Las precipitaciones son escasas y en esta época ya no permitirán la recuperación de pasturas. Las bombas no encuentran agua en pozos de poca profundidad. Vaticinan una pérdida de más de 500 mil cabezas que sería oficializada con la segunda vacunación antiafto.
Si bien comentó que en algunos lugares como Desmochado (entre Goya y Bella Vista) o 9 de Julio llovió entre 50 y 70 milímetros, aclaró que se trata de zonas muy puntuales. "Estoy viniendo del campo y la camioneta viene arrastrando polvareda", puntualizó.
De todos modos, según Vilas, las precipitaciones en esta época no tendrían mayores efectos sobre el nivel de las pasturas.
"Con los días cortos y fríos y con poca insolación no crece el pasto, las lagunas se siguen secando, las napas están cada vez más abajo", explicó el dirigente ganadero, en el marco de un panorama sumamente complejo.
"El pocero cada vez va más hondo porque no se encuentra nada, es desesperante, y eso que uno tiene la posibilidad de seguir comprando caños pero hay pequeños productores que no están en condiciones de afrontar estos costos", remarcó el productor goyano.
Según el también presidente de la Rural de Goya, cada caño tiene un costo de más de mil pesos, a lo cual debe sumársele el pago de la mano de obra, estimada en alrededor de $40 por metro.
"El último pozo lo hice con 30 metros de profundidad, llegué a 25 y no conseguía buen caudal de agua, la electrobomba se cortaba", puntualizó Vilas.
500 mil cabezas menos
Ante este escenario tan desfavorable, el vicepresidente de la entidad que nuclea a las rurales de Corrientes vaticinó una importante pérdida no sólo por la venta de hembras sino también por la baja producción.
"Los criadores van a tener menos terneros, con la primera vacunación ya se detectaron casi 400 mil cabezas menos que en noviembre del año pasado", comentó Vilas, tras lo cual consideró que para la segunda vacunación de septiembre, la pérdida llegará al 10% de los 5,5 millones de animales, es decir a más de 500 mil.
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