Merkel busca empezar a moldear una nueva UE

Merkel busca empezar a moldear una nueva UE
Se acordó un mecanismo para evitar que los bancos sean rescatados por los Estados y se avanzó en un acuerdo de defensa

Tras 18 meses de arduas negociaciones, los ministros de Finanzas de la Unión Europea (UE) aprobaron en la madrugada de ayer un mecanismo que entrará en vigor en noviembre de 2014 y que permitirá evitar que las quiebras bancarias deban ser financiadas por los Estados y, sobre todo, por los contribuyentes, como sucedió en la crisis financiera de 2008.

El avance histórico alcanzado sobre el proyecto de unión bancaria tiñó de optimismo la cumbre de líderes de la UE, que arrancó ayer en Bruselas con la presencia de la canciller alemana, Angela Merkel, un día después de iniciar su tercer mandato. La determinación de Merkel fue decisiva para sellar el pacto.

El proyecto de unión bancaria impedirá que una nueva crisis de las instituciones financieras se transforme en crisis de la deuda para la zona euro.

A partir de ahora, cuando un banco esté al borde de la quiebra, se aplicará el rescate interno ( bail-in ), contrariamente al bail-out privilegiado durante la crisis, que consistió en hacer intervenir el dinero público. Los primeros que financiarán el rescate serán los accionistas y los acreedores del establecimiento, que deberán cubrir un mínimo de 8% de las pérdidas, antes de recurrir a un mecanismo de resolución, también financiado por el sector bancario.

Llamado Mecanismo Único de Resolución de Crisis Bancarias (MUR), ese instrumento será, junto con el Sistema de Supervisión del Sector Bancario, ya aprobado y colocado bajo la supervisión del Banco Central Europeo (BCE), uno de los pilares de la futura unión bancaria europea.

Garantía

El MRU estará dotado de un Fondo Único de Resolución (FUR), capitalizado por los mismos bancos para alcanzar, en diez años, entre 55.000 y 60.000 millones de euros. En 2025, el FRU debería hacerse cargo de la totalidad de eventuales reestructuraciones o quiebras bancarias.

Por su parte, los depósitos bancarios de los particulares estarán cubiertos por sistemas de garantía organizados por cada Estado europeo por un monto de hasta 100.000 euros.

Después de haber logrado un acuerdo de envergadura para prevenir nuevas crisis del euro, los dirigentes europeos trataron de sentar las bases de una defensa integrada.

La reunión, que proseguirá hoy, no será fácil, porque la mayoría de los 28 miembros de la Unión Europea (UE) que apoyaron las intervenciones francesas en Malí y la República Centroafricana son reacios a sostener financieramente esas acciones: "Los apoyos políticos deben ser seguidos de financiación", declaró el presidente francés, François Hollande.

Por otro lado, Gran Bretaña es francamente hostil a una defensa integrada de Europa, como reiteró el premier David Cameron en los últimos días. "Es normal que nuestras naciones cooperen en el terreno de la defensa. Pero no es bueno que la UE se dote de capacidades comunes, de ejércitos, medios aéreos y demás", advirtió.

Merkel se pronunció por una cooperación más amplia entre europeos en materia de defensa. "Europa puede trabajar más estrechamente en el terreno de la política exterior y la seguridad", aseguró a su llegada a Bruselas. Por su parte, Hollande expresó su deseo de ver "resultados" en la industria de la defensa, "que debe establecer una mayor cooperación".

Gran Bretaña ha sido tradicionalmente hostil al concepto de "Europa de la defensa", pues estima que los Estados y la OTAN -que cuenta a Estados Unidos como miembro- comparten la responsabilidad de garantizar la seguridad del continente. Según Londres, la acción de la UE sólo puede servir de apoyo y ser complementaria a la de la Alianza Atlántica.

En esas condiciones, fuentes europeas esperaban anoche un acuerdo sobre el lanzamiento de programas comunes con drones, reabastecimiento en vuelo o controles marítimos para aquellos países que decidan participar.

Francia pretende crear un fondo europeo destinado a financiar ese tipo de intervención de emergencia en países en crisis. La operación Serval, lanzada el 11 de enero en Malí, ha costado hasta ahora 650 millones de euros a las finanzas públicas francesas..

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