Julia Ferreyra reclamó ayer que "se haga justicia" a horas del inicio del juicio por la desaparición de su hija, Andrea López, donde el único acusado es su ex pareja, el ex boxeador Víctor Purreta. Contó el calvario que vivió su hija y el largo camino hacia el debate. "Es bravo estar con ese dolor adentro y no saber dónde está", dijo.
Julia Ferreyra, la madre de Andrea Noemí López, la joven desaparecida desde 2004 y cuyo cuerpo nunca fue encontrado, reclamó justicia por su hija a horas del juicio oral y público que comenzará hoy en los tribunales de esta capital con un único acusado, el ex boxeador Víctor Manuel Purreta, ex pareja de la víctima y quien ya fue condenado en 2005 por facilitación y promoción de la prostitución de ella misma.
"Hace diez años que estoy esperando este momento, que se haga justicia y que cada testigo sea escuchado como corresponde, pido justicia por mi hija, nada más. Hubo muchas trabas en el camino, para ser querellante, para ver a mi nieto, para tener un abogado", explicó Ferreyra en una entrevista con LA ARENA en su casa del Barrio Sur, donde se emocionó hasta las lágrimas al recordar a su hija.
-¿Cree que la desaparición de su hija pudo haber quedado en la nada, si usted misma no seguía reclamando justicia?
-Sí, pero también debo agradecer a las mujeres que me han apoyado en este camino, sino hubiese sido todo más difícil porque por ejemplo, por problemas económicos no puedo pagar un abogado para que se haga el juicio, sino todo hubiera quedado en la nada.
-¿Qué piensa que sucedió con Andrea?
-Siempre pensé en encontrarla con vida, pero con el relato de mi nieto (ver aparte) perdí todas las esperanzas, porque él no miente. Y ya ahora, espero que algún día, (Purreta) pueda decir qué hizo con Andrea y dónde está el cuerpo, para que su hijo y todos los familiares puedan llevarle una flor y llorarla.
-Es un momento duro...
-Sí, totalmente, muy duro, y si hoy estoy en pie es para criarle a su hijo y para que se haga justicia por ella. Es bravo estar con ese dolor adentro y no saber donde está. Ni tener un lugar para poder llorarla, pero tampoco quiero que sea condenado por proxenetismo y no por la muerte, no quiero que esto suceda.
"Mami, te va a matar".
-¿Cómo se preparan en su familia y particularmente su nieto para el juicio, que seguramente será un camino doloroso?
-El hijo de Andrea no va a poder estar en el juicio porque es menor, tendrá que ir al colegio como un día cualquiera aunque será difícil, y el resto de la familia tratará de estar lo mejor posible para enfrentar el momento, volver a verle la cara a una persona que le sacó la vida a tu hija no es nada lindo, porque él está vivo y va a seguir haciendo esto con otras mujeres, va a seguir viviendo de ellas, golpeándolas, porque nunca en su vida trabajó. Por eso, pido justicia.
-¿Alguna vez en su momento presenció una situación violenta de Purreta con su hija?
-No, nunca, no sé cómo hubiese reaccionado como madre, pero sí la ayudaba en casa cuando venía a reponerse de las golpizas y pueden imaginarse cómo queda el cuerpo de una mujer golpeada por un boxeador, hoy en día me digo por qué no le saqué una foto cuando tenía la cara como un monstruo y el cuerpo. En 2003, una semana antes del Día de la Madre, la había arrastrado en la ruta, y ella con la cara desfigurada se sentó en la mesa con la familia y el apareció en un auto con el nene con flores. No se puede creer que un ser humano sea tan perverso, tan maldito hasta con su propio hijo, lo metía en un balde de agua. No entiendo por qué mi hija aguantó tanto, estaba amenazada y siempre me decía 'mami, te va a matar', porque la amenazaba con hacerme algo.
-¿Cómo era Andrea?
-Era una chica muy servicial que si te tenía que dar el corazón te lo daba. Por eso, estas personas tratan de buscar esas chicas para vivir de ellas, eso era lo que hacía él. Nunca lo vi sucio de trabajar, y mi hija ni sé si en la casa comía porque cuando venía a mi casa iba directamente a la heladera con su hijo. No sé si les daba de comer, solo era plata y plata, nomás. Muchas veces, cuando dejaba a mi hija golpeada estaba una semana, se reponía y él la llamaba por teléfono de nuevo.
-¿Qué hacía Purreta cuando su hija se escapaba?
-El siempre en esos momentos hacía la denuncia en la comisaría cuando ella se escapaba sola, sin el nene, por abandono de hogar, cuando no era así. Y si el no hubiese tenido nada que ver con la desaparición de Andrea, hubiese venido a casa y me hubiese dicho algo, entonces eso me hace suponer que esa noche sucedió lo peor; porque nosotros nos enteramos de la desaparición por familiares de Pintos (un amigo de Purreta) y no por él.
La última vez y su nieto.
-¿Cuándo fue la última vez que vio a Andrea con vida?
-El domingo 8 de febrero vino a la tarde unas dos horas, y después él la pasó a buscar. Esa fue la última vez que la vi, después uno de mis hijos la vio el lunes a la tarde comprando cosas para su hijo que empezaba el jardín, estaba contenta por eso y él le había prometido sacarla de la calle. Si ella se hubiese querido ir porque estaba cansada me lo hubiese dicho, además había contado que estaba embarazada hacía dos meses.
-Fue un largo camino en todos estos años de lucha...
-En principio, no entiendo por qué dejaron perder las pruebas que estaban en la casa donde vivían, ahí estaba la prueba fundamental de lo que sucedió esa noche. Y dejaron que vendieran. Cuando supe de la desaparición de Andrea, me fui a la casa (de Purreta), y él dijo que ella se había ido y que andaba en la droga, pero mi mamá le dijo 'la mataste'. Me llevó mucho tiempo ver a mi nieto, un tiempo lo veía en la Casa de Gobierno, como si fuese una delincuente con una psicóloga y una asistente social. Así estuve tres meses, viéndolo una hora, hasta que la abuela paterna me lo dio.
-¿Qué le dice su nieto de Andrea, de su padre, de todo lo que sucedió?
-Es un chico muy inteligente, que tiene 15 años y pide justicia, porque sabe que cuando sea grande el padre le va a tener que dar muchas explicaciones. Está con tratamiento psicológico por ejemplo, fue duro para él todo lo que vivió.
-Y su testimonio, donde contó que la noche de la desaparición vio a Purreta golpear a su madre, fue clave para llegar al juicio...
-Ni siquiera se lo había contado a la psicóloga. Cuando salió de la Cámara Gesell, a los 13 años, me dijo por fin me saqué este peso. Lo mismo había contado a los siete años. Lo único que no vio es qué hizo con el cuerpo, sino lo hubiese relatado.
-¿Qué resultado espera para este juicio?
-Espero que sea condenado, que se haga justicia y que pague por el sufrimiento de Andrea, durante tantos años, la humillaba mucho. Y si fue detenido es porque lo denuncié por proxeneta sino no hubiese sido detenido.
"Había mucha golpiza".
Ferreyra, durante la charla, dijo que en todo este tiempo nunca habló con Purreta. "Perdí el diálogo cuando me enteré de lo que estaba haciendo con mi hija -afirmó-. En ese momento, le pregunté a Andrea si ella estaba trabajando en la calle y me lo negó, es más él le hizo jurar a ella por su padre muerto".
"Mi hija por las tardes se iba supuestamente a cuidar los hermanos de él, pero no. Nunca la pude encontrar haciendo eso, cuando me avisaban iba al lugar pero ya no la encontraba en la calle. Había mucha golpiza, a veces "Chito" Teves me avisaba que la vaya a buscar a Andrea que estaba muy golpeada y cuando lo puse de testigo me dijo que nunca había llamado, no entiendo cómo pueden defender a una persona así", concluyó.
Comienza el proceso con 45 testigos.
Andrea López, de 25 años, desapareció sin dejar rastros el 10 de febrero de 2004 y después de muchos años, la Cámara en lo Criminal 1 comenzará a juzgar hoy al ex boxeador Víctor Purreta por el femicidio de la joven, cuyo cuerpo nunca fue encontrado a pesar de una cantidad importante de allanamientos y rastrillajes realizados en La Pampa y otras provincias.
El debate comenzará a las 9 en la Ciudad Judicial, cuenta con un total de 45 testigos y durará hasta el viernes próximo. El abogado querellante, Omar Gebruers, afirmó que buscará que el tribunal tenga en cuenta la alevosía del delito por la imposibilidad de López de defenderse ante un boxeador.
Para la elevación a juicio por el delito de homicidio simple, fue clave el testimonio del hijo que tuvieron López (36) y Purreta (40), quien declaró en Cámara Gesell que la noche de la desaparición vio al acusado golpear a su madre.
El ex boxeador, que será juzgado por los jueces Alejandra Ongaro, Miguel Gavazza y Elvira Rosetti, fue condenado el 15 de junio de 2005 a cinco años de prisión por "facilitación y promoción de la prostitución" de López.
El 10 de febrero de 2004, la joven desapareció de su casa en Santa Rosa, donde vivía con Purreta y su hijo, y desde ese momento, nunca más se supo de ella. En 2010, Purreta fue condenado por obligar a otra ex pareja, Analía Alejandra Gómez, a mantener relaciones sexuales con desconocidos y por provocarle lesiones cuando estaba embarazada.
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