Lo dijo en un encuentro privado del PRO. Piensa en el ex presidente para el armado en Provincia.
Cerca de Macri juran que esta vez no se trata de una jugada para posicionarse ("en ese caso lo hubiera dicho en algún reportaje y no en privado") ni tampoco una puesta en escena para ver cómo reacciona el universo político. Niegan que sea un deja vu de 2007, cuando amagó hasta el final con enfrentar a Cristina Kirchner y luego se decidió a ir por la Ciudad.
Como muestra de su decisión, una altísima fuente del Gobierno porteño le dijo a Clarín: "Se viene el operativo de seducción a Duhalde". Los macristas evalúan esa movida como un gesto contundente. Y quizá lo sea: hasta hace muy poco, Macri consideraba que el ex presidente debía estar al margen de cualquier discusión e, incluso, cuando Duhalde anunció su candidatura lo criticó por "querer enmendar el error de haber designado a Kirchner".
Con la velocidad con la que suelen cambiar las consideraciones en tiempos de construcciones electorales, Macri dijo en privado, y lo saldrá a decir en público, que Duhalde "merece todo mi respeto" porque fue "el gran responsable" del despegue argentino después de la crisis que dejó Fernando de la Rúa. Además, resaltará la vocación del bonaerense por el diálogo, en contraposición con el estilo K.
¿Qué tiene Macri para ofrecerle al caudillo de Lomas de Zamora?. El jefe de PRO maneja números que ubican a Duhalde muy relegado en intención de voto y e imagen. Definitivamente, Macri piensa en él como ideólogo, como armador, en la Provincia. Así se lo transmitió a su nuevo jefe de campaña, Humberto Schiavone, presentado en sociedad en la reunión donde anunció su postulación.
El guiño a Duhalde es, a la vez, un guiño al PJ disidente. La semana pasada, medio en broma y medio en serio, en su despacho se habló del impacto que significaría que algún gobernador peronista y anti K pudiera acompañarlo en la fórmula. "A Mauricio le encanta El Alberto", dijo uno de sus asesores en referencia al puntano Rodríguez Saá. Tampoco descarta al chubutense Mario Das Neves.
En su rompecabezas, el ingeniero no sabe en qué lugar colocar a Francisco de Narváez, con el que no se habla desde octubre, cuando descubrió que su entonces aliado también miraba con obsesión la Casa Rosada. En el macrismo manejan dos escenarios. Uno: que De Narváez abandone su plan presidencial (por decisión propia o por un rechazo de la Justicia) y, previa reconciliación, se convierta en el as para el distrito bonaerense. Escenario dos: competir contra De Narváez y salir a pelearle la Provincia de la mano del duhaldismo.
Hasta Jaime Durán Barba, el asesor estrella de Macri, un hombre que reniega a menudo de las coaliciones con perfume a viejas estructuras partidarias, ha comenzado a asumir que Duhalde es "un animal político". El ecuatoriano conoce que se avecinan guiños hacia el ex presidente, pero sugirió que no piensen en él como aliado directo. Si bien asumió que "todos los peronistas van a hablar con Duhalde, aunque sea a escondidas", insistió en que Macri debe escaparles "a los políticos tradicionales". En palabras de Durán Barba, "Mauricio debe hacer una alianza con la esperanza".






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