LCG, Rodrigo Alvarez, de Ecolatina y Ernesto Ambrosetti, del Instituto de Estudios Económicos de la Sociedad Rural Argentina, además de referentes y empresas de lácteos, ganado y frigoríficos; que sólo coincidieron en manifestar su sorpresa ante los resultados del relevamiento que realizó este medio.
Subsidios. Varios fueron los especialistas consultados que recordaron la divergencia entre la política de subsidios al agro que llevan los gobiernos de la Argentina y los EE.UU. No sólo por el volumen, ya que el gobierno de Obama distribuyó unos US$ 14 mil millones en el año, contra los $ 2.139 millones de la ONCCA, sino porque los mismos no llegan a los farmers por unidad de producción, como impulsó el secretario de Comercio, Guillermo Moreno.
"En los EE.UU. el sistema es más complejo y tiende a mantener los precios y premiar la inversión para mejorar la competitividad", explicó Máximo Russ, director de la SRA y coordinador del área Lácteos de esa entidad.
En el caso lácteos, es interesante de analizar qué ocurre con los costos en ambos países. En la Argentina, un productor de leche recibe un precio promedio de $ 1,10 por litro, es decir 28 centavos de dólar, mientras que en los EE.UU. cobra 7 centavos más por la misma unidad. O dicho de otro modo, el precio de la materia prima es más alto en los EE.UU., en donde el litro de leche llega al público casi a la mitad del precio que pagan los consumidores argentinos.
Suba de costos. En el siguiente eslabón de la cadena, es decir la etapa de industrialización de la leche, se encuentran costos similares a los de la Argentina, de acuerdo a lo que afirmaron algunos de los consultados.
Fuentes de las más importantes empresas del sector afirmaron que los trabajadores de las usinas lácteas, nucleados en el gremio Atilda, son los mejor pagos del sector alimentos con sueldos básicos promedio de $ 3.600, a lo que hay que agregar antigüedad y horas extras. A su vez, en la etapa anterior y posterior a la industrialización "interviene el gremio de los camioneros, que también nos sube los costos", explicó un director de una láctea.
A eso hay que sumar los costos de los envases que están dolarizados, se quejó una fuente.
"Me sorprende que la leche esté más barata en Miami, aunque también es algo que se veía venir. Con la inflación que tenemos, los precios en la Argentina se disparan a niveles que los consumidores convalidan porque pierden las referencias", explicó Alvarez. Algo de razón tiene: pagar el vino y las gaseosas para el asado del domingo dejó de ser la compra más cara. Y con el equivalente a dos kilos de lechuga se consigue un buen corte de pelo.



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