Malhumor electoral recala en la Legislatura de Jujuy

Malhumor electoral recala en la Legislatura de Jujuy
Dos denuncias del bloque radical malhumoraron especialmente al oficialismo: la matanza de vicuñas en la laguna de Vilama y un caso de abuso de poder en el Hospital “Oscar Orías” de Libertador, pero igual, el horno no estaba para bollos.

El radical Jorge Rizotti tiró la primera piedra al reprochar al Gobierno provincial y nacional la falta de controles para evitar la caza furtiva de las vicuñas y además, el incumplimiento a la ley que autorizó la esquila en silvestría, que permitiría a las comunidades puneñas obtener un aprovechamiento económico de la fibra de estos animales.

Desde el oficialismo se contestó que las políticas del Gobierno ponen el acento en la conservación de esta especie en el marco de compromisos internacionales asumidos por la Argentina y que el año pasado se hizo la primera esquila en Santa Catalina, mientras que el diputado Sebastián Echavarri del Frente Primero Jujuy pidió ocuparse del tema ya que la competencia por los pastos entre vicuñas y el ganado “productivo” preocupa a las comunidades. Tras pedir “ver qué se hace con el bichito” –aludiendo a las vicuñas- el legislador insistió en “buscar la forma de hacer algo porque si no la misma comunidad empezará a ver con buenos ojos estas matanzas”.

El trámite entró en un momento de tensión cuando el presidente, Guillermo Snopek (h), anunció que terminaba el debate y le daba el cierre al presidente del bloque justicialista, Héctor Tentor, procedimiento que rechazó el Radicalismo al entender que se le cortaba la posibilidad de hacer otras manifestaciones. Pero lo que más enfureció a Tentor fue la brevísima aparición en la pantalla gigante del recinto de una imagen de la matanza de vicuñas en Vilama, que alguien pasó al operador de cámara. Tras la airada protesta del jefe del bloque justicialista que a boca de jarro se quejó de un “aprovechamiento político”, Snopek anunció que se iniciará un sumario al empleado responsable del episodio.

El mismo malhumor y tensión se puso de manifiesto cuando la diputada radical Manuela Cabello hizo un detallado informe sobre el abuso de poder sufrido por un médico de guardia del Hospital “Oscar Orías” de Libertador, que fue detenido por orden de un fiscal a raíz de negarse a realizar un informe judicial en el caso de una paciente que fue atendida por heridas cortantes en los brazos. Cabello dijo que el médico había atendido más de 170 enfermos ese día y que entendió que no correspondía hacer el informe que le exigían porque la paciente le había manifestado que las heridas se le produjeron por accidente. La legisladora advirtió que deben ser los médicos forenses y no los médicos de guardia los que realicen estos informes dado que la tarea de estos últimos es atender los pacientes que llegan al nosocomio, en lo cual las más de las veces no dan abasto.

Por su parte, Pablo Baca (UCR) denunció que a raíz de la situación vivida, Ramos tuvo que ser hospitalizado por una crisis de hipertensión e hiperglucemia, y en todo momento se lo obligó a estar bajo custodia policial. El personal del Hospital –agregó- ha repudiado enfáticamente lo ocurrido.

Advirtiendo que tenía una versión contradictoria de los hechos, Tentor mocionó que la Comisión de Asuntos Institucionales convoque a los “actores políticos, judiciales para que evaluemos el concepto del autoritarismo hasta dónde va; si es una bandera política o mal funcionamiento de un funcionario o de las estructuras. No podemos permitir que desde la política se vuelva a jugar con el manto de sospecha del autoritarismo, sino por el concepto de estado de derecho, para que tengamos en claro de qué estamos hablando”.

Cuando al final de la sesión, varios minutos después, la diputada radical Ana María Jorge solicitó se aprobara un repudio al hecho, Tentor volvió a reaccionar con un exabrupto: “no merece comentario, necesitan una versión taquigráfica para presentársela a alguien cuando hicimos un planteo superior. Esto no es un tablón político, es la Legislatura”, bramó.

La jornada, que había navegado por aguas de desavenencias casi todo el tiempo, tuvo un final acorde y terminó con los resonantes reclamos de Raúl García Goyena (UCR) al presidente Snopek por haber levantado la sesión, ignorando los pedidos de palabra de los diputados: “de prepo ni aca”, le gritó.

Un rato antes, desde su propio bloque habían interpelado duramente a Guillermo Snopek. Fue Daniel Almirón, ofuscado, quien le recriminó no hacer cumplir el reglamento cuando la UCR discutía el cierre del debate en torno a la matanza de vicuñas y le chantó: “por qué no usa la energía para otra cosa”.

Uno de los diputados que no abandonó la calma dijo a El Libertario que la causa de los encontronazos hay que buscarla en el año electoral.

Comentá la nota