Por Gustavo SylvestreLa Llegada de Héctor Timerman al gabinete de Cristina Kirchner marca una consolidación de los “cristinos”, cada vez más presentes en el elenco gubernamental que se va balanceando con el denominado kirchnerismo puro.
Taiana se fue cansado de soportar distintos cuestionamientos públicos y privados de parte de la presidenta, “y nunca un reconocimiento”. Estuvo a punto de renunciar el año pasado, tras la cumbre de Presidentes del Mercosur, donde la Presidenta públicamente le endilgó la responsabilidad de su llegada tarde al plenario de presidentes. Taiana nada dijo, se guardó la bronca tras su cara de póker, y cuando llegó a Buenos Aires estuvo a punto de elevar la renuncia. Sólo el consejo de algunos íntimos lo hicieron desistir de la posibilidad.
Taiana fue el encargado de armarle a Cristina Kirchner, en sus épocas de candidata, la agenda internacional y siempre se mostró cercano a ella y al ex presidente. Venía de concretarle una visita de importancia internacional, como será la que la Presidenta hará a China el próximo mes de julio, de propiciar la reunión del Comité de descolonización de la ONU, que este jueves volverá a pedir por la soberanía en nuestras Islas Malvinas, y había sido el encargado, junto a la Presidenta, de hilvanar el apoyo de los países de la región para la designación de Kirchner en la Unasur.
Desde la gestión de Taiana siempre se decía por lo bajo que “hacían los deberes, todo salía bien, pero nunca una palmadita en la espalda”. Taiana no soportó más la ingratitud de la Presidenta hacia su gestión y le bastó un sólo cuestionamiento en la temprana mañana del viernes pasado para terminar de “estallar” con las broncas acumuladas.
Con Kirchner eso no hubiera ocurrido, dicen que comentó un allegado a Taiana tras el portazo del ex canciller. Y recuerdan una anécdota del entonces canciller Rafael Bielsa, que tras una discusión con el ex Presidente, le envió la renuncia a su cargo junto a un libro. Kirchner, que había superado la bronca, le devolvió el llamado a su canciller con la siguiente respuesta: “La renuncia la tiré al tacho de basura, el libro como es bueno me lo quedo”.
Timerman se suma a otros “cristinos” presentes en el gabinete como Boudou, Débora Giorgi o Bossio, que siguen los lineamientos de la Presidenta, más allá de los pareceres del ex Presidente. Los mismos íntimos de Kirchner revelan que muchas de las últimas decisiones de la Presidenta no hubieran sido tomadas por el ex Presidente, y que el endurecimiento en la gestión de gobierno se debe más a la decisión de la Presidenta que del ex.
Desde hace tiempo que Timerman ha sabido construir una relación sólida con la Presidenta y le ha dado una agenda propia a la relación con los Estados Unidos. El estilo Timerman encaja mucho más en el estilo Cristina, que el del parco Taiana.
Tras el canje...
El gobierno logró un objetivo importante en su marcha económica tras haber logrado el 66% de aceptación al canje de deuda por parte de los bonistas que no se habían sumado al anterior. Con esto se puede decir que la Argentina va logrando salir del default al que se había ingresado tras el anuncio del entonces presidente Adolfo Rodríguez Saá.
Este era el principal objetivo trazado por la administración de Cristina Kirchner, salir del default y “aislar” a los denominados Fondos Buitres que no ingresaron a este canje.
“En términos de perspectivas económicas es más que positivo para la Argentina, despeja las incertidumbres que muchas veces se daban por estar el default presente, y le abre a las grandes empresas del país, la posibilidad de endeudarse en el exterior”, comentaban ayer en economía.
Boudou recibió las felicitaciones de la Presidenta ayer en el despacho presidencial, y ahora el próximo paso, aunque no urgente, será la negociación con el Club de París. En economía han comenzado a analizar variantes no tradicionales para esa negociación pero se lo tomarán con calma. No hay que olvidarse que es una negociación con 23 tesorerías y que no será fácil.
Las perspectivas económicas para el resto del año son más que positivas para la Argentina, que se saca, tras este canje, un pesado lastre de encima y permite retomar la senda internacional mejor parado, en un contexto internacional más que difícil, sobre todo por la crisis europea.






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