Las mentiras faraónicas de Alperovich

Por Federico Türpe

Con faraónicos anuncios de obras, cual Ramsés II, el ministro de Planificación Julio De Vido lanzó el jueves en Tucumán la candidatura del concepcionense José López, funcionario de su cartera. ¿Candidato a qué? Ni él sabe, pero en algún lado habrá que ubicar a este desconocido después de diciembre de 2015. Y si es con fueros, mejor.

Sin decirlo, también respaldó a quien suceda a José Alperovich, con elogios desproporcionados hacia “una de las mejores administraciones federales del país”.

El kirchnerismo ya está en campaña para las elecciones del año que viene y empieza a sellar acuerdos tácitos en las provincias, detrás de ¿Randazzo?, ¿Scioli? o del que gane las PASO. Saben bien que Alperovich es un tránsfuga doctorado que no dudará en encolumnarse detrás de quien le convenga, es decir, del que gane. Mejor alejar tempranamente al fantasma de Sergio Massa.

En un acto proselitista camuflado de acto de gobierno, De Vido mintió de todo un poco y dio números que no existen. No sabemos si son cifras dibujadas por su propio ministerio o proporcionadas por algunos de los dos José. Dijo, por ejemplo, que durante la gestión de Alperovich la pobreza en Tucumán bajó del 67% a un dígito. Ninguna medición privada ni las últimas oficiales conocidas (desde fines de 2013 el gobierno nacional dejó de publicar los índices de pobreza e indigencia) arrojan una medición de pobreza inferior al 30% en Tucumán. Sólo Alperovich se había atrevido a afirmar que la pobreza es de un dígito, sin jamás explicar cómo ni quién llegó a esa medición.

No es necesario debatir estadísticas. Basta alejarse una cuadras del macrocentro y recorrer algunas ciudades del interior para comprobar que afirmar que más del 90% de los tucumanos no son pobres es un dislate fenomenal.

De Vido omitió decir además que cuando en Tucumán había un 67% de pobreza el ministro de Economía era Alperovich.

Ramsés II tampoco contó que la mayoría de las obras que anunció dentro del Plan Quinquenal las viene prometiendo el gobernador desde hace 11 años y que algunos son proyectos de hace décadas, como el dique Potrero de las Tablas, en carpeta desde 1991, o el dique Potrero del Clavillo, una idea que data de mediados de los 70.

Entre las pirámides que prometió el faraón, figura la estación multimodal de carga, otra obra que se viene anunciando desde la década del 90. En 2007, Alperovich, luego de una reunión con el ex secretario de Transporte hoy a punto de ir preso, Ricardo Jaime, dijo que la Nación enviaría 40 millones de pesos para concretar ese proyecto. Pasaron siete años y no se movió un durmiente. Dentro de ese plan figuraba el tren urbano Tucumán-Concepción. Lejos de concretarse, cada día se construyen más casas sobre terrenos usurpados a ese ramal, en algunos casos con la anuencia de funcionarios y políticos de los distritos que atraviesa.

Nadie discute que son obras que hacen mucha falta, todo lo contrario. Por algo la sociedad las reclama desde hace años. Pero siempre reflotan estos proyectos cuando se acercan las elecciones.

Alperovich se acordó de los trenes y de los diques en 2007. Pasaron los comicios y se olvidó. Volvió a acordarse en 2011. Y de nuevo ganó en las urnas pero perdió la memoria. Ahora se viene el 2015. Parece que las elecciones son un buen antídoto contra la amnesia, pero al revés, ganar elecciones provoca falta de memoria.

La única obra que, por ahora, tiene financiamiento efectivo es la autopista Tucumán-Termas de Río Hondo. La promesa inicial era hasta Salta. Seguirá siendo una promesa. El financiamiento tampoco es una confirmación de que vaya a concretarse. Muchos proyectos llegaron a esa etapa y no se hicieron. Algunos más allá, como el tren a Concepción, que hasta se pagó y continúa siendo una mentira faraónica.

Comentá la nota