Marco Rubio opacó a Trump y a Bush en el debate republicano

Marco Rubio opacó a Trump y a Bush en el debate republicano

El senador de origen cubano fue la inesperada estrella del tercer round opositor; cuestionado por sus aliados, el ex gobernador de Florida pierde fuerza

Por Rafael Mathus Ruiz

NUEVA YORK.- Fue sólo un minuto y medio. Pero ese tiempo, en la cultura política de Estados Unidos, cuando transcurre ante las cámaras de televisión, es suficiente para sepultar o catapultar una campaña.

Uno de esos momentos pareció ocurrir antenoche, durante el tercer debate entre los republicanos que compiten por la nominación presidencial para 2016. Antes mentor y discípulo, Jeb Bush y Marco Rubio, parados uno al lado del otro, gestaron una pelea cara a cara que se robó la noche y dejó un claro desenlace: Rubio lo derrotó y se erigió como el claro ganador del debate.

Rubio, joven senador que llegó al Capitolio en 2010 con un fuerte respaldo del movimiento ultraconservador Tea Party, había llegado envuelto en una polémica por la cantidad de votaciones legislativas a las que faltó debido a la campaña. Bush, heredero de una dinastía política que ha puesto a dos hombres en la Casa Blanca, había llegado con la necesidad de reanimar una campaña languideciente.

Cuando surgió el tema de las ausencias de Rubio en el Senado, Bush lanzó su ataque, preparado de antemano. "Marco, cuando te anotaste para eso fue por un período de seis años. Deberías aparecer en el trabajo. Digo, literalmente, el Senado, ¿qué es, cómo una semana de trabajo francesa? ¿Tenés como tres días en los que tenés que presentarte? Podés hacer campaña o sólo renunciá y dejá que alguien más haga el trabajo", lanzó Bush, un poco más incómodo en un entorno en el cual ya, de por sí, se lo nota incómodo.

Relajado, con una mano apoyada en el podio, Rubio lo escuchó con paciencia, aguardó a que terminara y, tras pedir la palabra, lanzó el contraataque. Primero, le recordó que otros senadores, como el republicano John McCain o el demócrata John Kerry, también optaron por ausentarse en su momento para hacer campaña.

"No recuerdo que jamás te hayas quejado sobre el registro de votos de John McCain -le dijo a Bush-. La única razón por la que estás quejándote ahora sobre el mío es porque estamos compitiendo por el mismo puesto y alguien te ha convencido de que atacarme va a ayudarte."

Luego, asestó el golpe final: "Mi campaña es sobre el futuro de Estados Unidos, no sobre atacar a alguien en el escenario. Voy a seguir admirando al gobernador Bush, pero no estoy compitiendo contra el gobernador Bush. No estoy compitiendo contra nadie en el escenario. Estoy compitiendo para ser presidente".

El aplauso marcó el final de la pelea y pronto la escena comenzó a inundar las redes sociales, devenidas en termómetros en tiempo real de los debates. No faltaron los memes, las bromas y los videos. "Rubio 1000 Jeb 0", escribió en Twitter Chris Cilllizza, comentarista político de The Washington Post.

El contraste entre Rubio y Bush no fue la única novedad del tercer debate republicano. Y otra figura nueva en la política estadounidense vinculada al Tea Party, el senador por Texas Ted Cruz, que desciende de cubanos, como Rubio, también se destacó atacando dos blancos que los candidatos castigaron una y otra vez: los medios -sólo el 27% de los republicanos confía en la prensa, según una encuesta de Gallup de 2014- y el "gobierno grande".

Molesto con los moderadores de la cadena CNBC, que fueron muy criticados, Cruz les dijo que el debate no era una "pelea de jaula" y que las preguntas demostraban por qué la gente no confiaba en la prensa.

"Todos en casa saben que los moderadores no tienen ninguna intención de votar en una primaria republicana", lanzó el texano.

El debate, realizado en Boulder, Colorado, tocó sobre todo temas económicos y las propuestas impositivas de los candidatos. Los temas de política quedaron relegados.

Muletillas

Bush, quien arrancó la interna republicana como el gran favorito, nunca se recuperó del todo del fallido ataque a Rubio, y acumula ya tres actuaciones por debajo de las expectativas en los debates. Un dato: anoche, de los 10 candidatos en escena, sólo Rand Paul habló menos que él. Carly Fiorina, la ex CEO de Hewllet Packard, fue la que más tiempo habló (10,32 minutos) seguida de Rubio (10,10 minutos).

Donald Trump, que conmocionó la campaña, pasó, por primera vez, casi desapercibido. Insistió en algunas de sus muletillas de campaña, como hacerle pagar a México un muro en la frontera con Estados Unidos, y llamó la atención al principio, cuando los moderadores le preguntaron a todos cuál era su debilidad. "Confío mucho en la gente", respondió Trump.

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