Incluso con una victoria electoral en octubre, peligran dos de las bancas de los legisladores mendocinos kirchneristas. El oficialismo arriesga cuatro de los cinco espacios que se renuevan, mientras que la UCR pone en juego uno solo y el Partido Demócrata ninguno.
Todo indica que en octubre el oficialismo -aún ganando "por mucho"- perderá al menos uno de sus cuatro lugares en juego y es probable que esa pérdida se amplíe a dos bancas. Si el oficialismo pierde "por poco" mantendrá dos bancas (es decir que perderá las otras dos); y en un escenario de derrota "por mucho" puede llegar a sufrir hasta tres pérdidas.
En cambio, la UCR puede ampliar sus bancas en caso de ganar "por mucho" o "por poco" y hasta podrá retener la diputación que pone en juego aún perdiendo "por mucho".
Por su lado, el PD no perderá espacio alguno, ni en un escenario de debacle, porque sencillamente no arriesgará la banca que posee.
El 9 de diciembre próximo se terminará el mandato de los kirchneristas Guillermo Pereyra, Patricia Fadel, Juan Dante González y Jorge Alvaro y del radical Sergio Pinto.
Y para que el oficialismo pueda mantener las cuatro bancas que arriesgará en octubre, será necesario un caudal de votos tal que deberá superar dos veces y media al del primer partido de oposición (eventualmente la UCR) y cinco veces al segundo opositor (eventualmente el PD).
Para que esto suceda, el justicialismo debería alcanzar 55% de los votos emitidos; el radicalismo sufrir una debacle y sólo superar levemente 20% y los demócratas no avanzar sobre 11% de los votos. Como se ve, un escenario altamente improbable o directamente imposible.
Otras urnas
Hay que recordar que en la pasada elección a diputados nacionales de 2009, la UCR se quedó con 48% de los votos; el PJ con 27% y el PD con 14%.
En 2007 el PJ se llevó 24%; contra un 16% de las Concertaciones (Ciudadana y Plural) y un 9% cada uno para la UCR y el PD.
Y en 2005 la UCR se quedó con 32%, la Alianza Frente para la Victoria con 21% y el PD con 12%.
Es decir que el justicialismo debería sobreduplicar la mejor de sus últimas tres elecciones a diputados nacionales y los radicales desplomarse por debajo de la mitad de sus mejores performances de los últimos seis años.
La tarea para el oficialismo se presenta lisa y llanamente como inalcanzable, aún en un escenario nacional crecientemente favorable para el kirchnerismo, sobre el cual cada vez más aparecen intenciones de "engancharse a la tracción", tanto desde el oficialismo de dentro como de fuera del PJ mendocino.
Un objetivo también difícil, pero menos improbable para el kirchnerismo, es apuntarle a retener al menos tres de las cuatro bancas en juego. Para ello será necesario que los candidatos a diputados nacionales del oficialismo dupliquen en votos a los del primer partido (o frente) opositor y cuadrupliquen a los del segundo, tarea por cierto tampoco sencilla.
En ese caso ingresarían los tres primeros diputados kirchneristas, a los que se sumaría el primero del radicalismo. En tanto el quinto diputado nacional se definiría voto a voto entre el segundo radical y el primero demócrata.
Con este panorama, al radicalismo se le presenta un ancho margen de posibilidades para ampliar su representación en Diputados. Es que no sólo aparece como "fácil" mantener la banca que pone en juego, sino que podrá conseguir ampliarla con otro diputado, si se da cualquier escenario electoral que oscile entre dos puntos muy distantes: una victoria en la que obtenga 4 votos cada 3 del PJ y 2 del PD y una derrota en la que alcance 3 votos propios cada 4 del PJ y 2 del PD.
Luces y sombras
La elección de octubre mostrará a todas luces un escenario de candidaturas a diputados nacionales de exigencias crecientes y chances decrecientes para el PJ, y de posibilidades amplias para la UCR y también para el PD. A ocho meses de esos comicios -sin que aún se hayan definido los candidatos a Gobernador de ningún partido-, en el justicialismo ya se empieza a especular con los nombres que pueden integrar esa lista de aspirantes a la Cámara Baja, que únicamente se muestra de ingreso "seguro" para el primer lugar; "probable" para el segundo; "difícil" para el tercero e "imposible" para el cuarto.
Allí, la Línea Mendoza ha dejado caer el nombre del actual gobernador Celso Jaque; la Azul se muestra por la renovación de Patricia Fadel; el "sector Carmona" parece propiciar el "bis" de Guillermo Pereyra y en el "kirchnerismo no pejotista", Jorge Álvaro exhibe intenciones de continuidad. No hay que descartar que se sumen otros nombres a una lista "recortada" que muestra posibilidades de éxito altas, sólo para los dos "de arriba".
Mientras tanto, siguen creciendo los acercamientos entre sí de organizaciones kirchneristas mendocinas -en otros momentos dispersas-, y de éstas con líneas del justicialismo. Todos se muestran dispuestos a vertebrarse en una corriente nacional que apoye y profundice la gestión del Gobierno nacional.
El jueves pasado estuvo en Mendoza el ex canciller Jorge Taiana y anunció que está en ciernes un acto masivo con la consigna Cristina 2011, el próximo 11 de marzo. Y hoy visitarán nuestra provincia dos referentes que promueven la consolidación del liderazgo político de la presidenta, Cristina Fernández. Representando a su espacio "Las Cristinas", llegarán Hebe de Bonafini y Teresa Parodi.




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