Lula se sinceró y admitió que podría buscar otra vez la presidencia en 2014

Lula se sinceró y admitió que podría buscar otra vez la presidencia en 2014
Por primera vez hizo explícita la posibilidad. La declaración sacudió a la política brasileña y podría debilitar a Dilma Rousseff, su sucesora, a sólo dos semanas de asumir su cargo

El presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, que el 1º de enero próximo dejará el cargo, admitió que podría buscar otro mandato a la presidencia, en una declaración que sacudió a la política brasileña y podría debilitar a su sucesora, a sólo dos semanas de su asunción.

Lula, quien termina su segundo mandato con niveles de popularidad por encima del 80% gracias al boom económico de Brasil, no pudo optar a un tercer mandato consecutivo este año debido a que la Constitución se lo impidió.

Consultado en una entrevista televisiva si es que buscaría la presidencia de nuevo en el futuro, Lula respondió: “No puedo decir que no porque aún estoy vivo. Soy presidente honorario de un partido, nací político y establecí extraordinarias relaciones políticas. Vamos a trabajar para (Rousseff) y a tener un buen Gobierno y cuando llegue el momento, veremos lo que pasa”.

Aunque el mandatario, de 65 años, nunca ha descartado postularse de nuevo en elecciones, ésta fue su declaración más explícita sobre la posibilidad de que en el 2014 se candidatee.

Aparentemente consciente de que sus declaraciones causarían revuelo, Lula afirmó a su entrevistador: “Tengo un poco de miedo de que mañana alguien vea su entrevista y diga que Lula dijo que podría ser candidato (de nuevo)”.

El reconocimiento de Lula de un posible interés en un nuevo mandato podría resultar inoportuno. Rousseff no sólo está en medio de delicadas negociaciones para convocar a una coalición en el Congreso que apruebe recortes del presupuesto y reformas, sino que también está intentando convencer a los legisladores de que ella, no Lula, será la máxima autoridad a partir de enero.

Influencia de Lula

Muchos brasileños tienen la percepción de que Dilma sólo está guardando el puesto para el regreso de Lula.

Las dudas en torno a la dinámica de poder entre Lula y Rousseff están latentes desde que el mandatario escogió a su ex jefa de Gabinete como la candidata para sucederlo en las elecciones de octubre.

Rousseff, una política de izquierda formada por Lula, ha repetido que no dudará en consultar a su antecesor una vez que asuma el poder. También ha cedido ante sus elecciones para el gabinete entrante, asegurando la continuidad de sus funcionarios más prominentes, como el ministro de Finanzas Guido Mantega. Pero también ha dejado claro que su presidencia no será un tercer mandato de facto del líder del PT, aunque nunca hubiera ganado las elecciones sin su apoyo.

“(Lula) es incapaz de acostumbrarse a ser un ex presidente”, dijo a Reuters Jose Agripino, líder del opositor partido DEM en el Senado. “Esto anuncia la difícil relación que podría tener con la presidenta electa. Nunca escuché que un presidente anuncie su regreso cuando se está despidiendo”, agregó.

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