Dos años y medio en suspenso para Ichoust

Dos años y medio en suspenso para Ichoust
Según el tribunal que emitió el fallo, Oscar Ichoust fue condenado como autor material del delito de "homicidio culposo con exceso en la defensa privilegiada", además de tenencia ilegal de armas de uso civil.
Pese a que los abogados de los progenitores del joven Azcona habían solicitado 27 años y 18 años y dos meses de cárcel respectivamente, la pena impuesta fue menor incluso a la solicitada por el fiscal, que había requerido tres años de prisión de efectivo cumplimiento.

El crimen del menor de 13 años, Cristian Azcona, ocurrió el 28 de noviembre de 2009. El juicio, concluido ayer al mediodía por la Cámara en lo Criminal 1 bajo la presidencia de la jueza sustituta Elvira Rossetti de González, además de Miguel Angel Vagge como subrogante y Miguel Angel Gavazza como juez sustituto; condenó a Oscar Ichoust (63 años) a la pena de dos años y seis meses de prisión de ejecución condicional, lo que significa que no irá a la cárcel, además del pago de una multa de 1.000 pesos y la inhabilitación de portar armas de fuego por espacio de ocho años.

Los abogados querellantes Nicolás Romano y Aldo Walter Díaz, en nombre de la madre y del padre de la víctima respectivamente, pidieron que Ichoust sea condenado por el delito de homicidio simple a 27 años y 18 años y 2 meses de prisión; mientras que el letrado defensor, José Mario Aguerrido planteó la absolución porque adujo que actuó en legítima defensa. El fiscal Jorge Marcelo Amado, por su parte, solicitó tres años de prisión efectiva ya que aunque reconoció la legítima defensa, planteó que se había excedido en la misma.

Condicional.

Ichoust, actualmente en libertad, deberá fijar domicilio del que no podrá ausentarse sin permiso del Tribunal y se someterá al cuidado del Patronato de Liberados. Ante este organismo deberá presentarse mensualmente por espacio de dos años, con la advertencia de que el no cumplimiento podría revocar la condicionalidad de la ejecución de la pena.

El hecho sucedió la madrugada del 28 de noviembre de 2009 en la casa de Ichoust, ubicada en la intersección de Telén y Unanue. Este, después de que su mujer le advirtiera que escuchó a personas andar por el techo, realizó un disparo desde la ventana del dormitorio e impactó en el corazón de Azcona.

De acuerdo al acusado, lo hizo para asustar al menor y darle "un escarmiento", aunque aclaró que nunca supo quién era el que estaba en el techo. La fiscalía avaló la hipótesis de que no tuvo ninguna intención de matar.

Las querellas, en cambio, dijeron lo contrario, y explicaron que al menos debió representarse la idea de lo que podía ocurrir cuando tomó la decisión de disparar con la pistola Tala 22, arma que fue decomisada, junto a los proyectiles.

Sentencia y tensión.

El juicio celebrado en la sede de la Cámara en lo Criminal número 1 contó con la presencia de familiares cercanos a Ichoust y también del joven Azcona. Al momento de la lectura de la sentencia, los allegados al acusado rompieron en llanto, aunque se apreció el gesto del abogado de Ichoust, que cerró el puño derecho en gesto de victoria.

En tanto, hubo nerviosismo y gritos, además de intenciones de atacar a Ichoust de parte de los familiares de Cristian Azcona, incrédulos aún de lo que acababan de oír. La tía del menor junto a otro joven, salieron de sus lugares dispuestos a atacar al acusado, situación que fue evitada por los efectivos policiales que se encontraban en el lugar.

El padre del joven, Walter Azcona, también intentó agredir a Ichoust, pero finalmente fue controlado. Mientras tanto, la progenitora, María Elena Lucero, visiblemente afectada, acusó a los jueces de "estar arreglados" y les endilgó "no hacer justicia" por su hijo muerto, mientras luchaba con una agente policial frente a los miembros del Tribunal.

Hubo forcejeos y momentos de mucha tensión, hasta que se logró controlar a los allegados a la familia Azcona mientras Rossetti intentaba pedirle calma a una madre desconsolada. Fue la misma jueza quien requirió a Lucero que hablara con su defensor y le señaló que aún había instancias judiciales para recurrir la sentencia. "Escucharon dos líneas de 50 páginas", le indicó.

"A usted nunca le mataron un hijo, qué justicia quiere que escuche, acá no hay justicia. Este asesino tiene que estar preso, era un chico, era mi hijo", aseguró Lucero, entre llantos. Dirigiéndose siempre a los jueces y especialmente a Rossetti, espetó "usted no dio una condena justa, mataron a un niño. Usted está a favor del asesino, ¿por qué no lo metieron preso?", preguntó.

"Para el pobre no hay justicia"

Al finalizar la lectura de la sentencia, el padre de Cristian, Walter Azcona, visiblemente afectado y con la voz entrecortada por la angustia, le dijo a la prensa que "queríamos creer; esperaba este momento. Pero parece que no es así, la justicia está puesta a dedo", indicó. "Esperaba una condena mayor, pero no es así... ¿por qué no hicieron la reconstrucción del hecho?", se preguntó entre lágrimas. "Está todo pagado, para el pobre no hay justicia", se lamentó y se excusó de no poder seguir hablando.

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