Ya no hay lugar para las especulaciones

Ya no hay lugar para las especulaciones

Carlos Fernando Arroyo es el nuevo intendente. El hombre de Cambiemos supo transformarse en la imagen del cambio que el pueblo marplatense necesitaba. El cambio fue la clave del triunfo.

La “novela” llegó a su fin. Carlos Fernando Arroyo será el intendente del partido de General Pueyrredon a partir del 10 de diciembre. El hombre de Cambiemos supo transformarse en la imagen del cambio que el pueblo marplatense necesitaba.

La elección no dejó lugar para interpretaciones: todas las conjeturas que se tejieron sobre una posible dispersión del “voto radical” quedaron ridiculizadas, la famosa “campaña sucia” no dio los frutos esperados y la estrategia de “ocultamiento selectivo” propuesta por el entorno del intendente electo no alteró el pulso electoral.

La ciudad necesitaba un cambio y así lo expresó en las urnas. Seguramente, con el “diario del lunes en la mano”, la decisión de Gustavo Pulti de ir por un nuevo mandato no fue la acertada. Desde el pultismo subestimaron la capacidad de fuego de Arroyo, quizás lo hicieron porque nunca imaginaron su ingreso a Cambiemos de la mano de una increíble perfomance de María Eugenia Vidal en la provincia.

Acción Marplatense se camufló una vez más en un “frente kirchnerista” y gran parte de su electorado de base decidió darle la espalda. Hemos destacado la mutación en la composición del voto del “partido de la ciudad”: el Frente para la Victoria, quizás algunos podrán decir que  los avatares propios de la gestión, desdibujaron en los últimos 6 años el concepto que dio origen a esta expresión política y quizás esta elección fue el más claro ejemplo de esta situación.

Fiel a su estilo Gustavo Pulti se retiró “dando pelea”, recorriendo infinidad de barrios y logrando incrementar el caudal electoral de las PASO. Su discurso una vez conocido el resultado de las elecciones estuvo a la altura del resultado y de la demanda popular al igual que la predisposición demostrada para llevar adelante una transición ordenada lo cual deja atrás el crispado escenario electoral. La historia de nuestra ciudad lo ubicará con el transcurrir de los años en el lugar que se merezca.

Por su parte, Carlos Arroyo logró fidelizar el electorado que buscaba un “cambio”, esquivó los primeros golpes enviados desde el pultismo y se erigió en una figura extraña desde la construcción política tradicional. Arroyo representó para el electorado valores que van más allá de una propuesta de gobierno. Una ciudad golpeada por la inseguridad y el desempleo buscó una persona que diga lo que gran parte de la ciudadanía quiere oír. La cuestión de fondo y lo que genera una gran incógnita de cara al futuro es saber si Arroyo es algo más que el hombre indicado en el momento preciso.

El intendente electo fluctúa entre frases altisonantes y silencios oportunos. Son más las dudas que las certezas en torno a ese “gran equipo” que lo acompañará en la gestión: sabemos que José Reinaldo Cano será el encargado de llevar adelante la transición y que al menos por un tiempo se hará cargo de la Secretaría de Hacienda y que el radical Sebastián Puglisi se haría cargo del nuevo “ente de educación”. El resto sigue siendo parte de las incógnitas del arroyismo.

Mientras tanto el radicalismo se muestra ansioso. Algunos creen que ocuparán lugares importantes en la gestión que se viene pero aún no hay definiciones y las internas en el centenario partido empiezan a tomar “estado público”, puesto que las heridas producidas por la derrota de Baragiola en aquella lejana primaria aún no dejaron de sangrar, sólo fueron maquilladas por el triunfalismo. Los próximos días serán claves.

El desempeño del massita Lucas Fiorini merece ser destacado. El Frente Renovador, con su traje electoral de UNA, logró representación legislativa, se transformó en la tercera fuerza política en la ciudad y se consolidó como una opción de poder a mediano plazo. No corrieron la misma suerteProgresistas y el FIT, quienes no lograron sortear la polarización que se ubicó por encima del 80%. Hace poco más de una semana conjeturamos que un escenario de polarización cercano al 90% reducía las chances de Pulti de los “otros 3″: sólo Fiorini logró “romper la regla”.

Una nueva ciudad se avecina. Quedan muchas dudas por despejar. El balotaje presidencial seguramente “meterá la cola” en la cotidianeidad. Ya no hay lugar para la especulación política. Es hora de ponerse trabajar.

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