Cientos de vecinos se juntaron frente a la Municipalidad tras el crimen de Lautaro Soto. “Hagan algo” y “Luján zona liberada”, fueron algunos de las quejas expresadas a través de las pancartas.
Familiares, amigos y allegados de Lautaro Soto encabezaron el viernes por la tarde una marcha en reclamo de justicia por el asesinato del joven de 22 años, que tuvo lugar el jueves por la madrugada en el barrio Champagnat. Además, cientos de vecinos se sumaron para pedir por mayor seguridad y ante el incremento en los últimos meses de graves hechos delictivos en nuestro distrito.
Minutos antes de las 20, vecinos y en especial jóvenes empezaron a congregarse frente a la Municipalidad. Varios portaban carteles pidiendo seguridad y justicia por Lautaro. Otros, muchos más enardecidos a poco de que los canales de noticias comenzaran a transmitir en vivo y en directo, comenzaron a levantar temperatura.
Con aplausos y pancartas, los vecinos reclamaron por seguridad. "Hagan algo" y "Luján zona liberada", fueron algunos de las quejas expresadas, además de mayor dureza en las penas por parte de la Justicia.
Como suele ocurrir en este tipo de expresiones populares, el intendente Oscar Luciani se hizo presente. Junto al jefe comunal estuvo el concejal Eraldo González, quienes acababan de llegar de La Matanza donde fueron recibidos por el ministro de Seguridad, Alejandro Granados, como consecuencia de la situación de inseguridad que padece la comunidad y que tuvo como punto de quiebre el crimen de Soto.
A ocho minutos de las 20, los manifestantes comenzaron a aplaudir y no dejaron de hacerlo hasta que empezaron a escucharse los primeros gritos a coro exigiendo “seguridad”. Mientras esto pasaba, Luciani salía en directo por los canales de cable de alcance nacional. Comentaba sucintamente el resultado del encuentro con el ministro Granados y respondía las preguntas del colega de TN. “El lunes van a enviar tres móviles y tres cuatriciclos”, dijo y afirmó que “la situación de Luján es de extrema gravedad. Espero que se cumpla con lo que prometieron en el Ministerio de Seguridad no sólo con el intendente sino con los vecinos de Luján. Hemos invertido 4 millones de pesos en seguridad y vamos a seguir poniendo más dinero pero tenemos que tener todo el apoyo de Provincia porque si no, no se puede combatir la inseguridad. También la Justicia tiene que estar involucrada”.
Por otra parte, el intendente Luciani contó a EL CIVISMO Digital que el pedido fue de 10 móviles y 150 policías “pero por ahora no hay recursos humanos y tienen que esperar que se puedan recibir los nuevos policías, hay que instalar una Escuela de Policía y esto resta mucho tiempo”, explicó antes que empezaran a arreciar recriminaciones de todo calibre. Varias mujeres hicieron referencia a “zonas liberadas”, otro hombre le achacó los “asentamientos” que hay. Muchos pidieron pena de muerte para el asesino de Soto.
Rodeado por vecinos que ya no estaban dispuestos a escuchar explicaciones, Luciani se tuvo que retirar en medio de pedidos para que los policías “maten a tiros a los chorros”, exigieron muchos a viva voz al tiempo que varias jóvenes rompían en llantos.
Sin un referente que condujera el colectivo social, los manifestantes decidieron partir hacia la Comisaría no sin antes lanzar gruesos epítetos dirigidos principalmente al gobernador Daniel Scioli y a la presidenta Cristina Kirchner. A las 20.25, la columna -de unas dos cuadras de extensión- llegó al grito de “seguridad” a la puerta de Luján Primera.
En la seccional se encontraba el superintendente de Seguridad Zona Norte-Oeste, comisario general Enrique Salcedo; el jefe de la Departamental Mercedes, comisario inspector Roque Caputo; el jefe de la Policía Distrital Luján, comisario inspector Fernando Chirino; y el comisario Fabián Islas.
A LOS GRITOS
El hall de la seccional pronto quedó chico. Numerosas personas ingresaron mientras el comisario Salcedo le informaba a los medios nacionales lo que todos ya conocen por los medios locales. Afuera comenzaron a prender fuego, adentro amigos visiblemente enojados reclamaban a las autoridades policiales que salieran a dar la cara. Entre forcejeos y gritos, hubo rotura de vidrios y parte de revestimiento de una de las paredes comenzó a desprenderse.
La Guardia, por tiempo prolongado, se asemejó a la tribuna de una cancha de futbol. El repiquetear de un redoblante y el zumbido de un bombo, más las canciones propias de una tribuna, hizo de la Comisaría un lugar más propicio de una hinchada que de una marcha reclamando justicia.
En la calle, mientras tanto, una mujer que se presentó como integrante de la Asociación Civil Provincia Insegura, llegada de la ciudad de Moreno, dio un encendido discurso que prendió fácilmente entre los sensibles manifestantes. Una vecina leyó entre sollozos una carta dirigida a la presidenta y otra mujer propuso volver a marchar el próximo miércoles a las 21 a la Municipalidad cuando se lleve a cabo la sesión extraordinaria en la que quedaría aprobado el Consejo Ciudadano de la Seguridad.
En el interior de la seccional, otras vez la batucada se hizo presente acompañada por personas que espetaron gruesos insultos a las autoridades policiales. A todo esto, en el pasillo que conduce a las oficinas y a los calabozos, tomó posición un grupo de efectivos especializados en situaciones de tumulto.
Finalmente, el comisario general Salcedo habló con familiares de Soto acerca de la labor policial en relación al hecho puntual y ratificó el compromiso de la institución de seguir trabajando a pesar de reconocer que no cuenta con los medios necesarios. Habló también de los refuerzos que llegaron este viernes proveniente de ciudades vecinas y escuchó críticas por no haber actuado con la prontitud que esperaban para dar con el asesino. “Nosotros lo metimos presos, nos preocupamos por la situación. Estamos acá para mejorar la situación, estuvimos con la familia de Lautaro y estamos para ayudar”, aseveró el comisario general Salcedo.
Para las 21.15 los manifestantes dejaron la Comisaría y partieron otra vez al punto de origen de la marcha por calle Las Heras. Cinco móviles aguardaban en la entrada a Bingo Luján. La sola presencia de las patrullas motivo el enojo de algunos de los participantes de la marcha. Pronto se transformarían en vándalos. El caos estaba al caer.




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