Merkel profundiza sus críticas a la política monetaria de Obama

La canciller alemana afirmó antes de partir hacia Corea del Sur que “nadie puede tener interés en crear nuevas burbujas” y que el crecimiento debe ser más duradero

A pocas horas de que comience hoy la esperada cumbre del G-20 en Seúl, la canciller alemana, Angela Merkel, advirtió ayer a Estados Unidos sobre los riesgos que implica su política monetaria para la economía mundial, en otra señal de distanciamiento entre las dos potencias.

Merkel adelantó que tratará ese tema con el presidente de estadounidense, Barack Obama, durante la cumbre que comienza hoy en la capital de Corea del Sur. A la líder democristiana le preocupa la compra de bonos soberanos anunciada la semana pasada por la Reserva Federal (Fed) estadounidense.

“Nadie puede tener interés en crear nuevas burbujas, sino que todos tienen que ver que esta vez el crecimiento sea más sostenible y duradero en la economía mundial que lo que vivimos hace años”, afirmó Merkel ayer, en una disertación previa a su viaje a Seúl. Allí llegará acompañada de su ministro de Finanzas, Wolfgang Schäuble, quien la semana pasada criticó la política financiera y monetaria de Washington y recalcó que ese país está “desorientado”.

Aunque China y Brasil también vertieron críticas a la política de la Fed, muchos funcionarios estadounidenses se mostraron particularmente sorprendidos por las declaraciones de Schäuble y del ministro de Economía alemán, Rainer Bruederle, diciendo que la compra de bonos equivalía a una “manipulación indirecta” del dólar para impulsar las exportaciones. Los comentarios surgen cuando EE.UU. acusa a China de seguir la misma estrategia.

“No es aceptable que los estadounidenses critiquen a China por una manipulación cambiaria y luego disimuladamente ayuden al dólar al emitir dinero en la Reserva Federal”, dijo Schäuble a la revista Der Spiegel.

Justo cuando los líderes del G-20 se reúnen en Seúl con la polémica sobre los tipos de cambio en lo alto de la agenda, esas declaraciones fueron fuertes incluso si se las compara con el tono habitualmente franco del secretario del Tesoro estadounidense, Timothy Geithner.

Lo cierto es que los exabruptos de Berlín hacia Washington muestran el claro distanciamiento en los temas económicos. EE.UU. está optando por alejarse de los lazos transatlánticos para enfrentar desafíos internos y acercarse a Asia.

“El Atlántico se está tornando más ancho”, dijo Anton Boerner, líder de la Asociación de Comercio Exterior de Alemania. “La dura retórica deja ver el nerviosismo entre los funcionarios. Los efectos de la crisis los han dejado inseguros”, agregó.

El G-20, compuesto por países ricos y en desarrollo, se reactivó en el 2008 después de que la caída de Lehman Brothers dejara al sistema financiero mundial al borde del colapso. Pero hoy el gran tema de preocupación es la “guerra de divisas”, como se le llama a las devaluaciones que varios países están haciendo para ser competitivos, afectando a socios comerciales.

Las posturas están tan distanciadas que hasta anoche los negociadores de los países trabajaban a contrarreloj para consensuar el comunicado final que suscribirán los jefes de Estado mañana. En el mismo no habría metas numéricas, según filtraciones a la prensa.

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