Superada la crisis del pasado fin de semana en la alianza entre el PRO y el peronismo disidente (se recuerda que Felipe Solá dijo que había "problemas de fondo" entre los aliados), Mauricio Macri, hasta ahora silencioso, ayer volvió a la escena política-partidaria: confirmó que "hubo avances" en las negociaciones por los preciados lugares de las listas de Unión-PRO, y ratificó la posible candidatura de Gabriela Michetti a diputada nacional.
El jefe de Gobierno mostró satisfacción por uno de los puntos recientemente acordados con sus aliados Francisco de Narváez y Felipe Solá. Se trata del tercer lugar de la lista a diputados nacionales, puesto que sus socios ya le habían reservado a Claudia Rucci, hija del asesinado líder cegetista José Ignacio Rucci. "Estamos discutiendo a ver quién será (la candidata del PRO). Seguramente será alguien que está en el área social".
Macri también dejó en claro su posición respecto a la iniciativa kirchnerista denominada "candidaturas testimoniales": "No creo en las candidaturas testimoniales, yo no voy a ser candidato a nada. No voy a perder un minuto haciendo campaña", respondió.





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