Con el respaldo del gobernador Hermes Binner y del intendente Miguel Lifschitz, la diputada nacional Mónica Fein lanzó ayer formalmente su candidatura a intendenta por el Frente Progresista. La legisladora socialista, al igual que el ministro Antonio Bonfatti en la provincia, se muestra como la continuidad de la actual gestión, en este caso la municipal, prometiendo profundizar los cambios de una administración que gobierna Rosario desde hace más de 20 años.
"En las boletas no encontrarán mi cara, pero sí mi hombro", lanzó un eufórico Binner, dejando en claro que, a pesar de que no es candidato a nada, sobre su espalda y popularidad descansa en buena parte la suerte electoral de este armado político.
Fein es la candidata única del socialismo para la Intendencia de Rosario, pero en las demás categorías se libra una áspera batalla interna que tiene su punto álgido en las postulaciones a gobernador, donde corre también el senador Rubén Giustiniani, la otra gran referencia política que tiene el partido de la rosa, más el radical Mario Barletta.
En el plano local, la lista de concejales de Fein, con Sciutto a la cabeza, se enfrenta con la que lidera Miguel Zamarini, actual presidente del Concejo Municipal y hombre ligado a Giustiniani, al igual que Eduardo Di Pollina, con quien tendrá que competir Lamberto en la categoría de diputados provinciales.
Estrella local. Pero, para el socialismo, este panorama complejo a nivel provincial quedó ayer en un segundo plano por la presentación de Fein para el máximo cargo en la ciudad. Para ellas fueron las ponderaciones de Binner, Bonfatti y Lifschitz, quienes no ahorraron elogios para esta diputada que ya tiene experiencia en la gestión pública como secretaria de Salud municipal, entre otros cargos.
Lifschitz fue el que mejor resumió sus palmares, pero aprovechó la oportunidad para explicar en la tribuna, de cara a los más de tres mil militantes que se llegaron hasta el Club Provincial, las razones por la cuales no fue él el candidato a intendente: "Muchos compañeros me propusieron que vaya por un tercer período, pero nosotros, los socialistas, siempre nos opusimos a las reelecciones indefinidas. Por eso hicimos una propuesta a futuro y esa propuesta tiene nombre de mujer: Mónica (Fein), quien reúne los antecedentes para enfrentar este desafío".
Tanto Binner como Bonfatti abundaron sobre este tópico discursivo, aunque el gobernador insistió en los argumentos sobre su batalla de fondo: la idea de que no cualquiera puede asumir la responsabilidad de continuar con las ejes de una gestión. Fue allí donde ubico a Fein en el mismo estamento político que Bonffati, su delfín a la Gobernación.
En el estadio también estuvieron todos los hombres del gabinete provincial y municipal. El fervor militante, por momentos, se pasó de rosca. Buena parte de los discursos se perdió en el repiqueteo infernal de los tambores y en el sonido insoportable de las cornetas.









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