Es motor del desarrollo nacional y la expansión del mercado interno, generando miles de nuevos empleos y beneficios sociales.
Dicho plan se extendió luego a 2013, para terminar hoy abarcando hasta 2019. Durante el primer mandato de la presidenta Cristina Fernández de Kirchner y lo que va del segundo, el Plan Energético Nacional 2004-2019 ha seguido avanzando en la concreción de sus metas a corto, mediano y largo plazo. El país registra una notable expansión de la oferta de generación y distribución eléctrica.
Son millones de ciudadanos los que han accedido a la red eléctrica y al gas por redes. La diversificación de la matriz energética tanto la lograda como la proyectada, a su vez crucial a la seguridad económica nacional, marca un hito en la historia argentina. En suma, la energía se ha reactivado gracias a la implementación inédita de proyectos eólicos, a la reactivación del Plan de Represas Hidroeléctricas, del Plan Nuclear Argentino y a la recuperación de YPF.
Con fuerza irrefrenable, y como nunca antes, sucedió: la energía es motor del desarrollo nacional y la expansión del mercado interno, generando miles de nuevos empleos e innumerables beneficios sociales, tecnológicos y productivos a lo largo y ancho del país. Plan Energético, inversiones y generación eléctrica. Con la formulación e implementación a partir del año 2004 del Plan Energético Nacional, el Ministerio de Planificación Federal ha gestionado estratégicas inversiones durante el período 2004- 2012, para expandir y modernizar la infraestructura energética. El monto invertido a la fecha ronda los 75.648 millones de pesos, cifra que en su totalidad fue destinada a obras ya concluidas y que en un 75% correspondieron a inversiones públicas.
Desde el año pasado se ha calculado en 52.358 millones de pesos las nuevas inversiones para obras en el sector, algunas de las cuales se encuentran en plena ejecución y otras próximas a iniciar. Buena parte de las inversiones concluidas y en ejecución tienen como fin expandir los sistemas de interconexión de energía eléctrica y de transporte de gas natural, aumentar la potencia instalada de los equipos de generación (que incluye la construcción de nuevas centrales eléctricas), desarrollar formas renovables de energía, reactivar el Plan Nuclear Argentino, promover el aumento de la capacidad instalada del parque de refinación, la exploración y explotación de hidrocarburos (particularmente en nuevas técnicas de extracción). En materia de ampliación de la oferta de electricidad, cabe destacar la importantísima cantidad de nuevas centrales de generación incorporadas al SADI desde fines de 2007 a esta parte.
Algunos ejemplos: Central Guemes, 98MW (incorporación en agosto de 2008); Yacyretá (aumento de cota), 650MW adicionales (incorporación desde junio de 2008 a diciembre de 2009); Termoandes, 220MW (incorporación en junio de 2008); Es motor del desarrollo nacional y la expansión del mercado interno, generando miles de nuevos empleos y beneficios sociales. hidroeléctrica Caracoles,125MW (incorporación en febrero de 2009); Santa Fe, 270MW (incorporación en septiembre de 2009); Ensenada, 540MW, (incorporación en abril de 2010); Pilar, 460MW (incorporación en julio de 2010); Atucha II, 745MW (incorporación en diciembre de 2010); Río Turbio, 240MW (incorporación en noviembre de 2011), etc.
Entre diciembre de 2008 y diciembre de 2011 la oferta de generación sumó 6780 nuevos MW de los 7582 MW totales incorporados desde 2003. Actualmente se encuentran en ejecución obras por 3134MW adicionales, y obras por iniciarse por 5729 MW más. Resultados y proyección de la diversificación energética.
Entre los objetivos fundamentales del Plan Energético Nacional 2004-2019 se destaca la necesidad de diversificar la matriz energética, con el propósito de disminuir la dependencia histórica del aparato productivo nacional respecto a los hidrocarburos, recursos estratégicos y naturales no renovables.
De acuerdo al Balance Energético de la Secretaría de Energía de la Nación, para 2010 la oferta total de energía primaria de Argentina se conformaba en un 88% por hidrocarburos (49,7% gas natural, 37,1% petróleo y 1,2% carbón mineral), un 2,7% por energía nuclear y el 9,4% por formas de energía renovables (4,3% hidroenergía y 5,1% otras fuentes).
De cumplirse con las obras correspondientes a nuevos equipos de generación térmica-fósil, a las nuevas represas del Plan Hidroeléctrico, a las nuevas centrales nucleares de potencia, a los proyectos de parques eólicos recientemente gestionados por ENARSA, el análisis prospectivo muestra que durante los próximos 12 años debería disminuir drásticamente la dependencia hidrocarburífera y aumentar la participación de fuentesde energía alternativas.
En ese sentido, para el año 2017, los hidrocarburos deberían participar con el 83,1% (46,8% gas natural, un 34,3% petróleo y 2% carbón) de la matriz energética nacional, la energía nuclear con el 4,2% y las formas renovables de energía con un 12,7% (5,3% hidroenergía y 7,4% otras fuentes). A propósito, la diversificación de la matriz ya arrojó sus primeros resultados positivos entre 2010 y 2011, con una disminución de la dependencia hidrocarburífera del 90,6% en 2003 a un 88% a fines del año pasado.
Entre las centrales eléctricas ejecutadas y en ejecución que más contribuyen a la diversificación de la matriz energética verificada en estos últimos años destacamos: el incremento de potencia en la hidroeléctrica Río Grande en Córdoba (350 MW adicionales), la construcción y puesta en marcha de las nuevas hidroeléctricas Los Caracoles en San Juan (120 MW), la incorporación del Ingenio Santa Bárbara de Tucumán en la generación de electricidad en base a biocombustibles (8 MW), la construcción y puesta en marcha de los parques eólicos Arauco I en La Rioja (25,2 MW, tendrá 400 MW) y Rawson I y II en Chubut (77,4 MW).
Es oportuno señalar que todas esas obras fueron realizadas con inversiones públicas, y en el caso de las correspondientes a equipos de generación eólica, solar fotovoltaica, biomasa y pequeños aprovechamientos hidroeléctricos fueron gestionadas por la empresa pública ENARSA, creada en 2004 durante el gobierno de Néstor Kirchner.
Federalismo eléctrico. En este segmento se concretaron inversiones públicas en líneas de extra alta tensión cuyas obras están finalizadas por 12.400 millones de pesos. Se encuentran en ejecución y próximas a iniciar inversiones por 5900 millones.
Siempre es bueno recordar que hacia 2003, el SADI tenía una longitud de 9669 km de líneas de alta tensión, mientras que a diciembre de 2010 se había expandido hasta 12.299 km (11.731 km en 500 kV), lográndose superar los 14 mil km en diciembre de 2011. En lo concerniente a la red eléctrica en 500 kV del SADI, su lon-


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