El problema principal, además de ser una comuna desfinanciada en sus gastos corrientes por el aumento poblacional, es que en aquel barrio se brindan escasos servicios municipales y su aporte al erario es muy bajo.
En cinco años el barrio-country creció 62 por ciento alcanzando los 6.150 habitantes, es decir el 41% del total del departamento. El afincamiento poblacional es casi con exclusividad de la clase media y alta y su expansión surge como imparable ya que los permisos de construcción superan la media de Santa Rosa y General Pico.
El 75% de sus moradores no son toayenses, pero tampoco lo son capitalinos, sino migrantes de clases de alto valor adquisitivo de otras localidades e inclusive de provincias aledañas a La Pampa.
Un informe oficial del gobierno, a través de la Secretaría de Desarrollo Territorial, intenta elaborar un Plan Estratégico para Toay y de esa forma regular las enormes asimetrías entre su casco central y el acaudalado barrio, que además tiene su autódromo propio en el cruce de las rutas provinciales 9 y 14 a unos 5 km de la capital.
Poco aporte.
La pista de carreras genera a futuro mayores expectativas en cuanto a más expansión poblacional del sector, pero también se sabe que para que esto ocurra se debe superar la barrera del parque industrial y los hornos. El mencionado plan, además del intendente toayense y el gobierno provincial, tendrá el financiamiento de la Secretaría de Planificación Territorial de la Nación, perteneciente a la cartera de Julio de Vido, a cargo de la pampeana Graciela Oporto de Follonier. El problema principal de la ciudad, además de ser una comuna desfinanciada en sus gastos corrientes por el aumento poblacional, es que en aquel barrio se brindan escasos servicios municipales y su aporte al erario público de la comuna es muy bajo (no hay agua ni cloacas).
El nivel de ingresos en Toay es exageradamente dispar, de menor a mayor desde los barrios Chaparral, Caldenal, San Martín, Centro, Casco histórico (San Cayetano) y aquel barrio que crece sin pausa ni descanso con más loteos anuales que toda la ciudad capital, llamado como Barrio Lowo Che.
Crecimiento.
El departamento Toay es el que más creció entre 2001 y 2012, según el Indec. Trepó del 34,1% en 2001, cuando lo habitaban 9.256 personas, a 12.409 habitantes en 2010, aunque en la actualidad se superan los 14.800 pobladores.
Esto tiene una explicación: el explosivo el crecimiento del barrio Lowo Che, pegado a Santa Rosa que en su conjunto alberga 6.150 personas es decir más del 41% de la localidad.
A partir del año 2008, aumentó el crecimiento exponencial de la demanda de tierra urbana en la ciudad para viviendas y la especulación, generando un cambio en los valores inmobiliarios que pasaron a ser los mismos que en las zonas residenciales de la capital y hasta más altos todavía.
El estudio da cuenta de que la falta de servicios en el "country" podría ser una de las principales causas del bajo nivel de pertenencia a Toay de su población, hoy estimada en más de seis mil habitantes.
Recaudación.
Por la Ordenanza 11/90 se autorizó el servicio de recolección de residuos en los barrios San Martín, Fonavi XXXII, Batallón de Comunicaciones y Lowo Che. Por las ordenanzas 41 y 42 del año 1994 se reglamentó del ancho de las calles de dicha zona urbana en cuestión. La recaudación comunal es muy baja e insuficiente, debido a que en el sector histórico de la ciudad, que es el que mayor cantidad de servicios registra, tienen una muy baja recaudación producto de una población que en su mayoría proviene de sectores medios-bajos.
En cambio en la zona del Lowo Che, que se corresponde con una población de clase media-alta y alta-alta con un muy buen poder adquisitivo, hay un altísimo porcentaje de cumplimiento, pero extremadamente baja la facturación por tasas retributivas de servicios.
Hay enormes dificultades para afrontar la extensión de servicios terapéuticos, inclusivos y educativos; déficit de algunos servicios médicos y problemas para el control policial por insuficiencia de recursos. Además, el Código urbanístico tiene más de 10 años y está obsoleto con la inusitada expansión poblacional de los últimos cinco años.
¿Una historia con whiskys?
Toay, con sus 5.092 kilómetros cuadrados, fue creada el 9 de julio de 1894 pero su historia comenzó antes de la fundación real, sobre todo con los entretelones de la lucha y los intereses por establecer la capital de la provincia.
Una capital que era General Acha, que iba a ser Toay y que finalmente fue Santa Rosa. Las tres comunidades tenían sus argumentos, y con el tiempo para cada una se definió su destino.
Cuenta la historia que Toay y Santa Rosa (apenas separadas por unos escasos 10 km) se disputaban la capital a través del agua, o sea la que tenía el agua más rica resultaría ganadora, es así que cada intendente llenó una botella con su agua, le puso la etiqueta de la localidad y partieron ambos en tren rumbo a la Capital Federal donde allí los jueces definirían cuál de ellas sería la ganadora.
Durante el largo viaje el intendente de Santa Rosa, Tomás Mason, sedujo con buenos whiskys al intendente de Toay, Guillermo Brown, que para cuando quiso acordar dormía un dulce sueño producto del alcohol, allí fue entonces que Mason aprovechó y les cambió las etiquetas al agua, motivo por el cual en Buenos Aires le dieron la capital a Santa Rosa a pesar de la mala calidad de ésta... Mitos que nunca se podrán confirmar, dice el informe gubernamental.
Una suba del 167 por ciento.
En el año 1991 habitaban en Toay 5.525 habitantes, Después se pasó a 8.059 en 2001 y a 12.329 en 2011. Pero ese crecimiento fue exagerado entre 2011 y 2013 ya que según la tasa intercensos que mide el organismo censal ya supera los 14.111 en 2013. En otras palabras, el crecimiento fue del 167 por ciento en poco más de dos décadas, siendo una de las ocho ciudades del país con mayor aumento poblacional. Ironías del destino para una provincia que tiene la penúltima tasa de crecimiento vegetativo más baja del país.

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