María Aguirre: sepultada viva por un primo que dijo estar enamorado de ella

María Aguirre: sepultada viva por un primo que dijo estar enamorado de ella
Estuvo desaparecida tres semanas hasta que hallaron el cadáver. Fue el propio criminal quien confesó el hecho. Pero una grave negligencia frenó el juicio.
María Itatí Aguirre tenía 24 cuando fue asesinada. Era sanluiseña, pero trabajaba en la Capital como empleada doméstica y cada fin de semana volvía a su pueblo para visitar a su hermana y a su novio, con quien planeaba casarse. El sábado 14 de agosto de 2010 la esperaron como de costumbre, pero la joven no apareció. La buscaron casi tres semanas hasta que su primo hermano confesó que la había enterrado viva cerca del cementerio local, donde finalmente hallaron su cuerpo. Ambos mantenían una extraña relación y todos los detalles apuntaban a un crimen pasional. Sin embargo, tres años después un error clave del Fiscal frenó el juicio y envió el caso a "fojas cero".

La movilización general para encontrar a la joven comenzó la misma tarde de su desaparición. Se preocuparon al no tener novedades, ya que debía estar antes del mediodía en su casa del pueblo de Herlitzka. Su celular estaba encendido, pero nadie contestaba. Se comunicaron entonces con los propietarios de la casa en la que trabajaba. Y ellos, que fueron los últimos que la vieron, dijeron que cerca de las 9 de esa mañana, en la esquina de 3 de Abril y Santa Fe, María Itatí subió a un vehículo con destino a San Luis. Desde ese momento no supieron más nada.

La denuncia oficial se radicó el lunes siguiente, cuando la imagen de la joven comenzó a difundirse en los medios de toda la provincia. Los periodistas seguían diariamente la noticia para aportar nuevos datos, pero el tiempo pasaba y no había novedades. En tanto, se mantenían los mensajes y las llamadas al teléfono de la joven, pero no había respuestas.

Desorientados y en busca de alguna pista, los investigadores allanaron la casa del novio y también la de los patrones en la Capital, pero no encontraron nada. Llegaron a sospechar incluso que María había sido víctima de una red de Trata de Personas y se pidió colaboración a los funcionarios de las dependencias de provincias vecinas, especialmente a la de Formosa, donde se pensó que pudo haber sido llevada por la fuerza. Tampoco hubo resultados, y la esperanza seguía puesta en el celular que hasta entonces continuaba encendido.

LO MENOS PENSADO

Sin resultados, los investigadores decidieron enfocar los trabajos en el entorno de la joven. Fue así que surgió el único testimonio que permitió acabar con la incertidumbre. Vicente Luis Aguirre, un joven de 26 años, primo hermano y amigo muy cercano de la muchacha desaparecida, le dijo a su hermana que el sábado 14 había visto e incluso hablado con ella en el pueblo.

Era la única prueba de que María había estado en San Luis, pero para los policías resultó raro que el primo hubiera demorado más de dos semanas en contarlo, siendo que desde el principio estaba al tanto de la búsqueda de María. Desde entonces, este joven de quien se rumoreaba mantenía además una relación sentimental con su prima, pasó a ser el principal sospechoso.

Libraron la orden de allanamiento y el 1 de septiembre un grupo de oficiales de la División de Delitos Complejos fue hasta su casa, ubicada cerca del frigorífico Tomás Arias. En el lugar hallaron otra prueba de la presencia de la desaparecida en el pueblo: un saco que Aguirre no supo explicar cómo llegó hasta ahí. Por eso fue demorado y en el interrogatorio no tardó mucho en quebrarse y confesar lo que todos temían. María estaba muerta y enterrada cerca del cementerio local.

Los peritos fueron hasta el descampado ubicado en la segunda sección rural del paraje El Pontón. Estaban en compañía del joven que antes, incluso, había dibujado un croquis indicando el punto exacto donde encontrar el cuerpo y el resto de las pertenencias de la joven.

El cadáver de la muchacha estaba en posición fetal, con las manos y los pies atados, a casi un metro de profundidad. Un pullover le cubría la cabeza. El examen médico forense brindó detalles estremecedores. La joven había sido enterrada viva, murió asfixiada y por el estado en que encontraron el cuerpo estimaron que fue asesinada el mismo día en que desapareció. En la misma fosa en la que estaba el cadáver, a pocos centímetros, hallaron su bolso con el celular que mantuvo las esperanzas de su familia.

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