El Jefe de Gobierno apoyó la idea de que la oposición se quede con la Presidencia de la Cámara Baja, hoy en manos del kirchnerismo.
"No me parece un problema que la Cámara de Diputados quede en manos de la oposición. No puede ser una amenaza la desestabilización", aseguró el líder de PRO y negó que los partidos opositores al kirchnerismo busquen un "golpe institucional" al Gobierno, como se acusó desde la Casa Rosada.
Luego de la derrota electoral del oficialismo en las primarias, y si el 27 de octubre los resultados son replicados, varios dirigentes opositores de la Cámara baja ya mostraron sus intenciones de ocupar la Presidencia de Diputados, actualmente a cargo de Julián Domínguez. Así se mostraron el PJ disidente, PRO, el radicalismo y hasta del flamante espacio UNEN.
Macri abonó ayer esa estrategia y la enmarcó dentro de "una forma lógica de ejercer la dinámica democrática", aunque negó que eso complique la situación de la Presidenta Cristina Kirchner. "Si el gobierno nacional entiende que el resultado lo llama a una actitud mas dialoguista, no creo que haya ningún problema", consideró.
Y apuntó: "Creo que hay mucho margen para recuperar cierta actividad económica".
En términos electorales, Macri destacó los resultados de su espacio en distritos como la Capital -donde sus candidatos obtuvieron más del 30 por ciento de los votos- y Santa Fe y Córdoba, donde terminó segundo y tercero, respectivamente.
También apoyó su acuerdo con Sergio Massa, candidato a diputado por el Frente Renovador y quien derrotó al kirchnerismo en la provincia de Buenos Aires. "No se puede resistir porque el acuerdo existe, por algo nuestros candidatos están en la lista de él", dijo el Jefe de Gobierno porteño sobre las diferencias que hubo entre el massimo y PRO durante la campaña. "Fue inteligente en términos de lograr el voto útil", aseveró




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