Los mercados advierten que la macro no funciona y Toto Caputo anuncia nuevas medidas

Los mercados advierten que la macro no funciona y Toto Caputo anuncia nuevas medidas

Consultoras ponen el foco en el esquema cambiario y monetario. El crédito sigue frenado y la actividad no logra despegar. Miércoles de superacción.

 

Por Lorena Hak

 

El dólar volvió a quedar en el centro del debate económico: los mercados ya no cuestionan sólo la falta de derrame sobre la actividad, sino el diseño del programa de Toto Caputo. Con tasas altas, crédito restringido y una economía que pierde impulso, el ministro hará nuevos anuncios para intentar recomponer expectativas.

Ya no se trata solamente de esperar que las "reformas estructurales", como la baja de impuestos o la recuperación del crédito, hagan despegar la actividad. La discusión se desplazó hacia el esquema cambiario y monetario elegido para estabilizar la economía, cuyo costo sobre la economía "urbana" empezó a concentrar las críticas de los principales analistas.

El diagnóstico cambió de escala. Si hasta hace poco la discusión pasaba por qué tan rápido la macro derramaría sobre la micro, ahora las consultoras empiezan a cuestionar la propia calibración del programa económico: el precio de sostener el tipo de cambio con tasas elevadas, el freno del financiamiento y una actividad que no consigue consolidar la recuperación.

Con el mercado demandando mayor flexibilidad para evitar una recesión prolongada, el equipo económico prepara nuevas herramientas para mover la actividad y contener la morosidad sin perforar el equilibrio fiscal.

De “la micro no arranca” a “la macro está mal calibrada”

El socio director de Invecq, Matías Surt, fue uno de los que planteó con mayor claridad este cambio de diagnóstico al señalar que el estancamiento revela fallas de calibración desde la cima del programa: “Se confunde permanentemente cuánto es del cambio estructural y cuánto es tensión de la política macro que no permite que otras actividades estén un poco mejor”.

El economista advirtió que la combinación de un dólar rígido con un esquema monetario restrictivo terminó estrangulando el entramado productivo. “La discusión es si el tipo de cambio real quedó bien calibrado y si la política monetaria no es extremadamente dura”, afirmó Surt durante una entrevista en el streaming de Ahora Play.

La pregunta, entonces, dejó de ser solamente cuánto tardará la micro en responder y pasó a ser si la macro está generando las condiciones necesarias para que esa recuperación ocurra.

El dólar y las tasas al centro de la discusión

Por caso, para sostener el techo del dólar spot, el Gobierno volvió a recurrir al endurecimiento de las tasas de interés, una estrategia que golpea directamente la liquidez y eleva el costo de endeudamiento. Un informe de la consultora 1816 detalló las consecuencias de este mecanismo. “El dilema era qué hacer si las presiones no cesaban: dejar subir al tipo de cambio o aceptar un movimiento de tasas. Se optó por este último camino. El costo de mantener el techo es alto”, planteó.

El resultado fue una mayor tensión sobre las tasas cortas y una caída de las curvas soberanas en pesos, mientras el riesgo país aumentó más de cien puntos básicos en pocos días.

El director de EcoGo, Sebastián Menescaldi, dijo a Letra P que el problema es precisamente encontrar el equilibrio. “Hay que hacer un balance entre las tres. Ningún vértice te salva por sí solo”, sostuvo, en referencia a la macro, la micro y la gobernabilidad.

Asimismo, reconoció que la macro está “más sólida”, pero advirtió que todavía no está plenamente estabilizada. Para eso, consideró necesario recuperar el acceso al crédito y acumular muchas más reservas.

Menescaldi resaltó el peligro de profundizar el atraso cambiario para cuidar la inflación a costa de ahogar al tejido empresarial: “El riesgo de apreciar demasiado es que vas a romper cosas que después no vas a poder restaurar. Si perdés una fábrica, perdés todo el know-how y al día siguiente no se vuelve a instalar porque no hay capital”.

Para Menescaldi, la macro necesita "acceso al crédito y reservas mucho más elevadas", objetivos que -opinó- aún no están garantizados.

El bolsillo empieza a ser la prueba de la macro

La discusión también aparece en la definición misma de qué significa que la macro esté sana. El economista Federico Machado consideró que existen fundamentos macroeconómicos positivos. “La macro está sana, en el sentido de que hay superávit fiscal y hay superávit externo”, opinó. Pero inmediatamente introdujo el problema: “Lo que está mal es la economía urbana”.

Machado ubicó el foco de la parálisis en la falta de impulsos para el consumo. “La economía urbana está mal no por un problema de que la macro esté mal en sus números fiscales, sino porque no hay crédito, no hay consumo y no hay obra pública. Esos tres motores son los que pueden hacer crecer la economía urbana y actualmente están los tres apagados”, graficó.

Según consideró, el crédito es el que podría volver a encenderse primero, pero la morosidad se convirtió en el principal obstáculo.

Las reformas no alcanzaron

El Gobierno ya probó distintas vías para intentar destrabar la actividad. La baja de impuestos para incentivar la formalización laboral, la ley de Inocencia Fiscal que apuntó a liberar recursos y reducir obstáculos, y la flexibilización de los préstamos en dólares que busca ampliar el financiamiento. Hasta ahora, ninguna de esas herramientas consiguió generar un cambio que impacte en la economía doméstica.

Para Haroldo Montagu, el problema está justamente en separar artificialmente la macro de la micro. “Si la micro está mal es porque la macro está mal y viceversa”, sostuvo ante este medio el director de Vectorial.

Su diagnóstico es que el esquema de estabilización descansó en una apreciación del tipo de cambio que ayudó a bajar la inflación, pero que terminó perjudicando a sectores que dependen del mercado interno.

“Una economía que crece concentradamente en pocos sectores, que justamente son los que no impactan en el mercado doméstico, que no generan empleo, en el marco de la destrucción del empleo formal y de las unidades productivas, está lejos de poder entender a esta macro como una macro estabilizada o saneada”, afirmó.

A la espera de anuncios

En medio de la expectativa, la Presidencia confirmó que el ministro de Economía brindará una conferencia de prensa este miércoles por la mañana para anunciar un nuevo paquete de medidas.

Entre las herramientas que se barajan, el propio ministro deslizó la posibilidad de utilizar los activos del Fondo de Garantía de Sustentabilidad (FGS) de la ANSES.

La intención -según trascendió- no es comprar hipotecas de forma directa, sino hacer que "el FGS licite plazos fijos de largo plazo de manera transparente, para que los bancos compitan por las tasas" e inyectar fondeo de largo plazo en el sistema para reactivar el financiamiento hipotecario y productivo.

En la mesa chica del Gobierno descartan de plano un salvataje financiero directo para los casi seis millones de personas morosas, argumentando que una intervención tradicional "sería salvar a los bancos".

En su lugar, el equipo económico evalúa disponer mayor "transparencia" sobre el costo real de las financiaciones, apostando a que una mayor claridad informativa permita contener la mora sin comprometer el equilibrio fiscal.

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