Maduro busca ser el "tercer hombre" de la cita regional

Opacado por Obama y Castro, quiere ganar protagonismo con su cruzada contra el presidente norteamericano.

l presidente venezolano, Nicolás Maduro, llegó a Panamá empeñado en convertirse en el "tercer hombre" de la Cumbre de las Américas, sólo un peldaño por debajo de Barack Obama y Raúl Castro.

Forzado por el peso de la historia, que tiene un lugar reservado hoy para los dos presidentes estrella del encuentro continental, Maduro será como el Orson Welles de la película El tercer hombre escrita por Graham Greene, que irrumpe por sorpresa y con todas sus cartas sobre la mesa: 13.447.651 firmas contra el decreto del mandatario demócrata.

Las firmas fueron una especie de milagroso tanque de oxígeno que le dio aire durante cuatro semanas, gracias a la enorme campaña de propaganda desatada en el país caribeño, y cuando más falta le hacía a Maduro, con una sociedad sometida a una grave depresión económica.

"Estoy listo para defender a Venezuela. No es tiempo de imperialismo, es tiempo de paz", recalcó el líder bolivariano al pisar ayer suelo panameño. Una nueva escenificación de la estrategia bipolar o de la teoría del ding-dong, tantas veces desplegada por Maduro, capaz de lanzar un exabrupto y de entonar mensajes de amor en el mismo minuto.

Con la lección bien aprendida y con constantes referencias a Hugo Chávez (estrella en las anteriores cumbres), Maduro desplegó a cientos de colaboradores y seguidores en el país del Canal de Panamá para que apoyen su agenda alternativa y antiimperialista. Y no sólo acudió al barrio de El Chorrillo, escenario en 1989 de los enfrentamientos más sangrientos durante la invasión estadounidense, con un balance final de cientos de muertos. También anunció que exigirá a Estados Unidos una compensación para Panamá y para América latina por aquellos hechos violentos. "¡Más nunca una invasión como la del aquel año!", insistió.

"Va a ser el tercer protagonista", afirmó el analista venezolano Moisés Naím. Y lo será gracias a "la torpe diplomacia norteamericana, por la cual concurre con un escenario muy favorable para salir airoso de este compromiso, reivindicando el antiimperialismo latinoamericano y reeditando el síndrome del David-Goliat", señaló a LA NACION José Rafael López Padrino, histórico pensador social de la izquierda venezolana y profesor en la Universidad California-Davis.

Lo de menos es saber si las firmas son reales, como sostiene el gobierno; si fueron obtenidas en parte con presiones, amenazas o a cambio de comida, o si incluso el número no es real, como denuncia la oposición. La sorprendente confirmación del Consejo Nacional Electoral (sólo tardó unas horas en verificarlas, cuando en 2003 se demoró dos meses con los tres millones del referéndum revocatorio contra Hugo Chávez) aumenta más si caben las sospechas. "El CNE carece de atribuciones para certificar firmas. No ha debido intervenir al tratarse de un acto político sin relevancia electoral", sostiene el constitucionalista José Hernández.

RESPALDO

¿Qué está buscando Maduro en la Cumbre de las Américas? "Sin duda alguna, lograr el apoyo de la mayoría de la región para rechazar las sanciones promovidas por Washington", indicó a LA NACION el analista Gustavo Rojas. "Persigue mediante un discurso estridente tratar de recuperar los espacios perdidos en la arena internacional. Pero algo aún más importante: dejar fuera de la mesa de discusión todos los cuestionamientos relacionados con la violación de derechos humanos que pesan sobre su gobierno", añadió.

"Maduro pretende transformar la reunión en un logro político para su administración para consolidar su liderazgo interno. La recolección fraudulenta de firmas busca crear una atmósfera de unidad nacional frente al imperio, y triunfalista de cara a las elecciones parlamentarias", remacha el académico, que reside en Estados Unidos.

En paralelo, su equipo se preparaba para cualquier sorpresa, aunque la primera les había precedido a su aterrizaje, disparada por Brasil, uno de sus socios. "La Unasur tiene absoluto interés de que suelten a los presos [políticos]. No pensamos que la mejor relación con la oposición sea encarcelar a quien quiera que sea. Nosotros no los encarcelamos", destacó la presidenta Dilma Rousseff en una entrevista con la CNN. Horas después, Maduro atacó con saña a la cadena norteamericana.

La millonaria petrodiplomacia venezolana de más de una década y las alianzas con sus socios y amigos del continente dificultarían al máximo, según los analistas, cualquier tirón de orejas para el "hijo de Chávez".

Es más, "pese al deterioro de su imagen internacional, el gobierno es beneficiario interno del show que se empieza a ver en la cumbre en Panamá", sostiene Luis Vicente León, presidente de Datanálisis.

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