Se viene un debate fuerte en el área. Una alta fuente del PRO expresó a LPO la necesidad de hacer cambios.
El Gobierno está conmocionado por el deterioro de la seguridad durante sus primeros seis meses de gestión, y esta preocupación se agrava porque ya están al tanto de que es el tema medular de la agenda que agitará la oposición y sobre todo Sergio Massa, que siente a esta materia como parte del ADN del Frente Renovador.
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Según adelantaron desde el Congreso a LPO, el segundo semestre será de embate fuerte por la situación de la seguridad, desbocada en el área metropolitana.
Un ministro de Mauricio Macri dijo a este medio que saben que es el tema que se les viene: “Tenemos que tomar medidas porque el esquema actual con Bullrich y Burzaco en Seguridad y con Arribas y Majdalani en inteligencia no está funcionando, algo hay que hacer”, confesó. LPO ya había anticipado que las internas en esas áreas, más la falta de profesionalización y experiencia en el tema estaba atentando con una respuesta eficaz a la inseguridad.
En plena crisis de secuestros en el sur del Conurbano la intendenta de La Matanza, Verónica Magario, denunció que la ministra Bullrich retiró a la Gendarmería de su distrito.
Los intendentes del Conurbano, el primer mostrador ante la gente, vienen reclamando por el tema desde hace varias meses: encuentran diálogo pero no soluciones.
Para colmo, según declaró Verónica Magario esta semana, Patricia Bullrich retiró a la Gendarmería de La Matanza, con destino a Córdoba. La intendenta del distrito más populoso y denso de la provincia dijo que había 800 efectivos y que fueron retirados por disposición de la ministra.
“Estamos para atrás y nos ayudaría que haya fuerzas federales en La Matanza", señaló Magario, que prefirió no pegar esta situación a una posible represalia por haber frenado el tarifazo con un amparo en la Justicia, éxito que disparó una catarata de medidas cuatelares en el conurbano que ponen en riesgo el ajuste del Gobierno.
La preocupación del Gobierno es evidente y se refleja en la actividad presidencial de esta mañana. Mauricio Macri visitó en el Hospital Churruca al comisario inspector Santos Gustavo Díaz, jefe de Secuestros Extorsivos de la Policía Federal, baleado el jueves último durante un enfrentamiento con una banda de delincuentes en Villa Martelli.
En tanto, Massa, que también hizo de la seguridad uno de los ejes de su campaña, pidió ser presidente de la Comisión Bicameral de Fiscalización de Órganos y Actividades de Seguridad Interior aunque por ahora mantiene una táctica moderada en sus críticas al Gobierno respecto de esta área.
No obstante, el tigrense ya empezó a marcar la cancha y la semana pasada mandó a sus legisladores bonaerenses a hacerle un reclamo formal a María Eugenia Vidal, para que tome medidas contra los secuestros. Pero él no apareció.
En cambio, lo que sí hizo a cuenta propia fue recibir a Bullrich en la bicameral del Congreso. A la ministra se le solicitó un informe sobre su gestión y se le presentó un paquete de medidas destinadas a combatir el secuestro extorsivo y la localización de prófugos y evadidos. De todas formas, llamó la atención el tono medido de Massa, cuando tenía todas las herramientas para arrinconar a Bullrich.
Como sea, en el Gobierno saben que más temprano que tarde deberá responder a esta demanda. Si hasta un más que amistoso Martín Insaurralde, de los experimentados alcaldes que le aportan gobernabilidad a Macri, llamó la atención del caso ayer en una entrevista con La Nación.
“La inseguridad viene creciendo en toda la provincia de Buenos Aires. Vemos un trabajo que a mi criterio, más allá de la buena voluntad, no está encontrando soluciones. En el Conurbano los secuestros, los robos extorsivos y las entraderas están a la orden del día”, dijo el intendente que vive en una de las zonas más castigadas por los secuestros, cuyo pico se mudó del acceso oeste al sur del Conurbano. “Es muy difícil transitar por el Conurbano y charlar con algún vecino que no le haya pasado algo”, agregó Insaurralde.






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