Salvo contadas excepciones como Villa María, la mayoría de los jefes comunales actualizará en ese porcentaje el valor de los tributos que rigen sobre las Propiedades. Algunos crearán gravámenes especiales o aplicarán revalúos impositivos.
Como los ingresos que genera la tasa de Industria y Comercio se actualizan automáticamente por el alto impacto que tiene la inflación en las ventas de los comerciantes y fabricantes, los intendentes se han visto ante la obligación de retocar en un porcentaje elevado, incluso mayor al del año pasado, el tributo que grava las propiedades inmobiliarias.
Con estos últimos recursos debería financiarse supuestamente el barrido y limpieza de las calles y el alumbrado público pero en la mayoría de los lugares los intendentes se ven obligados a destinar dinero de otras partidas para compensar estos servicios ya que lo recaudado no alcanza.
Dentro de las grandes ciudades se conoció que en Villa Carlos Paz el intendente Esteban Avilés pretende actualizar las tasas en un 30%.
En Río Tercero en cambio, el proyecto de ordenanza Tarifaria remitido por el titular del Departamento Ejecutivo, Alberto Martino, contempla una suba del orden del 35%.
En el corredor de las Sierras Chicas los valores previstos oscilan entre 25 y 30%, sin distinción de ideologías. Es decir que proyectan similares aumentos intendentes del PJ, de la UCR y del Frente Cívico.
En el sur cordobés, trascendió que Juan Jure actualizará las tasas en Río Cuarto en un valor del orden del 25%. Debe recordarse que en esa ciudad existen además sobre tasas que financian obras específicas.
Desde los foros de intendentes que representan al radicalismo, al justicialismo y al Frente Cívico las opiniones fueron coincidentes en el sentido de que la suba tributaria promediará el 30% para equilibrar una inflación interanual que rondaría esa cifra.
En algunos casos, el incremento será menor puesto que se piensa aplicar un revalúo sobre algunas zonas barriales que han mejorado su infraestructura y necesariamente deben tributar en un porcentaje mayor.
De cualquier forma, con revalúo o sin él, el incremento impositivo siempre terminará afectando el bolsillo de los vecinos.
Sólo gozarán de un descuento del 10% aquellos frentistas que abonen la tasa anual por adelantado en los meses de febrero o marzo a más tardar.
Los intendentes del interior provincial no sólo pretenden compensar la inflación acumulada de los últimos 12 meses sino que además quieren tener un colchón de reserva puesto que evalúan que la suba de precios continuará de la misma forma el año próximo.
Algunos incluso no descartan una nueva actualización impositiva a fines de 2014 si la inflación mantiene la misma espiral ascendente de los últimos meses.
Si bien los ingresos propios y por coparticipación provincial vienen creciendo de manera sostenida, en muchos casos no alcanzan a cubrir las mayores erogaciones que se generan por el alza de insumos claves como pavimento, materiales de construcción, energía y combustibles. Además, las paritarias para definir la suba de salarios del personal municipal siempre arrancan con un piso alto por esta misma causa mencionada anteriormente.
Con una inflación interanual del orden del 25 al 28% los gremios se ven obligados a obtener aumentos similares para mantener el poder adquisitivo de los sueldos.
Villa María, la excepción
Dentro de este contexto debe mencionarse el caso de Villa María. En esta ciudad que gobierna el intendente kirchnerista Eduardo Accastello el proyecto de Tarifaria para el 2014 contempla una suba del orden del 12%, muy inferior a la que estiman el resto de los jefes comunales.




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