San Martin Villa Hidalgo Conozca el Plan Cooperativas por dentro

El Programa "Argentina Trabaja" comenzó en el mes de enero y las cooperativas de San Martín ya están manos a la obra. La Noticia Web recorrió Villa Hidalgo y conoció al detalle cómo es un día laboral para los cooperativistas.
En medio de la más absoluta marginalidad aparece algo de dignidad recuperada. Primera parte de un informe exclusivo.

"Cuando llueve no tenemos que salir más con las bolsas en los pies" dicen los pibes del barrio. Es solo uno de los tantos detalles de cómo el Programa Argentina Trabaja alteró la vida de Villa Hidalgo. Como en todos barrios postergados de San Martín y el conurbano, la lluvia es un fenómeno que pone en la superficie años de marginación e indignidad. Pero aún cuando el clima acompaña, los vecinos tienen innumerables necesidades a las que el Estado no responde.

Calles de tierra devastadas, perros escuálidos comiendo las sobras que algún ente divino les regale, pequeños estómagos desnutridos, paredes de madera húmeda y techos de chapa, pasillos diminutos, vientres hinchados de tanto parir. Basura por allá, por acá, por todos lados. El olor nauseabundo de un arroyo que acumula mugre de a toneladas. Carros tirados por caballos con energía mínima. Ratas que forman parte de la fauna habitual. Y todos, absolutamente todos, los rasgos que la pobreza más extrema pueda mostrar son parte del paisaje que exhibe Villa Hidalgo.

Pero desde fines del 2009, algo alteró la rutina del barrio donde se escucha cumbia saliendo desde todos los ranchos. Con los Planes de Cooperativa Argentina Trabaja, muchos vecinos encontraron un sueldo de 1.300 pesos por mes que se parece bastante a un oasis en medio del desierto.

En la primera etapa, San Martín presentó un padrón de 24 cooperativas. Luego se anotaron casi 30 más. En total, en las semanas próximas, casi 3.000 personas del distrito trabajarán organizadamente para el programa oficial que funciona bajo la órbita de Alicia Kirchner y el Ministerio de Desarrollo Social.

El proyecto es un paso adelante del PRIS (Programa de Inclusión Social) elaborado por Emilio Pérsico en sus épocas de funcionario bonaerense. A fines del año pasado, los cooperativistas recibieron una capacitación de la Fundación UOCRA para aprender a realizar los trabajos de veredización, construcción de plazas y limpieza de arroyos. Luego, el INAES y el Ministerio de Desarrollo Social dictaron jornadas sobre cooperativismo y emprendimientos PyMes.

El impacto en el barrio es inmediato. Se percibe en la vida cotidiana del vecino que sale a la puerta de su casa y encuentra una vereda de cemento como antesala de su humilde morada. La diferencia entre las calles veredizadas con las que no lo están, en ese alegato a la pobreza absoluta que es Villa Hidalgo, es impactante. Lo mismo sucede con los sectores donde el arroyo recibió la visita de los cooperativistas.

Cada semana se realizan asambleas para analizar el paso del trabajo y organizar lo que falta por hacer. Cada cooperativa está compuesta por 60 personas y dividida en cuatro cuadrillas. Un orientador del Ministerio trabaja codo a codo con ellos y es el nexo entre la burocracia estatal y el trabajo diario. Los militantes que tienen presencia en el barrio instruyen a los vecinos para que puedan cobrar sus 1.340 pesos mensuales a través de los cajeros automáticos. Un porcentaje se retiene para "blanquear" al trabajador y pagar el monotributo.

En Villa Hidalgo se deben construir 3 mil metros de veredas en un año. La geografía del barrio cambiará notablemente. Aquellos que eran reacios al principio se sumaron enseguida, y muchos que no pudieron anotarse preguntan constantemente cuándo podrán hacerlo.

A pesar de que el Ministerio dice que debe haber un 30 % de mujeres, 30 % de jóvenes, y 30 % de hombres adultos, son las madres de familia las más presentes en la visita que realizó La Noticia Web. Con sonrisas y bromas son las primeras en arengar la tropa.

COOPERATIVA DANIEL ROLLANO

En Villa Hidalgo, la Cooperativa Daniel Rollano es una de las tantas que están trabajando en San Martín. Carolina es una joven orientadora del Ministerio que los acompaña en las tareas.

"Si alguien viene a trabajar drogado o borracho, o falta sin justificación 4 veces, se lo sanciona y se le descuenta una semana de trabajo al mes siguiente", afirmó durante la recorrida con La Noticia Web.

La información es válida. Muchos chicos jóvenes mezclan cemento, alisan el terreno o muelen escombros con palas y distintos elementos que compra la Municipalidad en corralones habilitados por el Ministerio. La pigmentación sana y la verba de corrido marcan un contraste con lo que se puede ver a pocos metros, algunos chicos "jalan" en bolsas plásticas con los ojos desorbitados y la piel conteniendo los huesos.

Los trabajos suelen decaer a partir del mediodía. El calor agobiante impide que se pueda hacer labor de fuerza al rayo del sol. Pero algunas cooperativas empiezan a las 5 de la mañana. Saben que deben cumplir con un cronograma de trabajo estipulado.

"Al final de cada mes vienen inspectores de la UBA y de la Dirección de Emprendimientos Cooperativos de la Municipalidad y observan los trabajos realizados. Hay un objetivo a cumplir y si no se llega se pone en riesgo la continuidad del programa para esa cooperativa", dice Leonardo Grosso del Movimiento Evita. "Además se controlan entre los cooperativistas y se mantiene el orden porque nadie quiere perder el laburo", agrega.

EL NEXO CON LA MUNICIPALIDAD

En San Martín, Salvador Sauro es el funcionario encargado de coordinar los fondos que envía el Ministerio de Desarrollo de la Nación con todas las cooperativas que están trabajando. También debe ser el brazo ejecutor del gobierno comunal y debe responder a las solicitudes de los cooperativistas, que a veces lo exceden.

Un problema llega hasta la Secretaría de Servicios Públicos. "Hace dos semanas no nos mandan el volquete para la basura, y los carritos recolectores pasan 2 o 3 veces por semana. Así no vamos a poder concientizar nunca a la gente de que no tire basura al arroyo una vez que lo limpiamos", dice uno de los cooperativistas que trabaja en Hidalgo pero vive en Nueva Carcova.

En Hidalgo se ve más basura que gente en las calles. Para observar cualquier cosa hay que entrenar al ojo para que esquive los montones de deshechos. En este contexto, limpiar un arroyo es una tarea faraónica, casi como luchar contra un tsunami con un paraguas. Todo empeora cuando la presencia del estado no es la conveniente.

"Nosotros limpiamos todo y a los 5 minutos están tirando basura de nuevo. Hablamos con la gente, les pedimos que no tiren porque acabamos de limpiar. Se puede aguantar un par de días, pero si no vienen a llevarse la basura va a seguir todo igual", afirman.

Salvador Sauro, por su parte, debe lidiar con los pedidos de las cooperativas. A su cargo está la reposición de material para la construcción y de la indumentaria, sumamente necesaria, para limpiar los arroyos. Hoy por hoy faltan mamelucos para facilitar la limpieza. Todo se hace más engorroso porque cada gasto debe rendirse ante el Ministerio.

A pesar de la burocracia kafkiana para coordinar miles de personas, en miles de kilómetros cuadrados bonaerenses, con millones de pesos de por medio, y la amenaza del fantasma del clientelismo, la apuesta parece válida. Que lo diga esa chica rosarina que llegó con 4 pibes y se puso a llorar con su primer sueldo, o las doñas del barrio que tienen para darle de comer a sus chicos, o esos hombres que recuperan la dignidad al levantar una pala, o el almacenero o kiosckero del barrio que vende un poquito más porque la economía se reactiva, o las maestras que ven cómo los cooperativistas le pintan la escuela en su tiempo libre, o todos los vecinos del barrio que ya no se ensucian los pies cuando llueve.

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