El premier Cameron espera que el presidente respalde en público su polémico plan de ajuste
LONDRES.- La plana mayor de la modernizada realeza británica desplegó ayer todo su encanto para recibir al presidente de los Estados Unidos, Barack Obama, y a su esposa, Michelle, en una histórica visita de Estado de tres días al Reino Unido.
El mandatario fue recibido también por el premier David Cameron, que espera que su par norteamericano lance un fuerte respaldo a su plan de recortes del gasto público.
Sin esas necesidades políticas, Isabel II, de 85 años, y el duque de Edimburgo, a punto de cumplir 90, fueron los encargados de presidir todas las ceremonias, seguidos de cerca por el heredero de la corona, el príncipe Carlos, y su esposa, Camilla, duquesa de Cornualles.
El príncipe Guillermo y Kate Middleton, en su primer acto oficial como duques de Cambridge, charlaron durante diez minutos con los Obama en una sala del palacio de Buckingham.
Sólo un par de fotógrafos fueron autorizados a presenciar el encuentro de las dos parejas más famosas del mundo. Algunos dicen que fue para evitar que el evento quitara brillo al resto de la agenda oficial. Lo cierto es que no hizo falta nada más. Segundos después de que la imagen de Kate charlando con Michelle Obama apareciera en Internet, el atuendo de la joven se agotó en todas las tiendas.
Los Obama fueron alojados en la misma suite de seis habitaciones del palacio en la que Guillermo y Kate pasaron su noche de bodas el 29 de abril pasado. Para darles la bienvenida, 41 cañonazos fueron lanzados desde los jardines del palacio donde anoche la reina les ofreció también un opulento banquete.
Fama de anglófobo
La ofensiva de seducción de la realeza tuvo por fin apuntalar la alianza histórica de los dos países que muchos creen que Obama -con fama de ser un anglófobo- no ha priorizado tanto como sus predecesores.
La Casa Blanca y Downing Street procuraron borrar esa impresión con la redacción de un artículo, publicado ayer por The Times, en el cual Obama y Cameron proclamaron que la relación anglonorteamericana "no sólo es especial, sino esencial para nosotros y para el mundo".
En un gesto de reconocimiento a la iniciativa tomada por Cameron en Libia, los mandatarios aseguraron que apoyarán a todos los que "aspiren a la libertad frente a la represión". "No sólo nos une la historia, ya sea combatiendo en guerras o reconstruyendo la economía, nuestras necesidades y creencias son las mismas", aseguraron. El tema económico habría sido incluido a instancias de Downing Street. El primer ministro conservador aspira a lograr que Obama diga algo en estos días que respalde la política de ajuste económico tanto a nivel doméstico como a nivel internacional con vistas a la reunión de mañana del G-8.
La recuperación económica ha sido un tema omnipresente en lo que va de la gira europea de Obama. Ya anteayer el presidente norteamericano se comprometió a hacer todo lo posible para que Irlanda salga de su crisis sin igual.
La agenda oficial de ayer fue alterada para permitir que el primer ministro llevara al jefe de Estado norteamericano a una escuela de bajos recursos del sudeste de Londres. Allí, los dos mandatarios se lanzaron a jugar al ping-pong, en partida de dobles con dos estudiantes.
Ambos zurdos, el dúo anglonorteamericano fue batido en cuestión de minutos, lo que no impidió que ante las cámaras celebraran el esfuerzo con un choque de palmas.



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