Lula, forzado a defender a Dilma para alejar los rumores de tensión en el PT

Lula, forzado a defender a Dilma para alejar los rumores de tensión en el PT
Elogió la respuesta de la presidenta a las masivas protestas de las últimas semanas

Retirado en los bastidores políticos desde el estallido de las protestas que sorprendieron a Brasil en las últimas semanas, el ex presidente Luiz Inacio Lula da Silva salió ayer a defender la forma en que su ahijada política, la mandataria Dilma Rousseff, manejó la crisis social.

"La compañera Dilma viene liderando el gobierno y el país con gran competencia y firmeza, escuchando la voz de las calles, construyendo soluciones y abriendo caminos para que Brasil avance, nuestra democracia se fortalezca y el proceso de inclusión social se consolide", afirmó Lula en un comunicado de prensa para desmentir información dada por el diario Folha de São Paulo acerca de la supuesta "falta de comando" de Rousseff.

De acuerdo con el periódico, en conversaciones privadas con otros dirigentes del oficialista Partido de los Trabajadores (PT), Lula habría criticado la "impericia" del gobierno, que de forma "atolondrada" el lunes lanzó la propuesta de convocar a una asamblea constituyente para realizar la reforma política que sería necesaria para atender los reclamos de las masivas manifestaciones. Ante la resistencia que enfrentó la propuesta por parte de juristas y legisladores, al día siguiente Rousseff dio marcha atrás con la constituyente, aunque hasta ahora mantiene el proyecto de llamar a un plebiscito.

"La presidenta mostró extraordinaria sensibilidad al proponer la convocatoria a un plebiscito sobre la reforma política. La iniciativa tiene el mérito de romper la impasse en esta cuestión decisiva que hace décadas entraba y salía de la agenda nacional sin que se lograran cambios significativos. Al escuchar al pueblo, nuestro sistema político podrá renovarse y perfeccionarse. Es lo que se espera de él", señaló el ex presidente al expresar su respaldo por este tipo de consulta popular.

Durante el apogeo de la crisis, en el PT no faltaron los rumores de que había un sector del partido que aprovecharía para retirar su apoyo a la presidenta y abogaría por un regreso de Lula como candidato en las elecciones generales del próximo año. Sin embargo, ayer el secretario general de la Presidencia, Gilberto Carvalho, amigo personal y uno de los hombres de mayor confianza de Lula, desechó por completo estas versiones.

"En el partido no se piensa así, sobre todo por la voluntad de Lula de no presentarse, y porque la presidenta está llevando adelante de forma extraordinaria el proceso surgido a partir de las manifestaciones", resaltó Carvalho.

Ayer, la presidenta se reunió con representantes de movimientos juveniles y con su gabinete para ajustar los detalles de la convocatoria al plebiscito, que sería anunciada el martes, luego de un encuentro con líderes de la oposición, que han criticado la iniciativa. Rousseff prometió que se creará un "observatorio" de la juventud para mantener un constante diálogo con las nuevas generaciones a través de las redes sociales digitales.

En tanto, en una nueva señal de que las autoridades están prestando atención a "la voz de las calles", el gobernador del estado de San Pablo, Gerardo Alckmin, anunció un fuerte recorte presupuestario que permitirá mantener bajas las tarifas de transporte público. Entre esos ajustes están la venta del helicóptero que normalmente utiliza para desplazarse por San Pablo y deshacerse de una flota de 1044 vehículos propiedad del gobierno.

UNA PRESIDENTA DESCONCERTADA

"Para nosotros, Dilma no sabe muy bien para dónde ir, puede ser que esté desconcertada, parece que está buscando una respuesta. la presión que viene de las calles es muy fuerte, el gobierno no esperaba algo así", dijo el estudiante Matheus Randon Pries, uno de los líderes del Movimiento por el Pase Libre, que dio origen a las recientes movilizaciones.

Pries, que fue recibido por Rousseff el lunes pasado en la sede del Planalto, en Brasilia, opinó que las movilizaciones se prolongarán por mucho tiempo, pues, dijo, ya comienzan a sumarse a la protesta los sectores más humildes

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