Massa mastica la candidatura sin digerirla

Massa mastica la candidatura sin digerirla
Por ahora no se ha ratificado si el intendente de Tigre competirá por la Gobernación, aunque su entorno apunta que es “un hecho”. La definición caería en abril luego de fiscalizar las mediciones y las encuestas que lo colocan diez puntos por detrás de Daniel Scioli. El mano a mano con el gobernador para generar estructura y posicionarse
Hay secretos que se guardan sabiendo que su contenido está casi cantado y hay verdades que parecen de perogrullo, pero que siempre necesitan de su confirmación que sólo la praxis puede otorgarle. Y en este camino se halla parado Sergio Massa dilucidando cómo jugará este año políticamente hablando.

Si bien, desde el círculo del Cacique advierten que tiene virtualmente decidido presentarse como candidato a gobernador en la interna del PJ bonaerense, la ratificación llegaría en abril tras cotejar los sondeos del momento que pueden potenciar o desinflar las aspiraciones.

La estrategia podría encontrarlo peleando directamente el mano a mano con el mismo Daniel Scioli, si es que éste no juega la presidencial y decide competir por un nuevo mandato en la Provincia.

Según circula, aunque Massa sigue rechazando las consultas en ese sentido, indicando únicamente que "no es tiempo de candidaturas", en el peronismo provincial se considera "un hecho" que este dirigente integrante del l Grupo de los Ocho -que nuclea a intendentes y legisladores críticos del kirchnerismo, pero dispuestos a mantener el encuadramiento en el oficialismo- dará esa pelea interna.

Fuentes allegadas admiten que su precandidatura "está muy firme, consolidada, y sólo podría no concretarse si se diera en el peronismo un hecho que, al menos por ahora, no se vislumbra en absoluto".

La virtual decisión habría llegado tras el pormenorizado análisis de encuestas y de informes de la realidad que presenta actualmente el peronismo oficial de la Provincia y sus perspectivas, en el marco del proceso electoral en marcha.

De acuerdo con lo surgido en las últimas semanas, todas las encuestas que circulan en el PJ señalan que el gobernador lleva la delantera en las mediciones de intención de voto, con una brecha a su favor con relación a Massa cercana a los diez puntos.

Sin embargo, si hay un factor que los críticos amasan en silencio es el optimismo. Aún admitiendo que el intendente podría no ganar la contienda, consideran que "el sector que representa obtendría un caudal de votos suficiente como para quedar muy bien posicionado" en el peronismo provincial.

Plantean, en ese sentido, que "el objetivo del sector es generar un espacio para los que sienten que no pueden discutir y los dejan afuera del partido" y consideran que "en esa tarea, la participación en la interna con un candidato a gobernador resulta decisiva".

Asimismo, este arrime sería la antesala de un cuadro que proyecta al dirigente hacia delante teniendo en cuenta que el intendente es considero como una de las caras de la renovación peronista en la provincia de Buenos Aires.

Por otra parte, en el caso de producirse un cimbronazo en la grilla oficialista de las candidaturas -si Cristina Fernández no se presenta por la reelección-, ahí las exigencias se trasladarán a la espalda sciolista para jugar bien arriba. Por transferencia, el pleno para el sillón de Dardo Rocha sería Sergio Massa sin necesidad de disputar la interna justicialista.

En dos meses, se sabrá a qué jugará cada candidato. De arriba para abajo y desde las bases hacia las “cabezas”. En este marco, el Jefe tigrense ojeará sus cartas y determinará qué posición pueda quedarle cómoda. El único escenario en el cual los críticos no desean enclavarse es en el que el sciolismo los derrote holgadamente. El temor a perder y desaparecer, es un riesgo que ninguno quiere correr, menos el ex Jefe de Gabinete nacional.

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