Así lo indicó la fiscal Mónica Cuñarro, firmante de la solicitada por una “Justicia legítima”. En diálogo con INFOnews, dijo que es normal que los funcionarios judiciales reciban presiones. “Si un magistrado no puede estar a la altura de dicho rol, puede optar por poner un vivero”, afirmó.
Pablo Méndez Shiff y Juan Ignacio Agosto
"Sostenemos que la independencia del Poder Judicial es un principio cardinal del sistema republicano, que no debe entenderse limitado a la relación que debe existir entre los poderes del Estado. Los magistrados también deben ser independientes de los intereses económicos de las grandes empresas, de los medios de comunicación concentrados, de los jueces de las instancias superiores e -incluso- deben ser independientes de las organizaciones que los representan". Eso expresa una solicitada en la que 200 personas vinculadas al Poder Judicial reclaman una Justicia independiente y libre de todo tipo de presiones.
Una de las firmantes es la fiscal Mónica Cuñarro, quien también se desempeñó como Secretaria Letrada de la Cámara Federal de la Capital Federal y fue secretaria ejecutiva de la Comisión Nacional de Políticas Públicas de Prevención y Control del Tráfico de estupefacientes. En diálogo con INFOnews, sostuvo que la causa judicial por la implementación de la ley de medios audiovisuales “es una causa, no una guerra”, y dijo que las presiones son algo a lo que están habituados todos los fiscales, jueces y camaristas. “Si un magistrado no puede estar a la altura de dicho rol, puede optar por poner un vivero”, lanzó.
Mónica Cuñarro
Mónica Cuñarro
INFOnews: ¿Por qué ha firmado la solicitada que pide una “Justicia legítima”?
Mónica Cuñarro: He firmado la declaración porque más allá de pequeñas diferencias, en particular a lo que es la independencia de las estructuras judiciales y fiscales provinciales, en el contexto estoy de acuerdo por tres razones:
Esta es una causa civil y comercial, en dicha causa las partes, tanto la estatal como la empresarial, cuentan con todos los derechos que la ley les da. El juez o fiscal nacional tiene garantizada su independencia por la constitución, por el artículo 120. La estabilidad en el cargo no es un privilegio de un juez o de un fiscal, es una garantía del ciudadano frente a los poderes del estado, y a los de los particulares.
A esto se suman los avances en la democratización tanto del Poder Judicial como del Ministerio Público Nacional y la Defensoría, que con los concursos abiertos, el paso por el Senado y la elección por parte del Poder Ejecutivo Nacional, se conforma una ingeniería institucional más democrática que la que existía 40 años antes en las que los jueces o fiscales eran no solo a dedo sino elegidos por contactos o por la Iglesia o con los grupos de los sectores militares. Los sistemas de control de jury para jueces o fiscales o defensores nacionales garantizan un control interno por la conformación de la posible remoción.
Y por último y lo que yo considero más importante es la independencia individual, la persona. En los roles que asumimos debemos saber que forma parte de nuestra tarea, que se puedan recibir presiones de las partes, sean estatales o privadas, o de grandes estudios, o hasta de las víctimas, y muchas veces, como uno debe tomar una decisión a una parte no le va a agradar y si no está de acuerdo puede apelar y la decisión puede ser revisada en el marco de un proceso. A veces también nuestro rol nos impone soportar críticas sean mediáticas, de oreja, de chicanas procesales, de cualquier sector, y me ha pasado muchas veces pero es parte del oficio, hasta llegar a recibir amenazar ser seguida, ser escuchada por teléfono. Pero es parte, repito, del rol. Si un magistrado, juez, o fiscal no puede estar a la altura de dicho rol, puede optar por poner un vivero y en su caso, la única crítica que tendrá sea del Estado o de los privados o de víctimas, será la de un señor o señora que se quejará porque se le vendió una planta en mal estado.
Mónica Cuñarro
Mónica Cuñarro
Yo entiendo que esto no es una guerra. Es una causa, en la que ambas partes deben hacer reiki para calmarse, y el juez debe hacer lo que corresponde. Lo demás son chicanas, bravuconadas de ambas partes a las que los jueces deben ignorar.
Los fiscales dentro del proceso llevamos la peor parte. Peor que los jueces. Porque nosotros exactamente no somos un concurso de Miss Simpatía. Hemos tenido causas en la que muchos colegas han imputado, allanado, pedido indagatorias procesamientos, jurys, han sido amenazados , recusados, han tenido pedidos de sumarios para presionar de parte de otros procuradores o de grandes estudios, o de políticos , y a muchos no se nos mueve un pelo.
IN: Desde esta mañana, algunos medios calificaron a la solicitada como una "respuesta K" al comunicado de la Comisión de Independencia Judicial de la semana pasada. ¿Qué opina al respecto?
MC: Que cada parte califique los comunicados A y el B como les parezca es parte del juego democrático. Nos sobran espaldas para soportar mil definiciones porque nuestro rol es servir a la sociedad y cada ciudadano debe saber que tenemos las garantías de ingeniería institucional que nos permiten que los defendamos...Que a nadie ahora se le vaya a ocurrir modificar la ley de Ministerio Público para que los fiscales perdamos independencia.
IN: ¿Considera que las recusaciones a jueces configuran algún tipo de "presión" sobre el Poder Judicial?
MC: La recusación a jueces es excepcional, es un derecho, pero es excepcional, para los fiscales es una medida mucho más restrictiva por el interés que representa: es el acusador, no el garante o el que sentencia.
Muchos colegas hemos sido recusados, por organizaciones criminales, políticos de distinta bandera política y hablo concretamente durante la época de Carlos Menem, durante la época de la Alianza y ahora. Son gajes del oficio. A mí me recusaron de diversos sectores políticos, en una causa, por ejemplo, en la que aparecían todos en diversos partidos pero unidos para malversar caudales. Y asistí a la recusación; hice lo que la ley me dice que tengo que hacer y se resolvió como se tenía que resolver. Y repito: no se me movió una ceja.
En mi caso personal, jamás he recibido ni en la causas sobre la venta de Aerolíneas, ni Bulacio, ni la del ex Concejo Deliberante, ni la de la falsificación en las materias aprobadas por los hijos de un ex presidente, o causas de fraude por parte de algunos sindicalistas que desvían fondos en perjuicio de afiliados, o causas de lavado -porque es en esas causas donde aparecen la utilización de todas las herramientas que el derecho procesal da a las partes estas cuestiones- ningún llamado de los diversos procuradores de turno. Y no las aceptaría. En causas contra narcotráfico, las amenazas han sido otras y jamás pedí ni custodio personal ni guardia, ni nada. El primer ministro de Italia, Mario Monti, para mí es un ejemplo: viaja en tren todos los días, no usa miles de autos y guardias, tiene un perfil bajo....Mi modelo de fiscal es Giovanni Falcone y de políticos Monti y Dilma Rousseff.



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