Los mercados dudan del rescate griego

Preocupan a los inversionistas algunos detalles confusos del plan

PARIS.- Pasado el primer momento de euforia provocado el jueves por el masivo plan de ayuda a Grecia y al futuro del euro, los mercados financieros comenzaron ayer a reflexionar sobre las incertidumbres que pesan respecto de la aplicación del acuerdo alcanzado por los 17 líderes de la eurozona y las consecuencias que tendrá el inminente default parcial de la deuda griega.

La sanción por los interrogantes que dejó abiertos la solución adoptada no tardó en llegar: después de juzgar "importante" y "positivo" el acuerdo concluido, la agencia de riesgo Fitch anunció ayer su intención de colocar la deuda griega en "suspensión parcial de pagos".

Los dirigentes europeos habían aludido a esa posibilidad al anunciar el programa de ayuda de casi 160.000 millones de euros, con una fuerte participación del sector privado.

Ese plan modifica los términos iniciales de reembolso de los préstamos otorgados a Grecia. Una modificación "que implica una pérdida del 20% para los bancos y otros tenedores de deuda griega", precisó Fitch. Para la agencia, "esto constituye un default".

Por el momento, esa suspensión de pagos, que debería durar pocos días y ser acompañada por el Banco Central Europeo (BCE), no parece inquietar a los mercados, como perturban otros detalles confusos del plan.

"Los resultados de la cumbre sorprendieron positivamente, pero, como siempre, el diablo se esconde en los detalles", señalaron analistas del banco francés Crédit Agricole.

La incertidumbre persiste, por ejemplo, en cuanto a la forma en que se producirá la intervención del sector privado en este segundo plan de ayuda. Bancos, aseguradoras y fondos de pensión, que poseen 150.000 millones de euros de deuda griega, deberían contribuir con unos 135.000 millones de aquí a 2020 (y no en 30 años como declaró el presidente Nicolas Sarkozy anteayer).

De esa cifra, 54.000 millones serán desembolsados en los próximos tres años.

Entre los puntos positivos, figuran la reducción de 26.000 millones de euros del volumen de la deuda griega y la capacidad acordada al Fondo Europeo de Estabilidad Financiera (FEEF) de comprar deuda pública de aquellos países en dificultad en el mercado obligatorio secundario.

"El problema es que el FEEF, en su envergadura actual, tendrá una capacidad de acción limitada", señala Valentín Marinov, analista de CitiFX. Ese fondo, creado en 2010 y dotado de 440.000 millones de euros, parece insuficiente para ayudar a un país del tamaño de España y mucho menos de Italia.

La verdadera garantía reside en que "todos los Estados de la eurozona se comprometan a respetar sus obligaciones financieras y sus propios programas de reducción de déficits y de reformas estructurales", indicó la firma Aurel.

En todo caso, el nuevo plan de ayuda a Grecia tendrá consecuencias directas en el endeudamiento de los 17 países de la zona euro: la deuda pública de Francia, por ejemplo, aumentará en 15.000 millones de euros en dos años, según anunció ayer el primer ministro François Fillon. Esa suma se agregará a los 1,6 billones de deuda global del país. Ese "costo indirecto" responde a las garantías aportadas por Francia a los préstamos consentidos al FEEF.

Los mercados también son conscientes de que, a pesar de todos los esfuerzos realizados y de la considerable reducción de su deuda, el nivel de endeudamiento de Grecia es considerado casi insostenible.

La canciller alemana, Angela Merkel, prometió ayer en Berlín "consagrar todas sus energías a apoyar" los esfuerzos de recuperación de Atenas e incitar a la industria alemana a poner en marcha en ese país una suerte de "Plan Marshall".

El Ministerio de Economía alemán habría elaborado un plan de 16 puntos llamado "Ofensiva de inversión y crecimiento para Grecia", que detalla las posibilidades para empresas e instituciones alemanas de participar en el proceso griego de reformas.

En resumen, nadie ignora que el riesgo de contagio no ha sido totalmente descartado y que todavía es demasiado pronto para cantar victoria. Pero aun los peores euroescépticos coincidían ayer en que, por primera vez en años, los líderes de la eurozona fueron capaces de evitar una catástrofe de imprevisibles consecuencias.

"A pesar de que la cumbre de anteayer no concluyó con una solución definitiva a la crisis de la deuda, es imposible calificarla de «nuevo parche de emergencia»", afirma el influyente diario británico Financial Times en su editorial de hoy. La biblia de las finanzas mundiales señala que los líderes de la eurozona "fueron capaces de dar un paso atrás después de mirar el vacío desde el borde del precipicio".

Ayer, las Bolsas europeas y asiáticas mantuvieron el optimismo provocado en la víspera en los mercados por el rescate alcanzado para Grecia, aunque las plazas americanas cerraron mixtas: el Dow Jones perdió 0,34%, pero el Nasdaq ganó 0,86%.

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