Desde la Reserva natural de Pilar y acompañado por la gobernadora María Eugenia Vidal, el presidente Mauricio Macri presentó la nueva norma y afirmó que "Argentina tiene que ser un importante actor contra el cambio climático".
Durante la presentación, que coincidió con la celebración del "Día mundial de los humedales", Macri recordó que estos representan casi la cuarta parte del territorio nacional y revisten una importancia fundamental para evitar inundaciones, mitigar el crecimiento de los ríos y generar agua dulce.
Lo que sorprendió fue una sutileza del primer mandatario cuando criticó "la desidia de años de gobiernos que no se ocuparon, la mala contratación de obras" y también "la aprobación para la construcción de barrios cerrados que encajonan la salida natural del agua de los ríos", para acto seguido remarcar el compromiso de Vidal para realizar la obras en el Río Lujan, y es que los problemas de ese cauce nacen casi exclusivamente por la desaparición de los humedales de Tigre.
Desde hace años que organizaciones ambientalistas advierten que las consecuencias de la desaparición de estos espacios para dar lugar a barrios cerrados podrían tener consecuencias irreversibles para el ecosistema circundante y el municipio de Sergio Massa ha sido en ese aspecto uno de los que menos ha protegido el medio ambiente para favorecer los negocios inmobiliarios.
Por eso los dichos del presidente parecieron ser un tirón de orejas para el dirigente opositor que lo acompañó durante su gira en Davos y que al que el propio Macri postuló en esa ocasión como alguien "con muchas chances de convertirse en el conductor del peronismo".
Quizá se trate de un llamado de atención por los cuestionamientos de algunos legisladores massistas a los aumentos de tarifas, lo que está claro es que el mensaje llegó y no se trató de ninguna casualidad.



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